Domingo 18 de Marzo de 2012 Jorge Domínguez González
Quienes viven en mi entorno saben que soy ateo y de la mayoría, ante mi mirada, he recibido consideración y respeto por esta circunstancia personal de mi libre elección. Adherido a la convicción filosófica de que no existe dios, soy ateo; me considero no jacobino y a favor de los derechos humanos de todos los mexicanos, e incluso, –en su momento-, defensor del derecho de usar la vestimenta que más agrade a todos y cada uno de los mexicanos; El 9 de Julio del 2007 junto con otros ciudadanos chihuahuenses firmé “La Declaración Universal Sobre la Laicidad en el Siglo XXIç
Cuando digo que me considero “no jacobino” quiero decir que no soy de aquellos que buscan la muerte de un rey y sus seguidores como los primeros jacobinos quienes en la Revolución Francesa pugnaban así por la república; aunque no obstante, considero como principio que la soberanía reside originalmente del pueblo. Así deseo, con mi más distinguida consideración y de manera respetuosa, comentar, por escrito, lo siguiente.
Deseo reseñar que, en el primer párrafo del artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos quedan establecidos los derechos de pensamiento, de conciencia y de religión. En cuanto a que se refieren a esos tres tipos de libertad. Entiendo que quiere decir a la elección libre de cada uno de esos tópicos, en pocas palabras, ser libre de elegir pensar en lo que yo quiera, ser libre de creer en lo que yo crea y tener la libertad de conciencia para decidir creer o no creer.
Aunque el derecho la libertad de pensamiento es un derecho desde hace siglos, a veces, he encontrado en los caminos de la vida a personas con más soberbia que yo, quienes me han señalado “yo sé cómo piensas tú”, y a los cuales he cerrado la posibilidad de manipulación emocional contestándoles con un: ¡Mira nomás, si yo no sé cómo pienso! ¿Lo vas a saber tú?
Otra cosa es el derecho a la libertad de conciencia, cuyo ejercicio personal de elegir creer o no creer, nos lleva en lo personal a múltiples cuestionamientos a nosotros mismos desde el punto de vista de la lógica formal y de la congruencia. Todo se refiriera a múltiples cuestionamientos, que ya resolvería cada quién desde si mismos de forma personal pero, en nuestra civilización están los cuestionamientos y coacciones que ejercen las comunidades sociales en las que nos encontramos inmersos, a la familia, ya el vecindario, etc.
Lo sorprendente, a mi entender, son las prácticas de las organizaciones sociales con respecto al entrenamiento previo que se otorga en las sociedades a los individuos para que ejerzan el derecho de elegir con libertad una religión o creencia pues, al mismo tiempo que se establece en este derecho individual la libertad de cambiar de religión o creencia, se concede a los padres el derecho a educar a sus hijos dentro de religión a la cual pertenecen los padres. Así ¿Qué grado racional de libertad tiene un individuo para elegir la religión creencia que más le agrade? Considero que el peso de lo social en el individuo es muy alto pues es ínfimo el porcentaje de personas quienes han elegido una religión o creencia o qué han ejercido su derecho a la libertad de conciencia, es decir de creer o no creer. Todavía no conozco, tan siquiera, una sola persona que haya elegido su nombre.
Estos mismos derechos de libertad, de conciencia y de religión quedan establecidos “Derechos de los niños y de las niñas” se establecieron en los años ochentas. En mi opinión, tal vez, por el orden en que se presentan es el orden en que debieran de ser ejercidos.
La visita del Papa Benedicto XVI desde el próximo viernes 23 al lunes 26 del presente mes de Marzo del 2012, no solo traerá alegría y alborozo los fieles y a quienes dicen pertenecer a la Iglesia Católica, sino que ya se están preparando protestas en repudio a la postura vaticana hacia temas como la homosexualidad y el aborto, así como del uso de recursos públicos para la visita de Benedicto XVI a México, colectivos y usuarios de las redes sociales ya están convocando a una protesta contra el Papa.
Esta visita a México del Papa revive un debate sobre las características del Estado que fue conformado por Benito Juárez en el siglo antepasado, en el cual se estableció la separación entre la Iglesia Católica y el Estado y el cual dio la característica a este último de ser un Estado Laico, es decir, ajeno a cualquier doctrina religiosa. Sin embargo, la lucha ideológica entre los herederos de aquellos conservadores, junto con los priistas conservadores persistió y al día de hoy parecería que se han levantado de la derrota.
sábado, 17 de marzo de 2012
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