sábado, 11 de febrero de 2012

NOTAS SOBRE CARLOS MONSIVÁIS Y YO

12 de Febrero del 2011 Jorge Domínguez González

Agradezco al grupo de personas encabezado por Héctor Nava y Sergio Jurado, quienes conforman en la región de Nuevo Casas Grandes la Academia de Arte y Filosofía Aplicada. Ha más de diez años de que conocí a Carlos Monsiváis (CM), y conocí a Héctor Nava, cuando arribé a esta población que me ha acogido. Un hombre con el uniforme confederado cruzaba lo que se conoce como Plaza Grande, era él. Hoy por la invitación a este evento de reflexión sobre la vida y obra del escritor público CM (1938-2010) agradezco la consideración y por ello son estas notas.

Quiero compartir con ustedes los recuerdos que rescato de mi memoria: Su servidor había estado en Centroamérica en 1982, en lo político y social nuestro país estaba transformándose en lo político y en lo social se estaba produciendo un repunte; el Partido Comunista Mexicano (PCM) ya había salido de la clandestinidad, y aún con dificultades de adaptación de algunos de sus miembros, la participación de los comunistas y sus simpatizantes era relevante; en las elecciones hasta en el distrito electoral de la región centro-sur de Chihuahua se habían nombrado representantes de partido en todas las casillas por el PCM.

En el segundo semestre de 1984 conocí a CM en Tijuana; después de que regresé de mi viaje a Centroamérica. Él sería mi profesor en la asignatura de “Cultura Política”. En la primera sesión, expectantes todos los alumnos presentes, quienes creo que en la mayoría, ya habíamos tenido alguna referencia de su compromiso social por sus escritos pero, más sorprendido él por la expectación que nos causaba nos dijo: “Mi hermana tuvo que prostituirse para que yo estudiara…” y durante 15 minutos dio detalles de lo que decía, ha de haberse percatado de la conmoción que causaban sus palabras porque de seco paró de hablar y negó su discurso. Luego, después de las risas y la conmoción, preguntó a los del grupo ¿Quiénes son miembros del PCM? Y levantamos la mano pocos, no más del 20%; después, preguntó por quiénes pertenecían a organizaciones de izquierda, del PRI y del PAN. La minoría de alumnos eran los de este último partido, creo que eran sólo dos.

Con todo, para mi, era difícil en una ambiente nuevo y de buenas a primeras, que me “balconearan”, de que me sacaran de mi autoclandestinidad política-ideológica y de que de mi argumento de que “la filiación ideológica y política era de cuestión de la vida privada” cayera ante la ironía y el sarcasmo de CM, y que el grupo concluyera qué, la vida privada era lo referido a la parte del cuerpo que se encuentra del ombligo a hacia abajo. Enseguida, la sesión fue para responder a la pregunta ¿Cuáles son los motivos para la participación política? a punta de sarcasmos sólo quedaron dos respuestas polarizadas con gradientes de matiz. Quienes participan por motivos eminentemente egoístas y quienes asumen primordialmente un compromiso social de transformación, qué el debate libre de ideas era para determinar en que lugar se encuentran cada uno de lo debatientes. Concluí de que la democracia pone en relieve el debate libre y auténtico, no la descalificación, para que los grupos sociales avancen.

Un día, fuera del aula me preguntó ¿Cómo la ve, Domínguez, qué un miembro de la comunidad de Salem, en no sé que siglo, pero en EUA, promoviera verbalmente la libertad de la práctica de la brujería? Se refería a un Salem de la costa Atlántica de EUA, dónde habían muerto decenas de mujeres acusadas de brujería. Le respondí que lo hubieran matado a él también. CM me hizo otra nueva pregunta similar y añadió: en el caso de que esa persona promoviera la libertad de la práctica de brujería y no lo mataran ¿Por qué, dicha persona, promovería la libertad de la práctica de la brujería? No pude responder, en ese entonces, a la pregunta.

CM pertenecía a una minoría religiosa, creo que era miembro de la Iglesia Metodista. Menciono esto porque creo un ser humano que sufre discriminación en su infancia, ésta tiene sus efectos en la conformación de la personalidad aún con el fenómeno de la “resilencia” que permite a los seres humanos deshacerse de los efectos traumáticos de eventos de la infancia.

De las demás sesiones de la asignatura fueron de analizar y reflexionar sobre temas que todavía son de debate y CM con su crítica mordaz llena de sarcasmo e ironía nos llevaba a reflexionar en temas de aquella actualidad como los derechos de las minorías sexuales, la despenalización del aborto, el uso de las drogas, contra la corrupción, la impunidad, la laicidad en las escuelas públicas, etc…. muchos de estos temas son de la realidad de ahora pero, en otro nivel. En las sesiones había fina ironía y sarcasmo en contra de las posturas autoritarias y conservadores de los personajes públicos de aquel entonces.

Ah, otro recuerdo, más reciente, de mi estimado Héctor Nava es que un día, -hace 5 años-, platicando de mi estancia en Centroamérica y después de manifestarle mi admiración por el Ejército Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, él me informó que en los años que estuve allá, él también lo estuvo pero, apoyándola al lado de un antisandinista, jefe principal de los contra, a quién había conocido en Guadalajara ¡Antes no nos matamos en frentes diferentes! Ahora, a petición de su grupo estoy frente a ustedes. ¡Gracias!.