sábado, 20 de septiembre de 2014

APUNTES SOBRE MI COTIDANEIDAD (DOS)



 Jorge Domínguez González

Que yo recuerde, hace muchos veranos en que no  llovía tanto, ni tan seguido en toda la región noroeste de Chihuahua; en el sur de Nuevo Casas Grandes, a muchos de los árboles llamados moros les ha caído la plaga de “gusanos quemadores” y los ha deshojado. La  semana que viene comienza, formalmente, con el lunes 22 el Otoño; a veces, este equinoccio toma como fecha de inicio el 23, el caso es que el día y la noche durarán lo mismo; luego, los días serán más cortos que la noche, en un ciclo que se repite desde el principio de los tiempos. Se cumplirán entonces 49 años del “Asalto al cuartel militar de  Madera  Chih.”,  un 23 de Septiembre pero, de 1965 para muchos será un día más pero, otros recordaremos que sus sueños, su lucha, sus ideales siguen vigentes. Seguramente que, uno de ellos era que se cumpliera la fracción IV del artículo 3° constitucional: “Toda la educación que el Estado imparta será gratuita” y no en  lo que el Estado gasta miles de pesos diarios, en propagandizar como responsabilidad gubernamental la  “cobertura” educativa la cual necesariamente está  implicando  acciones para la privatización de la educación pública.  En fin, como diría mi agüelita de eso no estábamos hablando; y en efecto, estábamos hablando de mi cotidianeidad y los niveles de cultura, no de la “alta cultura”, sino de la cultura que nos es común, la que nos permite reflexionar sobre nosotros mismos o aquellos factores de la  cultura la que nos impiden cavilar para transformar nuestro entorno no para la ganancia, sino para el beneficio de todos y, decía de las pautas culturales generalizadas que varían conforme a factores internos y externos.


Cuando me refiero a factores externos que inciden en la variación de las pautas culturales generalizadas, lo hago pensando en el tiempo de contacto y el grado de iternalización de un individuo a determinada cultura; al nivel de escolaridad; las metas valorales de la sociedad, del trabajo, de la familia; la moral establecida por las religiones, por los medios de difusión, etc. Cuando  menciono factores internos me refiero tanto a los genéticos como a las patologías, o sea, desde la falla de cromosomas o, por ejemplo, hasta carencia plena del sentido auditivo ya por sedimentación y compactación del cerumen en el propio oído. Conocí a una persona que hasta los treinta y tres años se dio cuenta que era una persona con deterioro de su capacidad visual, creció creyendo que lo natural era ver cada una de las letras con líneas paralelas, hasta que casualmente un oftalmólogo le hizo un examen y le construyó unos lentes especiales  para quitarle su  problema de percepción y su convencimiento de que cada letra llevaba líneas paralelas se acabó.  Mi madre al oírnos quejar de dolor en los oídos, al acostarnos,  nos ponía unos pequeños hisopos de algodón embebidos con aceite  alcanforado como remedio para atenuar los dolores; de seguro una de tantas veces olvidó retirarlos en la mañana y crecí pensando que las  otras personas hablaban a muy bajo volumen  y me acostumbré a hablar fuerte. Un día sentí una molestia en uno de mis oídos y el médico me revisó cada uno de mis oídos y encontró un par de hisopos de algodón…petrificados, fue necesario que mañana y tarde, durante quince días me pusiera gotas de glicerina para que el médico procediera a realizarme un lavado ótico. A algunos individuos los factores internos disminuyen u obstaculizan la percepción del mundo ya impidiendo el deseo de transformarlo.


Con regularidad he de pagar el agua, el predial, el teléfono, la luz, la comida, etc. Sin  duda que el dinero es necesario en una sociedad capitalista como en la que vivo. Sin embargo, cuando estoy solo en la oscuridad de mi cuarto pienso en lo injusto que es recibir tan poco y deseo tener más y más dinero para aplacar mi avaricia pero, como no me es posible tener más dinero pues al menos deseo tener poder para, de una u otra forma, obtener dinero; sólo recibo el dinero de mi pensión . Creo que de esta manera cada uno de nosotros puede construir, como yo el dinero y el poder como valores máximos y más cuando los medios de difusión nos reiteran a cada momento que sólo teniendo dinero o poseyendo cosas se alcanza la felicidad. Cuando no obtenemos esos valores nos viene un desagradable sentimiento de frustración, el cual se relaciona con la ira y la decepción. A veces, pienso que todo esto tiene que ver con las conductas antisociales como producir ruidos, sonidos que molestan a otras personas, como tener los bajos a todo volumen o el radio del carro o desde su casa. Seguramente, algunos pensaron en ello en incluyeron en el “Bando de policía y buen gobierno”  la prohibición de producir ruidos, no de bajar el volumen de sus aparatos.



“Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”