14 de Agosto del 2011
En otros cielos, en donde las estrellas son otras, Chile, con otra historia y otras circunstancias sociales, en el año de 1970 tuvo su primer presidente de izquierda llegado por votación y derrocado mediante un violento golpe militar en 1973 por los militares quienes establecieron una dictadura en donde A. Pinochet permaneció en el poder hasta finalizar el siglo. Durante ese periodo de dictadura militar modificó a principios de los 80´s sus leyes y el sistema educativo, poniendo en práctica políticas educativas que privatizaron la educación pública y llamaron a las instituciones educativas privadas a la obtención de ganancias.
En la etapa de un gobierno de persona declarada abiertamente de derecha en Chihuahua, algunos profesores de la entidad fueron invitados con gastos pagados a observar el modelo educativo chileno. A quienes conocí que hicieron dicho viaje no recuerdo haberles visto hacer un reporte a la ciudadanía o al menos al sector magisterial de su entorno pero, a mi ver, sus observaciones sí reforzaron las prácticas educativas en Chihuahua que eran similares al modelo de Chile y esos cuadros magisteriales de control de nuestra entidad reafirmaron esa tendencia ideológica.
Mi profesor, Agustín Méndez Rosas, Jefe de Educación de los maestros federalizados en el siglo pasado, nos relataba que después de la firma de los Tratados de Bucarelli, las “señoritas”, quienes daban clases en las casas durante la guerra cristera en Chihuahua fueron invitadas a establecer su propia escuela particular o a obtener una plaza de profesora en lo que después sería parte de la dirección estatal de educación y este componente, a la par, fue parte de
Creo que, existe debido a esta inercia histórica, de la relación profesor-padre de familia, y a que fue llevada al mismo tiempo de las acciones muy concientes de la derecha educativa en puestos de control, la causa por la cual los docentes en servicio no nos percatamos suficientemente que el Estado, paulatinamente, fue dejando de cumplir lo que establece la ley, o sea, de que “toda la educación que imparta el Estado será gratuita”.
Ahora, a Chihuahua las noticias de la semana nos traen el fracaso de las políticas educativas neoliberales en Chile, donde han marchado miles de estudiantes demandando la gratuidad de la educación y la calidad de la misma. Este es el camino que ha recorrido su aplicación. Así, a mi ver, en Chihuahua hemos de hablar no sólo de espacios educativos, que hoy incluyen a las escuelas públicas privatizándose y a las escuelas privadas lucrando, sino hablar de el derecho a educación gratuita para todos los habitantes del Estado, principalmente para todos los niños y jóvenes de la entidad.
No sería extraño, que el importante Plan Estatal de Desarrollo 2010-2016 no contara con los proyectos de presupuestos para alcanzar los objetivos del apartado III, referido a
Sin duda, que en este momento uno puede estar de acuerdo de manera plena con el objetivo de dar cobertura gratuita al 100% de los estudiantes de nivel medio superior y de nivel superior pero, no podemos estar de acuerdo con que el gobierno asuma como responsabilidad sólo cobertura y/o espacios y reparta la carga financiera educativa entre padres de familia, escuelas y gobierno, y menos cuando, en el arranque de justicia, las jerarquías superiores de las escuelas de esos niveles no cuentan con al menos una circular de gobierno para dar directrices y aumentar el número de alumnos, cuando se induce al tamaño antipedagógico de los grupos, cuando se induce a la contratación de profesores en contra de los principios laborales, cuando no existen en las instituciones, -Motu proprio-, las culturas de la transparencia y rendición de cuentas…¿Se dará seguimiento curativo a los alumnos de esos niveles que presentaron examen y no acudieron a inscribirse? ¿Se remediarán, presupuestalmente, los males que hoy se generan en estos niveles educativos de Chihuahua?
En otros cielos, nos enteramos que la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y
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