Jorge Domínguez González
In memóriam: Arnoldo
Martínez Verdugo,
Secretario General
del Partido Comunista Mexicano,
fallecido el 24 de
Mayo del 2013.
Estábamos organizados en organismos de base llamados “células”, y de
las dos nomás salimos de la clandestinidad nosotros, creo que el número mínimo
de una célula era de 7 miembros aunque nosotros éramos más, quienes debíamos reunirnos, en círculos de estudio
semanales, para estudiar nosotros solos, aprender las nociones básicas de
economía política, de filosofía y de
algún aspecto de la realidad que fuese común a todos y en las reuniones de ese
frente de lucha generalmente coincidíamos; en las reuniones de estudio
aplicábamos lo que ahora le dicen
bulling a los compañeros que se rezagaban
en el proceso de aprender a pensar por sí mismos, y a los que no conocían los principios, el programa y los estatutos,
la idea era que los militantes habían de formar y reproducir en otros lugares
y/o entornos círculos de estudio… eran
algo así como protocélulas.
Los valores de los que vivimos dentro del PCM
aquellos tiempos fue la práctica de la democracia y también en la vida
ciudadana, y en la vida social como una forma de luchar en contra del
autoritarismo que entonces se ligaba a la búsqueda de la satisfacción de
intereses personales (ahora se usa la demagogia); preferíamos la medianía en
contra de la ostentación económica…y creo que así han vivido a quienes conocí
en aquellos tiempos…luchábamos por todos, no por nuestros intereses personales
y por ello, iniquitativos.
Con mucho orgullo recuerdo que en nuestra
salida de la clandestinidad participamos en la cultura, teatro, cantantes, etc. y; en aquellas, las primeras elecciones en que
participamos, con la voluntad ciudadana
nuestro organismo de base expidió nombramientos, previos compromisos no
económicos, para que estuviésemos representados en cada una de las casillas del
V Distrito Electoral de Chihuahua con cabecera en Camargo.
Esa fue la mejor parte de la educación cívica
y ética que fuera de la formalidad de las aulas recibimos, habiéndonos aislado
de una sociedad que desde entonces, y antes,
se caracteriza por la corrupción
y la impunidad. A más de 30 años de aquellas jornadas, de seguro existen
compañeros que fueron coptados por el gobierno, otros se han estado yendo de
este mundo. Además, de que aquel mundo se ha estado yendo. Las promesas
de trabajos y del reparto de la riqueza
social, creada por los trabajadores (necesariamente) han sido la constante en
los discursos. Sin embargo, ya el pueblo no se la cree y ahora, nos alarmamos
de los índices de violencia que se elevan y buscamos nuevas formas estadísticas
de presentar, los homicidios, los robos, etc.
Creo que nos equivocamos en
pensar que por un camino van el desempleo y la acaparación de la riqueza
social y por otras veredas los robos, los homicidios, la corrupción y la
impunidad. Para mi, como diría mi agüelita, “todo va junto con pegado”.
Luego, hay que agregar a este platillo como
condimento el consumismo, el cual nos lleva, quiérase que no, a desear las mercancías o servicios que otros
usan o poseen, aunque, a la mejor,
pudiera ser el caso que el consumismo no fuera un condimento,
sino el platillo principal que hace moverse a la economía, no sólo de
nuestro país, sino de todo el mundo.
En este tenor, hemos de pensar en que para
obtener lo que nos muestra la economía de mercado para el consumo es tan
atractivo que, para cada uno de nosotros
resulta difícil, y a veces verdaderamente, imposible no anhelar lo que la
sociedad de consumo nos muestra ¿Cómo hacernos dueños de dichas mercancías o
servicios? No queda para ello, para satisfacer las ansias de posesión, más que
pensar en el dinero o poder y se
convierten estos en los valores de toda sociedad que compra y vende mercancías
y servicios. Así miro que, aunque los musulmanes clamen que “No hay más Dios
que Alá”, en verdad el Dios que todos aman
es el dinero y el poder para satisfacer sus deseos; ¿Sucederá esto sólo entre los musulmanes o
también entre los hinduistas, cristianos
y ateos?
A mi ver, creo que en todas las sociedades
del mundo suceden al respecto actos muy similares y aunque tengan libros sagrados que
establezcan las reglas morales de la relación entre sus miembros, estos son los dictados de su divinidad
tradicional, de sus dioses pero, la verdadera moral que aplican es la de su
verdadero Dios (Poder/Dinero) ¿Será uno
el dios que adoran con su boca hasta en los buenos días y otro al
que sirven con su corazón? Son los hechos que vemos, quienes
verdaderamente contestarán.
Ninguno de los actuales candidatos dirá a
cuál dios sirve pero en los primeros hechos, vemos la locura de los inicios de
las elecciones: propuestas de un partido que en verdad: a) son de programas de otros partidos;
b) no corresponden al nivel del cargo
que buscan; c) no respaldadas por presupuestos de aplicación;
d) con gran espíritu deportivo proponer elaboración de leyes y no cuidar que se cumplan las
existentes. Además de pago a
brigadistas, gastos que si sus totales fueran públicos serían insultantes, aunque ya son impunes. Recordamos el chiste aquel de hace medio siglo que,
ahora, sí lo llevan a la práctica: “En San José de las Cuerdas, un candidato en su discurso promete un puente
sobre el río y que uno de los presentes le protesta diciendo que no tienen río,
a lo cual el candidato aludido le responde ´también les pondremos un río´”.
No es extraño cuando en las páginas de Internet del congreso local
vemos los currículos de los actuales diputados.
En Chihuahua,
de las últimas elecciones a las de ahora ¿Se han preocupado los candidatos y
precandidatos a los diversos cargos y de los diferentes partidos de crear
grupos de apoyo a programas y principios de su partido o grupos de apoyo a su
candidatura…para así servir a su verdadera divinidad?