sábado, 15 de diciembre de 2012

EL PACTO POR MÉXICO, LA EDUCACIÓN. ENTRE LA ESPERANZA Y LA DESESPERANZA.


Jorge Domínguez González
A principios del mes que está por concluir el presidente electo y los líderes directivos del PRI  PAN y PRD firmaron el “Pacto por México” el cual consta de 105 compromisos, divididos en 5 rubros o ejes rectores: 1. Sociedad de derechos y libertades; 2. Crecimiento económico, empleo y competitividad; 3. Seguridad y justicia; 4. Transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción y; 5. Gobernabilidad democrática.

En el compromiso número uno: Acuerdos para una sociedad de Derechos y Libertadas, se encuentran varios rubros, –importantes sin duda-, como: Combate a la Pobreza; Derechos humanos; Cédula de Identidad Ciudadana y Registro Nacional de Población; Derechos indígenas y el que pudiera ser muy controvertido y que resulta, a mi entender preocupante, el de “Educación de Calidad y con Equidad”,  porque el convocante y los partidos firmantes del “Pacto por México” pueden atentar contra de lo que, a mi entender, ha sido el afán educativo del SNTE: que es la educación gratuita.

Si bien es cierto que puede sumarse a la gratuidad en las escuelas públicas en que los alumnos de 5° y 6° de primaria cuenten con  computadoras portátiles con conectividad en las  escuelas públicas. En lo personal no sabría cómo lograrlo teniendo en cuenta que existen  gobernadores que tienen dificultades para conocer el número de alumnos y de escuelas que hay en su entidad,  aunque yo con las excedencias de esos aparatos  podría  hacer un buen “negocito”.

Luego, los medios han estado señalando que se garantizará cobertura de al menos al 80 por ciento en educación media superior y en al menos 40 por ciento en educación superior. Por “cobertura” en educación se entiende que exista un espacio en cada plantel educativo para cada posible alumno. Escribo este artículo el 14 de Diciembre pasado y lo que alcanzo a leer en los medios electrónicos y salta a la vista una noticia que eriza la piel: “La Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados aprobó con 24 votos a favor y tres en contra el dictamen en lo general y en lo particular del proyecto de reforma al Artículo tercero constitucional en materia educativa. De esta manera, el próximo martes se presentará al pleno de la Cámara de Diputados para su debate y posible aprobación, con lo que se pretende regresar la rectoría de la educación al Estado mexicano”. A mi ver, no sería extraño que la referida reforma al Artículo 3° constitucional en materia educativa, da pauta a que (en las secretas sesiones) quieran retirar del articulado del mismo aquella  escondida fracción IV, de que “Toda la educación que imparta el Estado será gratuita”.

Este primer rubro habla de “Educación de Calidad y con Equidad” y hasta la fecha no ha existido un acuerdo sobre lo que es en el ámbito educativo la “calidad” existen tantas definiciones, tantas características de lo que es  “calidad” como autores de libros, artículos y ensayos existan en el país al respecto, pero a mi ver, coincidiendo con el concepto de los que es “bueno”  donde cada persona estamos de acuerdo en lo bueno, aunque cada  quien lo entienda de forma muy distinta o al menos de matiz. La calidad educativa, no puede ser lo mismo para los empresarios y sus aliados, que para sus trabajadores que para las personas de los diferentes niveles del Estado.

Tampoco es lo mismo la “equidad”  y más en una sociedad como la nuestra donde existen grupos escolares a quienes se les solicita que se autoevalúen y coevalúen y los docentes de llevan la sorpresa de haber estado trabajando con grupos de “superdotados”,  quienes en todos los aspectos se han calificados, a sí mismos y a sus compañeros con 10. La equidad es un término relacionado con la igualdad pero en el ámbito de lo social.

Así, con estos temores enlisto otros cuestionamientos. ¿La infraestructura escolar será para ciertas compañías constructoras como las que han permeado el territorio de nuestra entidad sin tener en cuenta los materiales apropiados para el clima?

Las escuelas de tiempo completo con jornadas de 6 a 8 horas ¿Con el dinero de quien impulsarán el suministro de alimentos nutritivos o ya se presupuestó el consto?

¿Se propone un programa de becas-becas como complementario a la la gratuidad educativa o un programa de becas para pagar los costos de la privatización

Cuando uno lee los 5 ejes rectores del Pacto por México y los 105 compromisos inherentes se puede uno permitir un algo de optimismo pero, cuando no se publicitan los costos inherentes de cada rubro o de cada uno de los 105 compromisos, uno piensa en dedicar parte de su vida a leer los extensísimos documentos básicos de cada partido político para elegir y caminar por la vía pacífica o dirigirse una noche de estas a desenterrar las armas,  para junto con otros,, ver si todavía sirven. 

 

domingo, 9 de diciembre de 2012

NOTAS SOBRE LA CULTURA POLÍTICA, LA TRANSPARENCIA Y LA RENDICIÓN DE CUENTAS


Jorge Domínguez  González

No ha sido parte de la cultura política de los funcionarios de las instancias públicas de la República Mexicana la transparencia, ni la rendición de cuentas, como tampoco lo fue del Reino de Castilla y Aragón. En la América Septentrional las sociedades indígenas con desarrollo social más avanzado (y no lo dicen en las escuelas del país) no  eran  sociedades autoritarias, sino superautoritarias, sólo en algunas tribus nómadas y seminómadas del norte de lo que ahora es México se pudieron  observar algunos rasgos democráticos, como la consulta de tareas o estrategias.

A mi parecer, esta conjunción de  rasgos antidemocráticos dio como resultado una sociedad colonial en la Nueva España en donde la antidemocracia y el autoritarismo estuvieron elevados al cuadrado y dejaron una honda huella la cual se manifiesta hasta nuestros días en la personalidad de algunos ciudadanos, proclives los unos a la sumisión, proclives los otros a la dominación. Sin embargo,  como resultado de la razón y la ciencia ha surgido un nuevo tipo de seres humanos en el país, quienes no  pliegan sus acciones a las órdenes irracionales de otros seres de incuestionable estatura moral,  quienes viendo por  la ganancia propia, se ciegan ante la necesidad ajena o pretenden cubrirla con caridades a la moda judía, es decir con sobras.

Seguramente, un determinado número de nosotros, quienes sin ser ganados por el deseo o la envidia de cosas materiales, alguna vez en la infancia tuvimos la oportunidad   de ver un  arroyo puro y transparente, a través de cuyas aguas podíamos ver el fondo del mismo con algas, piedras, peces u otros animales propios de ese medio, a la par de que en otra ocasión vimos, como  es frecuente en el norte de México u arroyo de aguas opacas o  turbias y revueltas de cuyo fondo nunca pudimos conocer su contenido. Tal vez, seamos estos los mexicanos quienes deseamos que las cuentas públicas de los municipios, las entidades y de la federación sean transparentes y que podamos conocer el fondo de dichas cuentas, tal vez seamos estos la mayoría de mexicanos quienes celebramos con esperanza la nueva “Ley General de Contabilidad Gubernamental” La esperanza es cierta en la medida que dicho instrumento jurídico establece criterios uniformes para dicha contabilidad.

A mi entender, la pesadilla de la opacidad vendrá cuando los ayuntamientos o las entidades federativas publiquen sus respectivos reglamentos de contabilidad municipal y estatal que por intereses propios en artículos se nieguen o tergiversen el espíritu original de dicha ley, como acontece con la llamada ley máxima, en la fracción IV del artículo 3°. Creo que como resultado de la herencia colonial o de la educación no curricular que, los niños observan  en los ámbitos de la vida social,  que incluyen a las escuelas y otras instituciones, hoy y siempre han existido personas, para quienes la evasión y el no cumplimiento de la ley, es una  cualidad, la cual supone elevar su prestigio personal y de hecho lo eleva entre los de su entorno con quienes suelen compartir  valores similares.

A mi entender, la cultura, (del latín “cultivo”)  es  la manifestación de toda una serie de factores que se muestran en un grupo humano como conducta generalizada y me parece que podría ejemplificarse con un cultivo de determinada planta, la cual nos parecería de plantas uniformes pero,  en cada una de las cuales los factores han incidido  de manera diferente, haciendo que cada una de ellas sea diferente, aunque mínimamente a otras.

A mi ver, en México, la herencia cultural hispano-indígena de características autoritarias y antidemocráticas ha llevado a considerar los cargos públicos de cualquier índole, (políticos, educativos, religiosos, etc.) como  cargos no públicos sino, de propiedad privada, por ellos las jerarquías de esas naturalezas ven natural disponer de ellos a su antojo, a favor de sus amigos o familiares u otorgarlos de manera discrecional a quien les place, o a quién les llega a su precio, en el fuero interno de un alto porcentaje de funcionarios, cada uno de ellos considera haber adquirido un puesto o cargo que es un patrimonio. Diariamente los periódicos nos hablan de ello, que compraron esto, que compraron aquello y con la connivencia entre ellos y los periódicos no dicen el origen de los dineros para realizar tan ”decentes y moderadas compras”, sin rubor, ni vergüenza ante los ojos de sus familias.

Crear culturas nuevas en nuestro país suele ser peligroso, como lo es  el riesgo de echar vino nuevo en odres viejos, la nueva cultura política de rendición de cuentas por parte de los funcionarios públicos, es similar a poner vino nuevo en los odres viejos y se corre el riesgo de que se rompan. La nueva cultura política pone en riesgo la utilidad de los odres viejos,  basados en los intereses personalísimos de los propietarios.