SOBRE ALGUNAS ESTRATEGIAS POLÍTICAS DE LOS CONSERVADORES
24 de Julio del 2011
Hoy quiero realizar algunas disgresiones sobre algunas estrategias políticas de los conservadores. Hablo aquí de las estrategias como las acciones “coincidentes” que realizamos algunas personas con la meta de conseguir el beneficio del dinero o del poder el cual o los cuales son los fines evidentes u ocultos de nuestra vida; cuando me refiero a estrategia lo puedo hacer como el arte de planificar y la forma de conducir y dirigir los actos de mi entorno ya de manera consciente, ya de forma inconsciente (sin darme cuenta).
Con base a mi experiencia, me remito a la reflexión de que, cada uno de nosotros somos (de manera pasiva, activa o reactiva) lo que es o caracteriza a la sociedad en que vivimos; aunque todos estamos en contacto con la influencia social de manera similar, su peso en nuestra individualidad es de diferente, dependiendo de la originalidad de las experiencias de cada persona con respecto a la religión, la escuela, los medios, el vecindario, etc. Así se conformarán o reafirmarán como personales los valores como los antes mencionados. Por ello, aunque creamos que un valor moral es “mi propio valor moral”, nos encontramos con qué dicho valor es “extrañamente” similar o igual a los valores de otras personas.
El término “conservadores” es muy difuso y puede prestarse para muchas interpretaciones yo lo uso aquí con respeto a las personas que pueden considerarse políticos conservadores, es decir, a aquellas personas quienes propugnan por mantener las tradiciones e ideas del pasado frente a la novedad y cambios bruscos, por ejemplo frente al derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, la homofobia, la legalización de todas las drogas, etc.
También la palabra “político” es de de muchos significados, como aquellos que se refieren a las personas que se dedican a la “política”, de ésta y aquella palabra existen nuevos significados que tienen un referente social que se aleja del original y noble que era el referido a la participación de los ciudadanos en los asuntos de su comunidad; así, de esta última manera, quiero referirme a los políticos. Así de esta última manera, todos somos “políticos” pues considero que todos tenemos de manera abierta o encubierta un interés y opinión sobre los asuntos de la comunidad donde residimos, sea ésta la patria o la matria.
Con todas estas acotaciones en la siguiente mitad del texto quisiera hacer la digresión mencionada en el título, lo primero que haré es notar, lo que he visto en mi vida, en mi experiencia y, creo que la principal estrategia de los “políticos conservadores” consiste en procurar, tender, o encaminar a que los asuntos públicos sean tratados como si fueran privados y que los asuntos privados sean tratados como públicos. Así, de esta forma, la rendición de cuentas de los asuntos de las dependencias públicas bajo el cargo de los conservadores han de ser tratados cual si fueran asuntos privados y como si le levantara uno la falda a una mujer (en público), los funcionarios a quienes se les pide transparencia y rendición de cuentas se muestran sonrojados y ofendidos. Por otro lado, los “políticos conservadores” a quienes no están de acuerdo con su forma de hacer política procuran, o tienden a hacer pública, festinar y denostar la vida privada real o supuesta por medio de rumores y/o escándalos. Son por todos conocidos las “campañas de lodo” que, ejercen en tiempos electorales, hacer público lo que correspondería al ámbito privado es una estrategia muy socorrida.
La segunda de las estrategias de los políticos conservadores, dentro de los cuales pueden caber miembros de todo el espectro de los partidos políticos de derecha, de centro o de izquierda y es la que consiste en que sus fines personales, metas u objetivos los mantienen de manera oculta, son pocos a quienes se los comunican. Así, concatenadamente con la estrategia anterior, los conservadores son proclives a que en las campañas electorales subrayen la importancia y la valía de los candidatos por sobre la importancia de los programas partidarios o visión de país que se implantaría si llegaren al gobierno.
Por paradójico, la otra estrategia que más me sorprende de los políticos conservadores es la de aplicar de facto, en los hechos, sus proyectos ideológicos para después hacer retroceder la ley. Los políticos conservadores no declaran estar en contra de la gratuidad de la educación y “sorpresivamente” nos encontramos con que la educación no es gratuita; deja de cumplirse la letra y espíritu de la Ley del Trabajo y luego se habla de reforma laboral…en fin…
sábado, 23 de julio de 2011
domingo, 17 de julio de 2011
TIEMPO DE “GRADUACIONES”
17 Julio 2011
Jorge Domínguez González
Cuando tenía poca edad, porque pequeño nunca he sido, en mi escuela casi al finalizar el año escolar en todos los salones había gran movimiento pues, cada grupo debía presentar “un número”, qué si declamaciones, qué si bailables, qué si canciones, etc. Era la fiesta escolar de “fin de año” (escolar) y el acto central era la entrega de “certificados” a cada uno de los alumnos que terminaba sexto año, porque no todos los que iban a sexto año terminaban, ni todos los que iban a la escuela llegaban a sexto año. Hablo de hace alrededor de medio siglo.
Años después, por las mismas fechas durante el mes de Mayo, se empezó a hablar de las “graduaciones” de los de secundaria. No había, en ese entonces, preparatorias en la ciudad donde me crié primero (Delicias, Chih.), si no de seguro, los de este nivel escolar hubieran empezado con lo que a mis ojos era una “moda” la cual implicaría después ceremonias y vestuarios cada vez más elaborados, “caros” para los pobres o, “elegantes” para los pudientes.
No pasaron treinta años cuando las “graduaciones” se generalizaron a las escuelas primarias y hasta a los jardines de niños, pasando por las escuelas de educación media terminal como las academias de oficios secretariales.
Desde el principio, los padres solventaban los gastos de vestuario de cada uno de los hijos y se repartían los gastos del papel y del oropel usado dentro de las ceremonias…después vendrían los “bailes de graduación” y a la par, los padres de familia el tener que pagar la música y el salón. Entre otros aspectos en las comunidades más conservadoras, los gastos de graduación incluían el pago del estipendio a la iglesia por la misa de graduación a la cual eran coaccionados a asistir los alumnos y sus familias aun cuando no perteneciesen a la religión mayoritaria del país.
Hasta aquí con las “graduaciones”, los beneficiarios económicos eran los dueños de papelerías, quienes vendían telas, las costureras, los renteros de salones, los músicos y alguno que otro padre de familia que se huyó con las cooperaciones para la fiesta de “graduación”.
La graduación por el origen de la palabra es el acto oficial mediante el cual una institución educativa reconoce a un estudiante el haber obtenido un grado o nivel dentro del conocimiento, es decir, al obtener una licenciatura, una maestría o un doctorado. No es el acto o ceremonia de fin de cursos, o de conclusión de los estudios de una carrera o de un curso, no. La graduación implica el obtener un grado, generalmente, mediante un examen presencial ante sinodales, quienes deciden otorgar o no el grado al sustentante, ya sea de licenciatura, maestría o doctorado pues estos son los grados de conocimiento.
Así, lo que sucede al finalizar los cursos en una escuela de educación preescolar, primaria, secundaria o preparatoria no es una graduación la de quienes concluyen esos escalones antes de graduarse, sino una ceremonia de fin de cursos; También se aplica a los niveles de conocimiento cuando los alumnos adeudan materias, realizan una fiesta de fin de cursos, no una graduación.
Cuando el acto es de entrega de certificados, (a quienes no adeudan materias), es una ceremonia de egresados de tal o cual generación, esto mismo es válido para quienes concluyen los estudios de nivel licenciatura, maestría o doctorado.
Este cambio del significado de la palabra “graduación” referido al ámbito educacional, seguramente no ha sido necesariamente intencionado o dirigido directamente por los actores económicos quienes se benefician en torno a las graduaciones. A decir del sociolingüista Noam Chomsky (Ver Chomsky. 1999. p. 9) sino que ha surgido como un fenómeno asociado a que entonces, respecto a las graduaciones, había información no publicable ¿A quién se le iba a ocurrir decir, en contra de la palabra de las jerarquías políticas, que aquellos eventos no eran “graduaciones”?
En la actualidad, a mi entender, existen circunstancias similares a las de aquel de entonces y el significado original de muchas palabras continúa cambiando, poco a poco, se enajena (se quita, se despoja) el significado original de las palabras, una de muchas podría ser: “gratuidad”.
Jorge Domínguez González
Cuando tenía poca edad, porque pequeño nunca he sido, en mi escuela casi al finalizar el año escolar en todos los salones había gran movimiento pues, cada grupo debía presentar “un número”, qué si declamaciones, qué si bailables, qué si canciones, etc. Era la fiesta escolar de “fin de año” (escolar) y el acto central era la entrega de “certificados” a cada uno de los alumnos que terminaba sexto año, porque no todos los que iban a sexto año terminaban, ni todos los que iban a la escuela llegaban a sexto año. Hablo de hace alrededor de medio siglo.
Años después, por las mismas fechas durante el mes de Mayo, se empezó a hablar de las “graduaciones” de los de secundaria. No había, en ese entonces, preparatorias en la ciudad donde me crié primero (Delicias, Chih.), si no de seguro, los de este nivel escolar hubieran empezado con lo que a mis ojos era una “moda” la cual implicaría después ceremonias y vestuarios cada vez más elaborados, “caros” para los pobres o, “elegantes” para los pudientes.
No pasaron treinta años cuando las “graduaciones” se generalizaron a las escuelas primarias y hasta a los jardines de niños, pasando por las escuelas de educación media terminal como las academias de oficios secretariales.
Desde el principio, los padres solventaban los gastos de vestuario de cada uno de los hijos y se repartían los gastos del papel y del oropel usado dentro de las ceremonias…después vendrían los “bailes de graduación” y a la par, los padres de familia el tener que pagar la música y el salón. Entre otros aspectos en las comunidades más conservadoras, los gastos de graduación incluían el pago del estipendio a la iglesia por la misa de graduación a la cual eran coaccionados a asistir los alumnos y sus familias aun cuando no perteneciesen a la religión mayoritaria del país.
Hasta aquí con las “graduaciones”, los beneficiarios económicos eran los dueños de papelerías, quienes vendían telas, las costureras, los renteros de salones, los músicos y alguno que otro padre de familia que se huyó con las cooperaciones para la fiesta de “graduación”.
La graduación por el origen de la palabra es el acto oficial mediante el cual una institución educativa reconoce a un estudiante el haber obtenido un grado o nivel dentro del conocimiento, es decir, al obtener una licenciatura, una maestría o un doctorado. No es el acto o ceremonia de fin de cursos, o de conclusión de los estudios de una carrera o de un curso, no. La graduación implica el obtener un grado, generalmente, mediante un examen presencial ante sinodales, quienes deciden otorgar o no el grado al sustentante, ya sea de licenciatura, maestría o doctorado pues estos son los grados de conocimiento.
Así, lo que sucede al finalizar los cursos en una escuela de educación preescolar, primaria, secundaria o preparatoria no es una graduación la de quienes concluyen esos escalones antes de graduarse, sino una ceremonia de fin de cursos; También se aplica a los niveles de conocimiento cuando los alumnos adeudan materias, realizan una fiesta de fin de cursos, no una graduación.
Cuando el acto es de entrega de certificados, (a quienes no adeudan materias), es una ceremonia de egresados de tal o cual generación, esto mismo es válido para quienes concluyen los estudios de nivel licenciatura, maestría o doctorado.
Este cambio del significado de la palabra “graduación” referido al ámbito educacional, seguramente no ha sido necesariamente intencionado o dirigido directamente por los actores económicos quienes se benefician en torno a las graduaciones. A decir del sociolingüista Noam Chomsky (Ver Chomsky. 1999. p. 9) sino que ha surgido como un fenómeno asociado a que entonces, respecto a las graduaciones, había información no publicable ¿A quién se le iba a ocurrir decir, en contra de la palabra de las jerarquías políticas, que aquellos eventos no eran “graduaciones”?
En la actualidad, a mi entender, existen circunstancias similares a las de aquel de entonces y el significado original de muchas palabras continúa cambiando, poco a poco, se enajena (se quita, se despoja) el significado original de las palabras, una de muchas podría ser: “gratuidad”.
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