sábado, 5 de noviembre de 2011

CULTURA POLÍTICA, PRINCIPIOS Y CANDIDATOS

06 de Noviembre del 2011 Jorge Domínguez González

A mi juicio, una de las tantas características de la vida social de nuestro país y de nuestro estado es la baja calidad y la participación de la ciudadanía en la vida pública, empezando desde el aspecto de la participación política en las elecciones. A ello contribuye por un lado, el significado que se atribuye en nuestros días a la palabra política, y que deriva, en gran medida, de las prácticas de muchos quienes han ocupado cargos públicos de elección popular y por lo cual, se entiende el oprobio que sienten quienes, al ser señalados de “políticos”, lo rechazan exclamando: ¡yo soy honesto, no robo! o ¡yo no miento! Etc. Además, de que los diversos cargos de las estructuras partidarias suelen no son ajenas a ser convertidas en cotos de poder con exclusividad para unos cuantos.

Política, palabra que en sus orígenes fue un referente de una práctica para la construcción de cultura occidental y que indicaba la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones trascendentes para las “polis” comunidades o ciudades griegas. Ahora, en todos los niveles de gobierno pareciera que, en lugar la intervención de los ciudadanos, se prefiere la colaboración única o manipulada del pensamiento de cada uno de los gobernantes, ya para decidir proveedores, ya para determinar las compañías constructoras de obras…a despecho de la reglamentación escrita existente. Así, ahora las leyes y reglamentos no son vistos como un vínculo normativo de las relaciones igualitarias entre los ciudadanos. Con esto, el hacer política es aparentar que se cumple con las reglas para no cumplirlas, es la generalizada práctica de la cultura de la legalidad.

Por otro lado, a mi entender, cuando cada ciudadano de nuestro país, inicia su participación política, generalmente, lo hace en los procesos electorales, y ahí él ve que las confrontaciones electorales encuentran el espacio ocupado no por el modelo europeo, sino que, -en la mayor parte-, el espacio de los procesos electorales está permeado por el modelo norteamericano, el cual se ha caracterizado por la promoción y exaltación de las particularidades de los candidatos, o sea, lo que cuenta para ganar una elección, es lo propiamente personal, desde el físico hasta el carácter. Con esta contribución de las ideologías totalitarias, los asesores de campaña procuran enfatizar los rasgos de la personalidad lo que consideran positivos y disimulan lo que entienden como rasgos negativos. En mi opinión, esta es la causa original de las campañas de “lodo” que ocurren entre los candidatos de los diferentes partidos políticos, porque en el modelo norteamericano se prima el candidato por sobre las propuestas electorales, programáticas y de principios de los partidos que son ponderados por el modelo europeo. Así, no es extraño que los medios confundan las acciones de un candidato con las propuestas de un partido y viceversa. Tampoco, es infrecuente que existan candidatos o dirigentes de diversos niveles de un partido quienes de manera pública sustenten opiniones y posturas que corresponden a los partidos de signo ideológico contrario. ..cuando lo que se requiere es la congruencia.

Para contribuir a elevar el nivel del debate político de la ciudadanía, a mi juicio, se hace necesario que los operadores de los medios de comunicación y los operadores de los partidos políticos conozcan los proyectos, los planes de gobierno, los programas y los principios de todos los partidos y que los miembros de un partido se adhieran a ellos; mas si dichos documentos son producto de un candidato, ese hecho debiera darse a conocer, con todo, a mi parecer no es ético confundir a la ciudadanía haciendo aparecer como de partido lo que es de un candidato, o como de un candidato lo que es de un partido.

Esta situación no sólo es propia de la relación entre programas, planes, principios de un partido político y las características personales de un candidato a un puesto de elección personal o de un dirigente partidario, sino que también sucede en otro tipo de organizaciones sociales como lo son los sindicatos. Los sindicatos son instituciones en las cuales, por el deterioro y alejamiento de sus prácticas originales se suelen confundir con los edificios sindicales o con los comités directivos de los mismos y en ellos se producen situaciones similares a las antes mencionadas de los partidos políticos. No es raro decir “voy al sindicato”, cuando a lo que se refieren es a un edificio sindical o mencionar “ahí viene el sindicato” cuando los que se acercan pertenecen a la directiva del mismo. Para el caso hemos de recordar que: sindicato es la organización de los trabajadores para la defensa de sus intereses. En los sindicatos más avanzados, suelen existir corrientes de opinión respecto a como debe de orientarse la lucha de los trabajadores; sin embargo, existen sindicatos en los cuales no existen las corrientes de opinión y los trabajadores se ven en la necesidad de dar apoyo incondicional a sus dirigentes.

domingo, 30 de octubre de 2011

LA PEDAGOGÍA CONSTRUCTIVISTA

30 Octubre del 2011

En mi colaboración anterior, señalaba qué: “En el siglo pasado, en 1994, la Secretaría de Educación Pública se propuso descentrar la actividad educativa de la enseñanza y llamar la atención que del proceso de educativo que, lo es de enseñanza-aprendizaje, para primar los aprendizajes dentro del aula y con ello la importancia de los ‘aprendientes’, los alumnos.” Lo cual, por el compromiso con las clases populares y con la vocación de los profesores, habla de lo avanzado de la intelectualidad mexicana de esa época.

También, en mi colaboración anterior trataba de llamar al atención de que la entonces Universidad Pedagógica Nacional, hoy Universidad Pedagógica Nacional del Estado de Chihuahua: “tuvo asignaturas como ‘El aprendizaje de esto’, ‘El aprendizaje de lo otro’, además de otros aspectos que fueron resaltados con este advenimiento de la pedagogía constructivista”, paradójicamente este enfoque pedagógico fue tratado, en las aulas, con los profesores-alumnos de dicha casa de estudios desde la perspectiva tradicionalista, a lo cual han de añadirse las directrices burocráticas de reiterar el tamaño de los grupos no fuera de menos de 30 alumnos ya en la misma UPN, ya en todas las zonas escolares de educación básica.

Otros obstáculos sistémicos, que a mi juicio, han opuesto las jerarquías educativas del estado de Chihuahua para que se hubiera avanzado en la aplicación de la Pedagogía Constructivista u Operatoria, son la rigidez de los horarios y calendarios escolares.

Aspectos relevantes de esta corriente pedagógica es que a diferencia del paradigma pedagógico dominante, basada en la pedagogía tradicional, el docente es considerado como coordinador, acompañante, orientador o guía de los aprendizajes que realiza el alumno; el profesor no enseña a los alumnos, sino que conforme al nivel de cada uno le plantea preguntas e hipótesis para que al resolverlas pasen al siguiente estadio de conocimiento; su papel es complejo y decisivo pues debe favorecer en los alumnos el despliegue de la actividad en la dirección que señalan los saberes y formas culturales seleccionadas como contenidos de aprendizaje. Impulsa reflexión y la autonomía de los alumnos

En la Pedagogía Constructivista, en tanto que el alumno no es entendido como un receptor pasivo de los conocimientos que le trasmite el profesor, el alumno es considerado, en cualquier temática, como un poseedor de conocimientos previos quien construirá los conocimientos que le son significativos pasando por varios estadios y niveles evolutivos.

La relación maestro-alumno, en el ambiente de la pedagogía operatoria, es una relación de respeto e interés por el aprendizaje, la cual a diferencia de los enfoque tradicionales o de la tecnología educativa busca no crear las tan conocidas dependencias patológicas entre los profesores y los alumnos que se expresan en el tan conocido apotegma de ‘sin el maestro no puedo aprender’, pero por ello, para este tipo de nuevas relaciones, maestro-alumno-, tiene que ver el tamaño del grupo.

A diferencia de las pedagogías que le anteceden y que entienden el conocimiento como algo parecido a lo que se saca de una bodega y que puede trasmitirse a quienes pasivamente lo reciben, la pedagogía constructivista u operatoria sabe que la construcción de conocimientos es mediante procesos esencialmente activos y que el docente ha de tener en cuenta el andamiaje con que cuenta cada alumno y la zona de desarrollo potencial; también, en cada aspecto del conocimiento, el profesor, debe tener en cuenta las manifestaciones empíricas de los niveles y estadios del mismo.

Para el análisis académico y como referente de prácticas es necesario conocer la pedagogía Constructivista u Operatoria; sin embargo para el enfoque pedagógico de competencias que hoy sustenta, declara y propugna el Estado mexicano, por conducto de las secretarías de educación (de la federación y de los estados) las licenciaturas que se basan en este corriente pedagógica son obsoletas.

Reitero que “…esta corriente educativa, de la Pedagogía Constructivista u Operatoria que, hubiera generado, la -tan clamada-, calidad educativa no fue apoyada por el Estado pues para que el profesor esté al tanto de los niveles de aprendizajes de los alumnos y del apoyo individualizado que necesita cada alumno se requiere que el tamaño de los grupos no exceda a los 20 alumnos. No hubo voluntad política para disminuir el tamaño de los grupos, ni aumentando el número de plazas de profesores o disminuyendo el número de profesores comisionados…y ahora, como antes, tampoco existe esa voluntad y el Estado no apoya la calidad de la educación, en la práctica apoya la Pedagogía Tradicionalista y la Tecnología Educativa porque su aplicación no requiere financiamiento extra, pues los profesores pueden enseñar a grupos de 30, 40 ó 50 ó más alumnos pero, para educar con calidad es otro el tamaño de los grupos.”