Jorge
Domínguez González
¡Nomás esto nos faltaba! que el próximo
jueves, el primer jueves de la semana, el cuál
también es el primer jueves del mes, o sea el día en que se celebra el aniversario de esa la, casi centenaria,
señora que cumple 98 años y no se da cuenta
que quienes dicen quererla, lo hacen con la hipocresía de quién se acerca a una
mujer mayor de edad para sacarle el “dinero” o de plano quitarle alguna(s) de
su(s) riqueza(s). Me refiero a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
o sea, nuestra constitución, la cual con sus estreñimientos y por consecuencia una
gran cantidad de pestilentes flatulencias.
Se supone que su servicio doméstico, sus
sirvientes, eran el Poder Ejecutivo, la Cámara de Diputados y la Cámara de
Senadores y la Suprema Corte de Justicia
quienes antes, mucho muy antes de empezar a trabajar para ella juraban “cumplir
y hacer cumplir” lo que ella decía; luego, perdida la fecha en el tiempo y
aprovechando la sordera propia de la edad, comenzaron a jurar “guardar y hacer guardar” los
propósitos y objetivos de aquella quien en sus años mozos fue querida y amada
por aquella parte del pueblo conocida como “la plebe” o “la plebada”, (singular
y plural del regionalismo de origen sinaloense que significa “niño”, pues para
los ricos porfirianos los demás adultos no pueden pensar); ella, la
Constitución, les garantizaba: toda la educación –gratuita- (Art. 3°); la restitución a los pueblos y ejidos de las
tierras y aguas (Art.27); salarios, jornada de trabajo,(Art.123).
Seguramente, cambiado el origen popular de
los sirvientes y alterando el juramento inicial fue que la Constitución se
indigestó y le vinieron esos terribles estreñimientos con el olor a corruptencias.
Con estos ojos que, no se han de comer los gusanos, pues he pedido a mi familia
que cuando muera me hagan crema, he visto y todavía miro:
Qué si la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, en el artículo
3° fracción IV está escrito “Toda la educación que el Estado imparta será
gratuita:” No lo es, ni lo ha sido. Si
mucho la mayoría de los profesores piensan que se refiere a la educación primaria y que
además al Estado corresponde el pago de los docentes y que lo demás, que otorgue el gobierno, es una gracia: escuelas de materiales
impropios para estos climas, comidas que habrán de pagar los padres, etc. pero,
si “la plebada” nos fijamos, la ley dice
en dos palabras claves “toda” y “gratuita”, lo principal y lo cual es lo que
siempre los gobiernos han tratado de ocultar y/o tergiversar. Para
atraer la atención de las autoridades educativas los ciudadanos siempre tuvimos
la solución, gradualista, primero se fundaba una escuela de carácter “particular”;
luego, se hacían trámites para que la
escuela fuera “por cooperación” y de esa manera los padres de familia
continuaban pagando pero, un poco menos, porque el gobierno aportaba una parte
del gasto total y; al final el pago
total, del gasto al gobierno. Sin embargo, los docentes no somos ajenos a los valores de nuestra
sociedad (poder y dinero). Analicemos el caso de la Preparatoria Central de
Ciudad Juárez, los directivos y los padres de familia no empujaron para que
dejase de ser preparatoria federal por cooperación, el gobierno deja de hacer
su aportación y las colegiaturas para los alumnos aumentan, a mi ver, hay que
aumentar las percepciones de las autoridades de este subsistema.
El último párrafo de la fracción VII del artículo 27 de la Constitución
Política de los estados Unidos Mexicanos, todavía dice lo que en 1997 decía “La
restitución de tierras, bosques y aguas a los núcleos de población se hará en
los términos de la ley reglamentaria”. Sin embargo, ha sufrido tantas modificaciones
que en su momento impidieron que se cumpliera.
En el artículo 123 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos
en la fracción en la fracción VI establece entre otros puntos que: “Los salarios
mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades
normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para
proveer educación obligatoria a sus hijos. Los salarios mínimos profesionales se
fijarán considerando, además, las condiciones de las distintas actividades
económicas…” Y uno se pregunta ¿Por qué no se establecen
topes a los vergonzantes salarios máximos e ingresos que reciben los altos
funcionarios electos y designados? ¿Por qué será que ninguno de los precandidatos
ha publicado su declaración patrimonial, aunque alguna autoridad partidaria lo
haya solicitado? ¿Por qué no se muestran los principios de los partidos
políticos en los que disputan dentro de un mismo partido político una
candidatura?
La Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos en nuestro sistema legal es la “ley máxima” en su alrededor
habrían de girar las decenas o cientos
de leyes reglamentarias y/o constituciones estatales. No creo que
alguien sepa el total de artículos que suman entre todas. Lo que me pregunto es
si ese número corresponde a cada muerto en la Revolución Mexicana o si el
número de artículos
¿o es mayor o menor a
cada disparo realizado en aquella lucha
armada?
Para coronar este
tema, cambian las fechas con anuencia de las autoridades y autorizan un desfile
cual carnaval.
“Defendamos
el ecosistema del Río Casas Grandes”