En mi colaboración del domingo anterior
comentaba que, conforme al artículo 30
de la Constitución Mexicana , tan
iguales como mexicanos eran los campesinos chihuahuenses de la Región Noroeste de Chihuahua como los
menonitas chihuahuenses que en este lugar habitan“. También compartía mi
reflexión sobre lo que establece esa ley en el artículo 31 como obligación que
tenemos como mexicanos respecto a enviar a los hijos a la escuela pública y los varones (no a las mujeres) de prestar
el servicio militar; llamaba a la reflexión sobre si habría o no mexicanos unos
de primera y otros de segunda, respecto al
tenor de cumplir la ley o no al respecto, conjuntamente con la concesión
de 1921 que exime a los menonitas del cumplimiento de estos aspectos
establecidos en este artículo constitucional.
La ley establece la igualdad de derechos del
hombre y la mujer, a la par de que, por usos y costumbres se niega a la mujer
el derecho al voto. A mi entender son las excepcionalidades que establecen la
mayoría de las leyes.
Mi interés en hablar de los menonitas y de los campesinos originarios me
nace por la diversidad de enfoques diferenciados del uso de la tierra y
el agua en el área específica de la cuenca del Río del Carmen, la cual se
encuentra la Región Noroeste de
Chihuahua y el papel que juegan las autoridades ahí.
Socialmente, a mi ver una de las cosas
positivas que puede traer una sequía, a la par de la muerte de ganado y la
carencia de cultivos, el hambre, las enfermedades y la muerte es que las
comunidades pueden entrar en la reflexión de los motivos de su situación y, a
veces, van más allá de los aspectos meramente climáticos como
creo que ha sido el caso de los campesinos del noroeste de Chihuahua quienes en
la situación de sequía han mirado a los vecinos, los menonitas, y han visto los
campos de ellos verdes y con alta producción en
cultivos y en ganado.
Lo que dicen los campesinos ejidatarios es: “Lo
que queremos es que se desmantelen las represas y se clausuren los pozos en
campos agrícolas, también clandestinos, abiertos por los menonitas en zonas de
agostadero, donde no se permite la siembra y donde arrasaron con la flora”,
indicó Manuel Olivas Escobedo.
En la Región Noroeste de Chihuahua se acaba
el agua para uso doméstico, como el de Moctezuma donde al pozo comunal se secó,
se agotan los manantiales como el cercano
a La Angostura, se extinguen las
ciénagas y de ellas queda sólo el nombre. La destrucción del medio ambiente, a mi ver,
ha sido paulatina hasta que de repente nos damos cuenta y cuantificamos: más de 300 pozos
irregulares en zonas de veda; cambios en el uso legal del suelo en 50 mil
hectáreas; operación de pozos con permisos falsos; pagos de “mordidas” de miles
de dólares a personal de dependencias federales; construcción de, al menos, 54
represas ilegales; mantos acuíferos sobreexplotados al 200 por ciento; puntos
de extracción legales azolvados; la mitad de los pozos legales secos y la otra
mitad al 30 por ciento. Todo con el antecedente de que existe un decreto
presidencial de 1957 que determinó a esta región acuífera en veda, sin más
permisos ni venias para la explotación de pozos o la construcción de presones,
por lo cual las construcciones referidas
están fuera de lo dispuesto en dicho decreto presidencial.
A 90 años de su llegada los menonitas son, a
mi ver, seres humanos encerrados en su mundo y en su entorno, de manera
honesta, a su mejor entender, alejados
de una sociedad que entienden (equivocadamente) ajena a sus valores. Desde esta
perspectiva los menonitas han realizado
la compra de los terrenos para sus colonias conforme a la ley y en miles de
dólares, y han pagado miles de dólares para los permisos de cambio de uso de
suelo, han pagado los derechos para perforar los pozos y construir las represas, además, previo pago, han realizado los trámites pertinentes para la instalación del tendido
de energía eléctrica para que llegue a sus pozos y puedan de estos extraer agua
del subsuelo o bombearla desde las represas.
Sorprende enterarnos de mil pagos “legales”
que han realizado y de que los menonitas afirmen que “ya los jóvenes compraron
armas…” Uno se animaría a decir ¡Qué bueno que los menonitas se levanten en armas
contra la corrupción! ¡Me voy a luchar junto con los menonitas contra la
corrupción! Pero no, esos jóvenes quisieran luchar por lo mismo que los
funcionarios quienes les han engañado: la riqueza, el dinero.
En fin, en tratar de solucionar este conflicto, por parte del gobierno del estado de
Chihuahua ha intervenido la Secretaría de Gobernación; por parte del gobierno
federal: los delegados en Chihuahua de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) que es la institución encargada de
otorgar permisos para el uso del agua y aplicarla normatividad al respecto, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo
Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa); la
Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) la cual dictamina
sobre el uso del suelo; la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente
(Profeco) la cual sanciona las actividades agropecuarias que carecen del
correspondiente permiso para uso de suelo; la Comisión Federal de Electricidad
(CFE); los campesinos y los
menonitas…todos jueces y parte ¿para la
solución o para la impunidad?
A mi ver, no está la responsabilidad de este conflicto de los
menonitas o de los campesinos de la Región Noroeste de Chihuahua. En mi
opinión, dónde se encuentra la responsabilidad de este conflicto es en los funcionarios
y ex funcionarios públicos de las instancias anteriores quienes tienen
responsabilidad oficial, administrativa y penal por acciones que van desde la
falsificación de documentos hasta la omisión del cumplimiento de las leyes en
este “país con gobiernos de cultura de
la legalidad”.