domingo, 25 de marzo de 2012

HAY QUE RECONOCER A LAS HERMANAS

Jorge Domínguez  González
           La  corrupción es entendida como el uso de los cargos públicos para beneficio privado.  Hemos de saber que no es un fenómeno nuevo en nuestro país, sino que trae un anclaje  desde los tiempos  de la época colonial. Cuando España poseía estos territorios. Para mi, prueba de que la corrupción es un  fenómeno antiguo son las monedas de un peso, aquellas que traen de perfil a José  María Morelos y Pavón, uno de los héroes de la independencia. Dicha moneda nos muestra que usaba una tela para mantener en su lugar la hirsuta cabellera que  delataba  su origen con sangre africana cuando en aquellos tiempos los únicos que podían obtener el sacerdocio católico eran las personas de sangre limpia, es decir, los blancos, indígenas o su mezcla, mas nunca que contuviera sangre impura,  sangre de esclavos.
             El 31 de octubre de 2003, la Asamblea General aprobó la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción y  también designó el 9 de diciembre como Día Internacional contra la Corrupción, para crear conciencia de la corrupción y el papel de la Convención para combatirla y prevenirla. La Convención entró en vigor en diciembre de 2005.
              La corrupción (ya sea en forma de tráfico de influencias, o en forma de obtención de favores ilícitos a cambio de dinero u otros favores) constituye una vulneración de los derechos humanos por cuanto que generalmente entraña una violación del derecho a la igualdad ante la ley, y en ocasiones, llega a suponer una vulneración de los principios democráticos, conduciendo a la sustitución del interés público por el interés privado de quienes se corrompen.
              En sus principios la palabra “corrupción” era usada para referirse a los cuerpos corruptos a los cuerpos que se descomponían, a los cuerpos que se podrían, cuerpos que se degradaban. A mi juicio, hoy la corrupción mantiene con los hechos básicamente ese significado.
               Nuestra cultura de la corrupción se fundamenta en relaciones interpersonales de  amiguismo y se pervierte el sentido de la amistad como un valor humano.  Una alumna me preguntó ayer ¿Es amigo del muchacho que atiende la fotocopiadora de la institución? -No, ¿Por qué?   -Es que están saliendo las copias muy borrosas. Así, dentro de esta cultura y sin otra alternativa, existen alumn@s que entienden que el amiguismo, confundido con la amistad,  es lo que puede solucionar cualquier  problema, no su rol de usuarios que demandan calidad en el trabajo.  En este tenor podemos en nuestra cultura encontrar varios tipos de corrupción:
·         Extorsión. Cuando desde un  cargo y bajo la amenaza, sutil o directa, ser obliga al usuario de un servicio público a entregarle también, directa o indirectamente, una recompensa.
·         Soborno.- Es cuando un ciudadano o una organización, entrega directa o indirectamente a un servidor público, determinada cantidad de dinero o servicios, con el propósito de que obtenga una respuesta favorable a un trámite o solicitud, aunque no se cumpla con los requisitos legales.
·         Peculado.- Es la apropiación ilegal de los bienes por parte del servidor público que los administra.
·         Colusiones.- Es la asociación delictiva que realizan servidores públicos con contratistas, proveedores y arrendadores, con el propósito de obtener recursos y beneficios, a través de convocatorias amañadas o, sin realizar éstas (adjudicaciones directas), a pesar de que así lo indique la ley o normatividad correspondiente.
·         Fraude.- Es cuando servidores públicos venden o hacen uso ilegal de bienes del gobierno que les han confiado para su administración.
·         Tráfico de influencias.- Es cuando un servidor público utiliza su cargo actual o sus nexos con funcionarios o integrantes de los poderes ejecutivo, legislativo o judicial, para obtener un beneficio personal o familiar, o para favorecer determinada causa u organización.
·         La falta de ética.- Es un tipo especial de corrupción que si bien no tiene que ver directamente con la apropiación ilegal de recursos del gobierno y de ciudadanos usuarios, sí entraña entre algunos servidores públicos, una conducta negativa que va en contra de los propósitos. procedimientos y metas de las instituciones públicas. Esta falta de ética se pude observar cuando determinado servidor público no cumple con los valores de su institución, es decir, cuando no conduce sus actos con: honradez, honestidad, responsabilidad, profesionalismo, espíritu de servicio, por citar algunos.           
                Ésta, la corrupción  es la primera de las hermanas que todos los ciudadanos habríamos de reconocer a fin de denunciarla para, con la cultura de la  legalidad, acabar con ella, de no ser que siempre la corrupción es la hermana siamesa unida a la impunidad.
            Sin embargo, en nuestro país, hoy por hoy,  tendríamos que realizar 100 denuncias de corrupción  para que fueran castigadas tres, en tanto que 97 quedarían impunes debido al sistema judicial de nuestro país.
              No es que los ciudadanos tengamos el deseo de exponer al odio popular y a las vejaciones a las personas corruptas, sino que fueran castigadas conforme a la ley, en caso de que estuvieren establecidas penalidades, o al  menos desearíamos que les reconvinieren en privado.


sábado, 17 de marzo de 2012

LBERTAD DE PENSAMIENTO, CONCIENCIA Y RELICIÓN

Domingo 18 de Marzo de 2012 Jorge Domínguez González


Quienes viven en mi entorno saben que soy ateo y de la mayoría, ante mi mirada, he recibido consideración y respeto por esta circunstancia personal de mi libre elección. Adherido a la convicción filosófica de que no existe dios, soy ateo; me considero no jacobino y a favor de los derechos humanos de todos los mexicanos, e incluso, –en su momento-, defensor del derecho de usar la vestimenta que más agrade a todos y cada uno de los mexicanos; El 9 de Julio del 2007 junto con otros ciudadanos chihuahuenses firmé “La Declaración Universal Sobre la Laicidad en el Siglo XXIç

Cuando digo que me considero “no jacobino” quiero decir que no soy de aquellos que buscan la muerte de un rey y sus seguidores como los primeros jacobinos quienes en la Revolución Francesa pugnaban así por la república; aunque no obstante, considero como principio que la soberanía reside originalmente del pueblo. Así deseo, con mi más distinguida consideración y de manera respetuosa, comentar, por escrito, lo siguiente.

Deseo reseñar que, en el primer párrafo del artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos quedan establecidos los derechos de pensamiento, de conciencia y de religión. En cuanto a que se refieren a esos tres tipos de libertad. Entiendo que quiere decir a la elección libre de cada uno de esos tópicos, en pocas palabras, ser libre de elegir pensar en lo que yo quiera, ser libre de creer en lo que yo crea y tener la libertad de conciencia para decidir creer o no creer.

Aunque el derecho la libertad de pensamiento es un derecho desde hace siglos, a veces, he encontrado en los caminos de la vida a personas con más soberbia que yo, quienes me han señalado “yo sé cómo piensas tú”, y a los cuales he cerrado la posibilidad de manipulación emocional contestándoles con un: ¡Mira nomás, si yo no sé cómo pienso! ¿Lo vas a saber tú?

Otra cosa es el derecho a la libertad de conciencia, cuyo ejercicio personal de elegir creer o no creer, nos lleva en lo personal a múltiples cuestionamientos a nosotros mismos desde el punto de vista de la lógica formal y de la congruencia. Todo se refiriera a múltiples cuestionamientos, que ya resolvería cada quién desde si mismos de forma personal pero, en nuestra civilización están los cuestionamientos y coacciones que ejercen las comunidades sociales en las que nos encontramos inmersos, a la familia, ya el vecindario, etc.

Lo sorprendente, a mi entender, son las prácticas de las organizaciones sociales con respecto al entrenamiento previo que se otorga en las sociedades a los individuos para que ejerzan el derecho de elegir con libertad una religión o creencia pues, al mismo tiempo que se establece en este derecho individual la libertad de cambiar de religión o creencia, se concede a los padres el derecho a educar a sus hijos dentro de religión a la cual pertenecen los padres. Así ¿Qué grado racional de libertad tiene un individuo para elegir la religión creencia que más le agrade? Considero que el peso de lo social en el individuo es muy alto pues es ínfimo el porcentaje de personas quienes han elegido una religión o creencia o qué han ejercido su derecho a la libertad de conciencia, es decir de creer o no creer. Todavía no conozco, tan siquiera, una sola persona que haya elegido su nombre.

Estos mismos derechos de libertad, de conciencia y de religión quedan establecidos “Derechos de los niños y de las niñas” se establecieron en los años ochentas. En mi opinión, tal vez, por el orden en que se presentan es el orden en que debieran de ser ejercidos.

La visita del Papa Benedicto XVI desde el próximo viernes 23 al lunes 26 del presente mes de Marzo del 2012, no solo traerá alegría y alborozo los fieles y a quienes dicen pertenecer a la Iglesia Católica, sino que ya se están preparando protestas en repudio a la postura vaticana hacia temas como la homosexualidad y el aborto, así como del uso de recursos públicos para la visita de Benedicto XVI a México, colectivos y usuarios de las redes sociales ya están convocando a una protesta contra el Papa.

Esta visita a México del Papa revive un debate sobre las características del Estado que fue conformado por Benito Juárez en el siglo antepasado, en el cual se estableció la separación entre la Iglesia Católica y el Estado y el cual dio la característica a este último de ser un Estado Laico, es decir, ajeno a cualquier doctrina religiosa. Sin embargo, la lucha ideológica entre los herederos de aquellos conservadores, junto con los priistas conservadores persistió y al día de hoy parecería que se han levantado de la derrota.

sábado, 10 de marzo de 2012

DESDE GUATEMALA...HASTA GUATEPEOR

Jorge Domínguez González 11 de Marzo del 2012

Los correos me traen noticias de mi amiga, me escribe Sofía, desde Guatemala, país de la mitad del tamaño del estado de Chihuahua pero, con una población de 15 millones de personas y en el cual convive una gran diversidad de culturas de pueblos originarios. Ella vive en el departamento de El Petén, pues como es una república central, no existen estados, sino departamentos; este es el departamento más grande de Guatemala, ocupa la tercera parte de la superficie del país, cuenta con más de medio millón de habitantes y hace frontera con México y Belice, además está cubierto por una espesa selva tropical. Ella vive en la población de Flores, la cual es la capital departamental.

Me cuenta que está trabajando en la Universidad Didáctica de Guatemala (Undigua) desde hace alrededor de 30 años y que esta institución es apreciada por casi todos los maestros del departamento donde ella vive, pues les significa la oportunidad de realizar aprendizajes para servir en las escuelas públicas de nivel básico en esa zona geográfica. La cultura comunitaria que practican casi todos los profesores es la de servicio para que cada guatemalteco pueda realizar aprendizajes de calidad, así me dice ella pero, no me dice lo que entienden allá por calidad educativa.

Me pregunta sobre como enfrentar la problemática asociada a la corrupción que enfrenta Undigua en su departamento, refiriéndome que una cosa es que sean corruptos y otras que sean tontos; luego, pasa a narrarme que: la Unidigua fue creada hace 30 años mediante un decreto que constituyó con Centros de Atención a Profesores (Capro) en todas las poblaciones que son cabeceras departamentales mediante su adscripción al Ministerio de Educación y Arte de Guatemala (Mineagua) . Me cuenta de las inercias que hay entre sus compañeros de focalizar el papel docente como enseñantes ante los alumnos y no entienden su papel de acompañantes de los aprendientes, o sea, asesores para aprendizajes de los alumnos. Ella cree que se debe a que la institución fue creada en los tiempos que estaba de moda el mejoramiento de la enseñanza por medio de la tecnología educativa, como lo dice el nombre mismo de la institución en la cual labora.

Sofía, me pasa a narrar mediante un “chateo” por Internet que: hace treinta años, la responsable (o jefa) del Capro de la Undigua en El Petén comenzó a conformar un coto o espacio de poder que le sirviera para desarrollar los valores personales de ella en ese espacio público dentro Mineagua . Los servicios que en un principio eran gratuitos, ahora cuestan cada semestre $300.00 quetzales, o sea, alrededor de $3 000.00 pesos: Este cobrar de colegiaturas no fue realizado de la noche a la mañana, sino poco a poco, y aunque todos los docentes eran pagados por el gobierno, con esos nuevos ingresos -cerrados al escrutinio público- comenzaron a no trabajar las horas que se les pagaban conforme a la normatividad del país, sino que fueron contratados otros nuevos profesores para que laboraran en las horas que dejaban de trabajar los profesores pagados por el gobierno de la República de Guatemala. Luego, para ganar simpatías y apoyos, la jefa asumió la tarea de contratar personal a quienes no se les pagaban las horas laboradas, sino que se les pagaba de más, ante la ceguera del gobierno guatemalteco.

Dejándose a la jefa del Centro de Atención de Profesores de la Undigua en El Petén la contratación de personal, sólo en dos o tres de las primeras contrataciones durante dos o tres años se realizaron mediante un procedimiento abierto y con criterios transparentes. Después, los perfiles de ingreso para una institución de esa envergadura “se perdieron” y ahora existen, dentro del personal contratado, quienes ingresaron: sin título; sin experiencia de servicio, al menos, en el nivel medio; cobrando en otras instituciones del gobierno guatemalteco; trabajando en tiempos preferentes en instituciones de la Iglesia Luterana y/o; habiendo ingresado por relaciones de parentesco, simpatía o amistad. Todo ante la ceguera del gobierno guatemalteco.

Mi amiga Sofía dice que ella entiende como más justo el ingreso de estudiantes a la Undigua mediante sorteos aleatorios “cómo los hacen en México para ingresar a las universidades” (¿???) pero me informa que para ingresar a la Undigua utilizan procedimientos pervertidos de la institución guatemalteca que aplica exámenes de ingreso al simular que todos los ingresantes los han aprobado, cuando lo cierto es que muchos de los nuevos alumnos no han alcanzado la puntuación mínima de ingreso y que además se violan los procedimientos de ingreso establecidos en los concursos (convocatorias) que son publicados.

Sofía dice: “Lo preocupante Es que no puede establecerse un verdadero diálogo pedagógico entre el personal docente de la institución porque por la forma de ingresar a la institución, ellos siempre estarán de acuerdo, con todas y cada una de las palabras, de la jefa del Capro con respecto a todos los temas pedagógicos, filosóficos y sociales y a consecuencia de las dependencias patológicas que se crean por la forma de ingreso.”

Sofía añade: “Todavía más preocupante es que crean que los estudiantes no se dan cuenta de la corrupción que se vive y del trato con impunidad que otorga la Unduigua a estas personas”, sino que, además, ella advierte de alumnos que estos compañeros quienes nunca hablaron de de la vida privada de los gerentes de las compañías bananeras que invadieron su región “ahora, usando los recursos públicos, empiezan a usar del rumor y el secretismo para atentar contra su honra y su prestigio profesional” para excluirla a ella y a quienes, a veces, difieren de la jefa.

Ella vive en Guatemala , yo vivo en…

viernes, 9 de marzo de 2012

PONENCIA SNTE 5° Congreso Ncional


5° CONGRESO NACIONAL DE EDUCACIÓN.


ETAPA REGIONAL EN NUEVO CASAS GRANDES CHIHUAHUA.


SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES DE LA EDUCACION.





Nuevo Casas Grandes,
Chih., a 8 de Marzo del 2012




Considerando:


· Qué la calidad educativa está asociada a la
gratuidad de la misma.


· Qué el Estado ha abandonado, paulatinamente,
su responsabilidad educativa ante las capas mayoritarias del país.


· Las necesidades crecientes de financiamiento
público de la educación de ésta naturaleza en México.


· Los procesos de privatización de la educación
pública en todos sus niveles.


· El deterioro económico de más de la mitad de
la población del país.


· La tendencia del Estado a favorecer
impositivamente, la educación superior de las clases hegemónicas.



Propongo:


Qué el Estado asuma a
cabalidad el cumplimiento de la fracción IV del artículo 3° constitucional que
a la letra dice: “Toda la educación que
el Estado imparta será gratuita.”



Fraternalmente



Mtro.
Jorge Domínguez González.



domingo, 4 de marzo de 2012

LOS CIUDADANOS Y LA CULTURA POLÍTICA

Jorge Domínguez González

Cuando escuchamos la expresión “participación social”, a veces, la asociamos a asistir a fiestas en dónde alguien es presentado, generalmente jovencitas, o también a celebraciones o eventos a donde acuden las esposas de personas de mayor relevancia económica de una comunidad y sí, eso forma parte de la participación social pero, nosotros los seres humanos de aquí y de todo el mundo somos parte de la sociedad humana, en específico, de la sociedad de un país. Los antiguos decían que somos seres sociales, seres de convivencia que va a instituciones sociales que son la familia, el vecindario, la escuela, el trabajo, a veces, como parte de una iglesia, etc. Lo hacemos como parte de un municipio, de una entidad federativa o de un país.

En todos esos ambientes, en los cuales nos rodean participamos de muy variadas formas y esencialmente; somos padres o hijos; somos vecinos participativos o vecinos apáticos; somos aprendientes o guías; somos trabajadores o propietarios de un centro de trabajo; somos feligreses o dirigentes; mas lo que es común es que en esas relaciones nos corresponda ubicarnos en una postura de dominación o de subordinación con toda la complejidad que ello implica.

Los seres humanos por la nuestro sitio en el tiempo y para satisfacer nuestras necesidades hemos convivido con otros ya que en grupo era más fácil obtener alimentos y hacer frente a otras adversidades de la vida, es decir por interés. Por nuestra ubicación espacial o geográfica somos parte de un municipio, de una entidad y una nación, de lo cual se desprende una participación en la sociedad en calidad de ciudadanos.

Ha de suceder en todo nuestro país, en nuestro estado de Chihuahua que, que la participación de las ciudadanas y los ciudadanos, es decir de los mexicanos mayores de 18 años. Esta participación social, como ciudadanos, tiene variaciones por lugar donde se manifiesta, además, del nivel sociocultural y económico al que pertenecen de cada uno de los ciudadanos. Es seguro que las diferencias toman en cuenta los aspectos anteriores.

La palabra ciudadano original y etimológicamente viene de “civitas” que en latín significa “ciudad” y quienes habitan la ciudad son los ciudadanos; ahora la calidad de ciudadanos no se limita a quienes viven en ciudades, sino también a los que viven en el medio rural. Se ha establecido un tiempo de vida, una edad, para adquirir la ciudadanía, esa edad es asunto nuevo en la historia de México, sucede después del movimiento estudiantil de 1968; esa es la edad de cuando los mexicanos adquirimos la mayoría de edad, legalmente.

Cuando revisamos cada una de las instituciones citadas anteriormente es posible que coincidamos, con diferentes apreciaciones, de que se encuentran en crisis. Tal vez, pudiéramos estar de acuerdo, en diferente medida, de que parte de la crisis de todas las instituciones tiene como referente la escasa participación de los seres humanos para transformar cada una de esas creaciones humanas, ante la debacle en que nos encontramos sumergidos, otros pensarán que lo primordial es conservar lo mejor de cada una de ellas.

Hoy, inmersos en una crisis social, de desempleo, violencia, de cambio de valores, de pérdida de credibilidad en las instituciones y aparatos mismos de gobierno, lo cual se manifiesta con variados niveles de regresión en nuestro país, nos encamina a considerar el estado actual de la participación social. A mi ver, el camino necesario para salir de esta crisis pasa por la participación social en la calidad de ciudadanos que tenemos ya de manera directa, ya en dos vías: una, la de los derechos ciudadanos y otra, al de las obligaciones como tales, por ejemplo, ejercer la ciudadanía en los términos formales como el derecho al voto, y cumpliendo, al menos, sin pichicaterías con la obligación del pago de impuestos y el cumplimiento de las leyes.

Ante el hecho de sentirnos y/o ser llevados por acontecimientos fuera de nosotros mismos y de nuestro actuar que a veces, realizamos con base en nuestros intereses en meramente individuales, creo que como ciudadanos habríamos de participar en direccionar nuestra propia vida, a la par de, ser concientes de que nuestras acciones se producen en un mundo que compartimos con otros.

A diferencia de algunas sociedades europeas donde la práctica de la vida democrática tiene raíces antiguas, me parece que lo que más existe en la historia de nuestro país es la lucha y el afán por establecer una cultura política democrática para relacionarnos con los otros mexicanos pero, este esfuerzo resulta mínimo ante el tamaño de la conjunción histórica que heredamos del mestizaje entre el autoritarismo de la monarquía española y el de las formaciones autoritarias de los pueblos indígenas del altiplano de México. No es extraño el uso de las instituciones públicas para obtener beneficio privado. Desde la empresa privada para obtener los dineros públicos vía contratos que permitan ganancias sustanciosas y; desde el ámbito del los empleos públicos, usar las instituciones públicas, para primar no el servicio, sino la disminución de cargas de trabajo y la obtención de un mayor pago. Así, hemos contribuimos a pervertir las instituciones que han de servir al público, haciéndolas que se aprovechen para servir los bolsillos privados.

sábado, 25 de febrero de 2012

NOTAS SOBRE EL PECADO CAPITAL DE LA IRA Y LA INDIGNACIÓN PERDIDA

26 de Febreo del 2012 Jorge Domínguez González

Ahora la lista de los pecados capitales es otra pero, para la mentalidad del los conservadores de hoy es la misma de hace más de cincuenta años. Los pecados capitales, señalados por la Iglesia Católica, son: la envidia, la pereza, la avaricia, la gula, la lujuria, la soberbia y la ira.

Dante Alighieri, asignaba a los iracundos el quinto círculo y nivel del purgatorio y caracterizado “una niebla furiosa y un aire amargo y negro” y luego, en el quinto círculo del infierno ubica a los iracundos sumergidos en un pantano, tal vez para indicar que la ira sólo se calma de esa forma cuando volvemos la atención a nosotros mismos para sobrevivir...

Todavía en los Estados Unidos, la Associated Press en el Diario del pasado jueves nos informa que “El baterista Deen Castronovo del grupo Journey fue sentenciado a 80 horas de trabajo comunitario en Oregon y a tomar clases de control de ira por una pelea en la que incurrió en violencia doméstica.” O sea que, la ira ha de ser evitada, reprimida o al menos controlada.

En el mismo campo semántico de la ira están también el odio, el enojo, la indignación, la cólera, la furia, la saña, la irritación, el furor, la rabia, la violencia, etc., los cuales, a mi ver, tienen una diferencia de matiz como emociones que implican una reacción en contra de algo que nos afecta o agrede.

Por supuesto que uno está en contra de todos los matices de violencia que nos son visibles como los que suelen darse en las relaciones de pareja como el caso de Deen Castronovo, los cuales en nuestro país son sancionados de manera diferente. También, es reprobable la ira como parte de las relaciones familiares o las relaciones entre los ciudadanos o de estos en su relación con las autoridades de diferentes niveles de gobierno, es decir, cuando existe la violencia en forma de golpes, torturas o cuando por causar daño físico al sujeto pasivo.

Existen otras formas de ira más graves, en dónde la violencia se produce de tal suerte que los agredidos no se percatan de ella y que es más peligrosa, me refiero a la violencia simbólica, misma que nos hace ver como naturales las relaciones de poder entre dominadores y subordinados ¿Es verdad que cada uno de nosotros tenemos nuestros principios y nuestros valores? ¿Qué está detrás de aquellos los principios y valores que consideramos nuestros? ¿Son auténticos? ¿Por qué no son auténticos?

Con todo quisiera reivindicar, sin violencia física, la reacción que nos es propia a los seres humanos ante situaciones concretas que atentan contra las condiciones de vida y dignidad como tales, me refiero a la capacidad de indignarnos de manera auténtica ante la injusticia y excluyendo, a la par, la posibilidad de que experimentados manipuladores manejen nuestra indignación para utilizarla para su beneficio personal.

La mayoría de cada uno de nosotros estamos inmersos en un país donde siento difícil librarnos del consumismo y del poder distractor de los medios ¿Cómo recuperar en estas condiciones la capacidad de indignarnos ante situaciones que agreden la condición humana? ¿Cómo hacer frente con una ética personal que nos lleve a la acción para consolidarnos cómo grupo humano, sin pasar por arriba de otros humanos?

Ahora, en estos días aciagos, ya desensibilizados por la saturación de escenas violentas de los mismos medios, vemos en ellos la misma violencia y ya no sentimos, callamos; vemos en los periódicos las fotografías de torturados, callamos; en la calle, a veces, observamos la corrupción de algún agente de tránsito, guardamos silencio ¿En qué instituciones pervertidas nos enseñaron a callar y a guardar silencio?

Hoy en estos días funestos, ya desensibilizados por la saturación de escenas violentas de los mismos medios, vemos como los dueños del poder y del dinero desalojan de sus espacios de renta o de lugares públicos a los pobres de esta tierra y vemos como los dueños del poder y del dinero se apropian de espacios privados o públicos y callamos; luego, vemos en la calle a los indígenas o a madres e hijos pidiendo limosna y guardamos silencio o les damos algo como quien da a un perro el agua que nos sobró.

Actualmente, en estos días adversos, ya desensibilizados por la saturación de escenas violentas de los mismos medios, vemos a los gobiernos incumplir las leyes como aquella que dice que “toda la educación que el Estado imparta será gratuita” y callamos, guardamos silencio.

Así, en un contexto de indiferencia reivindico el valor de la indignación, aun como forma de ira pero, sin violencia para que nuestra sociedad avance con la participación autónoma de cada ciudadano y el posicionamiento claro de los partidos políticos en nuestra entidad, con la idea de que la esperanza no ha de ser derrotada, ni hemos de participar en este desánimo.
.

sábado, 18 de febrero de 2012

NOTAS SOBRE LA AYUDA QUE HAN NECESITADO LOS TARAHUMARAS

19 Febrero del 2012 Jorge Domínguez González

Me sorprende confirmar lo que siempre he pensado: no sólo los chihuahuenses somos un pueblo generoso, sino que todos los habitantes de este país también existimos como un pueblo generoso dado a compartir parte de lo que tiene, así sea poco, aunque de dar y poseer yo no podría determinar hasta qué grado ha penetrado el valor de “poseer” en cada integrante de nuestra sociedad y el grado en el cual se ha perdido el valor de la “generosidad” durante esta parte del siglo que inicia, por efecto del modelo económico en el que han insertado a nuestro país por parte del gobierno y de los poderosos, entre quienes en lo privado, habrá ,-seguramente-, quienes tengan los intereses económicos como valor que prima en sus vidas.

Los medios de difusión en las semanas anteriores a la presente nos han informado de cómo organizaciones ciudadanas, personas en lo individual, empresas y hasta variados niveles de niveles de gobierno en todo México se han volcado en ayuda a los tarahumaras de diversa manera y con distintos formas de asistencialismo hacen llegar ayuda, asistencia alimentaria, a quienes desde hace siglos lo requieren, entre ellos el pueblo originario conformado por los tarahumaras, tarahumares, como les decimos por acá.

Sabedores los chihuahuenses de que en la entidad existen algunos nombres con toponímicos,-solos o combinados-, como San Francisco de Conchos, Janos, Julimes, Orinda, Bachimba, etc., de que hay otros lugares de los que solamente queda el recuerdo que al nombre actual antecedía la palabra “congregación”, porque ahí eran obligados a vivir a pueblos indígenas. Ahora, ya sólo nos indican el nombre de pueblos originarios que alguna vez hubieron en esos lugares o en dónde eran congregados y que por efectos de determinado tipo de evangelización ya no se hallan ahí; por ello, algunos de nosotros en Chihuahua comprendemos el afán de los rarámuris (tarahumaras) de alejarse a lugares aislados y remotos, porque lo que para nosotros es civilización, para ellos está claro que la llegada de gentes externas sus comunidades, significa tarde que temprano, el exterminio de su pueblo. Conociendo lo anterior para la mayoría de chihuahuenses es evidente que los tarahumares son recelosos y desconfiados no por defectos del carácter o por ser malagradecidos, sino por la experiencia histórica del exterminio sucedido a decenas de pueblos originarios quienes fueron en el pasado vecinos de ellos.

Hace cuarenta años todavía existían en la Sierra de Chihuahua personas de esta etnia que no habían sido bautizados y a quienes se les llamaba “gentiles”, los cuales vivían en los lugares más lejanos e incomunicados de los municipios del territorio histórico de los tarahumares. Cuando viví con ellos, de un tiempo a otro cambiaban de nombre y es que a ellos les gusta nombrarse como las personas a quienes reconocen ¿Sobrevivirá todavía esta costumbre?

La Organización de las Naciones Unidas para conocer la salud, esperanza de vida y la educación utiliza como indicador el “IDH” (Índice de Desarrollo Humano). Así encontramos que Batopilas es el municipio tarahumara de con el nivel más bajo de América Latina y que también es el que tiene un índice de mortalidad infantil por debajo de Nigeria el cual es un país de África. De los 20 municipios con menor IDH de la población indígena a nivel nacional, 8 se encuentran en la Sierra Tarahumara de Chihuahua; De los 15 municipios más atrasados del México, 10 se encuentran en Chihuahua…usted adivinó: en el territorio indígena de la entidad. Esta es la fotografía de cómo viven hoy los pueblos originarios y la historia de ayer y la historia contemporánea nos dicen como ha sido el proceso de pauperización de los indígenas chihuahuenses.

En el primer párrafo reconocía que en Chihuahua somos generosos y que así hemos sido en Chihuahua respecto a el hambre de los tarahumaras pero, hoy el país se ha volcado en esta ayuda que es necesaria por los efectos de las heladas y la sequía que se padece en la entidad, hemos de profundizar la reflexión.

Hace tiempo escuché que “Si das un pez al hambriento se le satisface el hambre de ese día, mas si enseñas a pescar a ese hombre satisfacerás su hambre para toda la vida.” El primer tipo de ayuda al hambriento es la asistencialista y la segunda la sustentable. Sin dejar de reconocer que hoy por hoy los tarahumaras requieren ayuda asistencial, llamó a la reflexión de si los tarahumaras no han requerido más la ayuda para proyectos sustentables, para que los tarahumaras hubiesen aprendido a pescar.

Hoy con total opacidad organizaciones ciudadanas, empresas y hasta variados niveles de gobierno de todo México se ha enviado ayuda a los tarahumara pero, ¿A quién se ha enviado la ayuda para distribuirla? ¿A cuántas y cuáles familias se ha ayudado? ¿Con cuánto y con qué? No se sabe, en estos tiempos de tecnología de información, que puede ser rápida pero, que funcionaría sólo si hay voluntad política e ideológica. Para ellos, los poderosos y sus ayudantes, habrán de realizar cursos y talleres para hacer rifas, bailes, y actividades variadas, donde se omiten desde ya los procesos de transparencia y rendición de cuentas sobre la ayuda aportada y de a quienes es canalizada y por quienes es recibida.

Los proyectos sustentables como ayuda solidaria a otros seres humanos, requieren de la reflexión de los pueblos receptores, o sea, procesos de participación democrática de los interesados ¿A quién conviene, a quién beneficia qué en la Tarahumara no hayan existido proyectos sustentables para ayuda de los pueblos originarios?