sábado, 11 de agosto de 2012

NOTAS SOBRE LA IGUALDAD DE LOS MEXICANOS ANTE LA LEY (EN CHIHUAHUA) PARTE II

                                                                                                                               Jorge Domínguez González
En mi colaboración del domingo anterior comentaba  que, conforme al artículo 30 de la Constitución Mexicana ,  tan iguales como mexicanos eran los campesinos chihuahuenses  de la Región Noroeste de Chihuahua como los menonitas chihuahuenses que en este lugar habitan“. También compartía mi reflexión sobre lo que establece esa ley en el artículo 31 como obligación que tenemos como mexicanos respecto a enviar a los hijos a la escuela pública  y los varones (no a las mujeres) de prestar el servicio militar; llamaba a la reflexión sobre si habría o no mexicanos unos de primera   y otros de segunda,  respecto al  tenor de cumplir la ley o no al respecto, conjuntamente con la concesión de 1921 que exime  a los menonitas  del cumplimiento de estos aspectos establecidos en este artículo constitucional.

La ley establece la igualdad de derechos del hombre y la mujer, a la par de que, por usos y costumbres se niega a la mujer el derecho al voto. A mi entender son las excepcionalidades que establecen la mayoría de las leyes.

Mi interés en hablar de los menonitas  y de los campesinos originarios  me  nace por la diversidad de enfoques diferenciados del uso de la tierra y el agua en el área específica de la cuenca del Río del Carmen, la cual se encuentra  la Región Noroeste de Chihuahua y el papel que juegan las autoridades ahí.

Socialmente, a mi ver una de las cosas positivas que puede traer una sequía, a la par de la muerte de ganado y la carencia de cultivos, el hambre, las enfermedades y la muerte es que las comunidades pueden entrar en la reflexión de los motivos de su situación y, a veces, van más  allá  de los aspectos meramente climáticos como creo que ha sido el caso de los campesinos del noroeste de Chihuahua quienes en la situación de sequía han mirado a los vecinos, los menonitas, y han visto los campos de ellos verdes y con alta producción en  cultivos y en ganado.

Lo que dicen los campesinos ejidatarios es: “Lo que queremos es que se desmantelen las represas y se clausuren los pozos en campos agrícolas, también clandestinos, abiertos por los menonitas en zonas de agostadero, donde no se permite la siembra y donde arrasaron con la flora”, indicó Manuel Olivas Escobedo.

En la Región Noroeste de Chihuahua se acaba el agua para uso doméstico, como el de Moctezuma donde al pozo comunal se secó, se agotan los manantiales  como el cercano a La Angostura, se extinguen  las ciénagas y de ellas queda sólo el nombre.  La destrucción del medio ambiente, a mi ver, ha sido paulatina hasta que de repente nos damos cuenta   y cuantificamos: más de 300 pozos irregulares en zonas de veda; cambios en el uso legal del suelo en 50 mil hectáreas; operación de pozos con permisos falsos; pagos de “mordidas” de miles de dólares a personal de dependencias federales; construcción de, al menos, 54 represas ilegales; mantos acuíferos sobreexplotados al 200 por ciento; puntos de extracción legales azolvados; la mitad de los pozos legales secos y la otra mitad al 30 por ciento. Todo con el antecedente de que existe un decreto presidencial de 1957 que determinó a esta región acuífera en veda, sin más permisos ni venias para la explotación de pozos o la construcción de presones, por lo cual las  construcciones referidas están fuera de lo dispuesto en dicho decreto presidencial.

A 90 años de su llegada los menonitas son, a mi ver, seres humanos encerrados en su mundo y en su entorno, de manera honesta,  a su mejor entender, alejados de una sociedad que entienden (equivocadamente) ajena a sus valores. Desde esta perspectiva los menonitas  han realizado la compra de los terrenos para sus colonias conforme a la ley y en miles de dólares, y han pagado miles de dólares para los permisos de cambio de uso de suelo, han pagado los derechos para perforar los pozos y construir  las represas, además, previo pago,  han realizado los trámites  pertinentes para la instalación del tendido de energía eléctrica para que llegue a sus pozos y puedan de estos extraer agua del subsuelo o bombearla desde las represas.

 Sorprende enterarnos de mil pagos “legales” que han realizado y de que los menonitas afirmen que “ya los jóvenes compraron armas…” Uno se animaría a decir ¡Qué bueno que los menonitas se levanten en armas contra la corrupción! ¡Me voy a luchar junto con los menonitas contra la corrupción! Pero no, esos jóvenes quisieran luchar por lo mismo que los funcionarios quienes les han engañado: la riqueza, el dinero.

En fin, en tratar de solucionar este conflicto,  por parte del gobierno del estado de Chihuahua ha intervenido la Secretaría de Gobernación; por parte del gobierno federal: los delegados en Chihuahua de la Comisión Nacional del Agua  (Conagua) que es la institución encargada de otorgar permisos para el uso del agua y aplicarla normatividad al respecto,  la Secretaría de  Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural,  Pesca y Alimentación (Sagarpa); la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) la cual dictamina sobre el uso del suelo; la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profeco) la cual sanciona las actividades agropecuarias que carecen del correspondiente permiso para uso de suelo; la Comisión Federal de Electricidad (CFE);  los campesinos y los menonitas…todos jueces y parte  ¿para la solución o para la impunidad?

A mi ver, no está la  responsabilidad de este conflicto de los menonitas o de los campesinos de la Región Noroeste de Chihuahua. En mi opinión, dónde se encuentra la responsabilidad de este conflicto es en los funcionarios y ex funcionarios públicos de las instancias anteriores quienes tienen responsabilidad oficial, administrativa  y penal por acciones que van desde la falsificación de documentos hasta la omisión del cumplimiento de las leyes en este “país con  gobiernos de cultura de la legalidad”.







































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