Jorge
Domínguez González
El 16 de junio del presente recibí una
invitación de la Fundación del Empresariado Chihuahuense, Asociación Civil
(Fechac) para asistir el día 18 a una conferencia que sería impartida por Leonel Narváez Gómez, a las 18:00 en el local
de esa institución allá en Cd. Juárez,
ya interesado ingresé a la página de la fundación a la cual pertenece el
susodicho y mi sorpresa fue que los proyectos sobre la paz y la reconciliación
en Colombia se llevaban a cabo bajo un
toldo de plástico de una empresa refresquera cuyo logo es dos letras cursivas
blancas sobre un fondo totalmente rojo, no sólo me sorprendió, sino me impactó.
Así, me aprovisioné de las pastillas que
habría de tomar, me acosté temprano y me
fui temprano pues, antes del evento, quería platicar con un joven protestante
pero, no de religión sino protestante en contra de las injusticias sociales y que
él ve allá en su terruño y que desde
aquí se alcanzan a ver las actuaciones de las autoridades de aquel municipio
fronterizo.
La conferencia sería sobre “El Poder del
Perdón en el Capitalismo” y el expositor sociólogo, filósofo, teólogo y
sacerdote católico procedente de Colombia y con múltiples galardones en el mundo
como el Premio Unesco de Educación para
la Paz. Leonel Narváez Gómez tiene posgrados en Cambrige y Harvard y la
conferencia tendría a una duración de 60 minutos y diseñada para “despertar
conciencias e ir más allá de lo financiero e implementar la responsabilidad
social en los juarenses”. Al llegar lo primero que hice fue tratar de comprar
mi boleto de regreso a Nuevo Casas
Grandes, Chih., mas la corrida de un camión que era a las 10:00 ó 10:30 de la
noche ya no existía más y después de las 7:00 de la tarde ya no hay camiones que viajen al oeste de Cd.
Juárez y hube de tomar la última corrida para regresar. Así, en esta
circunstancia daré mi opinión y desde mi perspectiva sobre el perdón, la
reconciliación y sobre las manifestaciones del capitalismo. He de mencionar que
la perspectiva de apreciación que poseo no es similar a la de mi entorno y ante
la inexistencia de protocolos públicos de instituciones religiosas o civiles,
como el Inegi, para dejar de ser parte
de la contabilidad de alguna creencia,
y aún reconociendo que como derecho humano la libertad de creencia, creo
que prima la libertad de conciencia; he
de decir que soy ateo, pero no jacobino (o comecuras) o antirreligioso, sino me creo respetuoso en
grado máximo del ejercicio de las libertades que nos otorgan los derechos
humanos y las cuales muchas veces nos niegan las autoridades.
La fundación para la reconciliación apunta a
que la organización, en su original Colombia se dedica a crear “Escuelas de
Perdón y Reconciliación”, las cuales ayudan a las víctimas y sobrevivientes de
la violencia a perdonar a quienes hayan
hecho daño. La historia de Colombia es una historia dónde la violencia ha sido
un elemento básico de su cultura, primero entre liberales y conservadores;
luego, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y el Ejército de
Liberación Nacional y por otro lado los paramilitares, los policías y los militares del gobierno; de seguro que los
narcotraficantes han de pertenecer a un bando ¿a cuál? Me parece que en la historia
colombiana las matanzas son de números
muy altos; se me ocurre pensar que,
tantos son los muertos de bala allá, como
los de hambre y enfermedades acá. Así esta experiencia social ha sido
sistematizada por esta fundación; lo cual, no obstante, a mi entender tendría
que ver una de las propuestas ideológicas de la religión católica colombiana,
seguramente, creo que no piensan lo
mismo todos los grupos y órdenes religiosas de católicos de América Latina
Es momento de reflexionar, para nuestro país,
sobre las formas en que hemos permitido y
adoptado el capitalismo neoliberal de hoy y su influencia en todas las
áreas de nuestra vida, en todas las relaciones con nuestros semejantes, dónde
ni en las escuelas se cumple la ley y en las escuelas superiores de
gobierno se continúan cobrando
colegiaturas; se reforman las leyes energéticas para retroceder y dar licencia a
las empresas privadas; se reforman las
leyes de telecomunicaciones para mantener los monopolios, etc. Así, en este México que enseña a sus hijos que
una cosa es la ley y otra los valores que priman y que reproducimos como lo son
el dinero y el poder. Me parece que los mexicanos en los hechos sabemos
perdonar, sobre todo a nuestros gobernantes de todos los niveles y a los funcionarios
La prensa informa que en la localidad (de Cd.
Juárez) existen 170 personas quienes se están capacitando como promotores
de la paz y que en mes y medio se
graduarán de sus cursos para llevar el
mensaje de paz a las demás personas. Para el día viernes el actual gobierno
municipal de Ciudad Juárez invitaba a la
conferencia Magistral “Cultura Política del perdón y la reconciliación”.