sábado, 26 de julio de 2014

PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y PARTICIPACIÓN MANIPULADA



Jorge Domínguez González

En estos días he querido reflexionar un poco sobre lo que merecemos los seres humanos en la vida política y social, en específico los chihuahuenses. He recordado que,  al contrario de las ideas conservadoras, que tienen como base lo expresado por Tomás Hobbes de que el ser humano es malo por naturaleza, también han venido a mi mente  las ideas progresistas, las cuales toman lo dicho por Juan Jacobo Rousseau para afirmar que el ser humano es bueno por naturaleza, y no obstante lo que se mira en el mundo como el sangriento conflicto armado por la invasión israelí en los territorios palestinos de Gaza o las votaciones en el Congreso de la Unión de México, ya en la Cámara de Diputados, ya en la Cámara de Senadores donde existen  congresistas  quienes han votado para aprobar las leyes secundarias, ya las referidas a la reforma de la ley de telecomunicaciones, ya  las de la ley de la reforma energética y han mirado únicamente los  futuros  resultados al corto plazo. No obstante, lo anterior creo que el ser humano es bueno por naturaleza y es comprobable cuando existen judíos, ultraortodoxos y antisionistas, que rechazan la masacre del gobierno israelí  e incluso quienes han ido a visitar a la familia del adolescente Mohammed Abu Khnder asesinado en una aparente venganza por el secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes. Son una minoría pero son. A cada uno de nosotros,  nos corresponde analizar el sentido del voto que respecto a las leyes secundarias de la Reforma de Ley de Telecomunicaciones y de la Reforma a la Ley de Energética.  No fueron todos los partidos los que han aprobado esas leyes, no todos los diputados, ni todos los senadores de un mismo partido han votado igual que sus compañeros de partido hay ejemplos de dignidad pero, “que no nos digan que no nos cuenten” la mayoría de los medios de difusión callará o tergiversará…es la esencia de su labor,  conforme al pensamiento de Noam Chomky.


Sólo en dos ocasiones en nuestro país han existido monarquías, cuando Agustín de Iturbide y cuando Maximiliano de Habsburgo pero, a ver ese deseo conservador persiste en nuestra sociedad y se manifiesta en el alto  porcentaje de ciudadanos  que expresa, como parte de la cultura política que, para salir de los problemas que tenemos “hace falta  una persona fuerte y decidida que lleve a este nivel de gobierno a un mejor destino”, lo cual es  expresado por niveles de gobierno un presidente municipal, un gobernador, un presidente del país. Pocos expresan que para salir de los problemas que tenemos es necesario aplicar ideas programáticas de algún partido político y aunque las leyes electorales señalan que los miembros de un partido político han de conocer los principios y programas para pertenecer al mismo, la mayoría   desconoce esos referentes prácticos; a veces, no encuentro por dónde ver, cuando lo que veo es la búsqueda de cargos dentro de los partidos políticos para obtener un cargo o puestos públicos, es decir, para beneficio personal, para ejercer el poder.


Conozco madres de familia que participan en partidos de derecha, que si sus hijas han tenido un embarazo no deseado, pronto las llevan a El Paso  y asunto arreglado y también conozco madres de familia que participan en partidos de izquierda que si sus hijas han tenido un embarazo no deseado, les han obligado a tener ese hijo. Con respecto a la diversidad sexual pasa algo similar: en los de partidos de derecha se muestran más tolerantes y en los de izquierda más homofóbicos y es que en la fragilidad de nuestra democracia pesan más la descalificación y/o la calumnia que la reflexión  argumentada. Si a esto se agregan las prácticas políticas arcaicas de dirigencias partidarias de comilonas, reparto de despensas conformadas con recursos públicos, el nepotismo, el amiguismo, el arte de saber mentir y fingir respecto a asuntos públicos  y otras formas de corrupción;  considero  que se despedaza la incipiente democracia de nuestro entorno. Junto con personas que ejercitan este tipo de valores, habemos otros que no aspiramos a obtener una posición preeminente en la sociedad y que nos sentimos comprometidos con la justicia social, la igualdad, la pluralidad de pensamiento y la libertad de conciencia.


Con todo, y como dice el dicho “por sus hechos los conoceréis” existen ciudadanos y ciudadanas comprometidos  con la sociedad civil para contribuir a que en diversas áreas de la misma participen más ciudadanos de manera directa en las políticas públicas y no como objetos de manipulación con vistas a las elecciones. En resumen, en mi opinión, para el desarrollo personal como ciudadanos, hoy por hoy, se hace necesaria la participación directa para merecer ser llamado ciudadano, e incluso dentro de los mismos partidos políticos que suelen ser usados como herramientas para escalar a  cargos públicos personales por deseos eminentemente personales.



“Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”