sábado, 3 de noviembre de 2012

NOTAS SOBRE LA JUVENTUD, EL VOTO Y LOS NINIS EN EL NOROESTE DE CHIHUAHUA.

 Jorge Domínguez González  
Desde hoy jueves, 2 de Noviembre,   en Argentina se redujo la edad mínima para votar a los 16 años, no de manera a como es el voto en nuestro país y en Argentina misma: obligatorio para todos los ciudadanos, sino que el voto para esta franja de la población será de manera voluntaria o discrecional. Argentina es un país que tiene aproximadamente la tercera parte de la población que México, tiene alrededor de 40 millones de habitantes. Esta situación incrementará el número de votantes en 1.5 millones de personas. En Argentina para casarse o comprar cigarros se ha de comprobar que se tiene una edad mínima de 18 años.

La composición demográfica es muy diferente a la nuestra, la mayoría de ellos se nombran como “euro descendientes”; a diferencia de los mexicanos que en la mayoría de casos nos definimos como mestizos en distintos grados y niveles. La extensión territorial es cerca de 3 millones de kilómetros de kilómetros cuadrados, en tanto que México cuenta con cerca de 2 millones de kilómetros cuadrados. Todas estas comparaciones van en el sentido de comparar población, territorio como base para elucubrar  lo que sucedería si en nuestro país se diera el voto a los mexicanos mayores de 16 años.

Con el nivel de cultura política, que existe en nuestro país ¿Hacia dónde se orientaría la votación de esta franja de la población? ¿Se ha cumplido el currículum abierto de formar alumnos críticos, reflexivos y propositivos? ¿O los docentes  hemos  cumplido, en ellos,  el currículum oculto de la educación?

Nos informa la Subsecretaría de Educación Superior que de entre las naciones que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que  después de Turquía,  nuestro país ocupa el segundo lugar por el número de los llamados ninis,  es decir, los jóvenes que no estudian, ni trabajan con un estimado de hasta 7 820 000 jóvenes que comprendería los grupos de edad de 12 a 15 años y el grupo de 16  a 19 años. En tanto que, las Secretarías de Gobernación y de Educación Pública sólo admiten la existencia de 285 000 ninis.  Un joven   que se encontrara en la situación de no tener estudio ni trabajo debería de ser preocupación para  una sociedad como  es la esencia de la nuestra, la sociedad chihuahuense. Lo que ahora debemos preguntarnos qué hace el Estado, es decir, los diferentes órganos y niveles de gobierno para acabar con esta situación. Habría de revisarse el rango de edades para definir el grupo de jóvenes quienes pertenecen a los sin trabajo y sin estudio.

Los analistas de esta situación de la juventud consideran que de no ser atendidos de manera pertinente la educación y el empleo de los jóvenes que “existe el riesgo de que la condición de nini pueda hacer de ellos presas fáciles   de la violencia, las adicciones y el crimen organizado; convertirlos en un peligro para la cohesión social y la democracia e incluso una ´bomba de tiempo´ para la seguridad del país” (La Jornada. 12 de Marzo del 2012).

Me alarman los motivos del 20 por ciento de los ninis que desertaron de la escuela: porque tenían que trabajar, no tenían dinero o no podían pagar la escuela. También me alarma el estado de la sociedad actual en la Región Noroeste de Chihuahua, situación  que no sé si será o no compartida o no en  el resto del estado o del país. El daño que, a mi ver, están generando el Estado en toda su composición en dos aspectos: a) por un lado,  la idea  y la práctica  contrarias a la  ley de que la obligación del Estado es brindar la cobertura educativa y no que es brindar educación gratuita en todos los niveles; b) por otro lado, las derivaciones de no cumplirse la ley laboral vigente y lo peor que sería la aprobación de la nueva legislación laboral.

Siento que existen sectores de nuestra  sociedad regional, sobre todo en el nivel de educación media superior de financiamiento federal, donde, tal vez, ya  existe la vocación  por la rendición  de cuentas y la transparencia o preexiste desde antes una cultura en ese sentido, el caso es que anualmente tengo la impresión de que ya se producen eventos públicos de esa periodicidad en los cuales, aparte de el uso de proyecciones, cada padre de familia obtiene un informe escrito y posiblemente pueda acceder a la contabilidad de esas instituciones.

Habríamos de revisar de la Región Noroeste de Chihuahua a cada institución educativa y su proclividad o cultura respecto a la transparencia y a  rendición de cuentas de manera pública. A mi entender, alejados de prácticas de difamación y calumnias, todos los ciudadanos hemos de buscar y encontrar  las formas para que en todos los niveles se dialogue, respecto a ésta y otras temáticas educativas y de otra índole,  al mismo tiempo de que nos alejemos de la descalificación, de la calumnia y de la difamación como prácticas que no ayudan a g generar cohesión social, a mi parecer, tan necesaria en estos tiempos.