sábado, 1 de noviembre de 2014

ESTE OTOÑO


                                                            Jorge Domínguez González


Esta temporada, como todos los otoños tendrá elementos comunes y diferentes a otros otoños de otros años y otras partes del país. Ojalá que para la llegada del invierno se encuentre resuelto  el de las desapariciones forzadas de los 43 normalistas de Ayotzinpa en el estado de Guerrero; el viernes que pasó oí una horrorosa versión de que los estudiantes desaparecidos estaban vivos en diferentes partes de aquella entidad, presos en diversas cárceles habida cuenta de que también se habla de un gran cartel de presidentes municipales y personalidades; pues si la desaparición fue forzosa, se atentó contra la libertad de las personas son diez mil personas del Estado buscando a 43 pero, ¿y si no fue forzosa la desaparición?, lo monstruoso sería el tamaño de la capacidad para mentir de tanta gente… como dice la canción: “¡Ay que cruel es la incertidumbre!”, la de los ciudadanos y jóvenes descentrados de si mismos y solidarizados  por lo que ocurre a los demás, por aquello que se conoció  como justicia social…la cual quedó plasmada en varias partes de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y que es guardada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación pero, tan bien  guardada y ayudada por los medios de difusión, de tal suerte que 80% de los maestros de todos los niveles escolares y con cualquier tipo de sostenimiento (gubernamental o privado) aseguran que la educación básica (preescolar, primaria y secundaria) debe ser gratuita. Lo cierto es que el Artículo 3°, fracción IV dice: “Toda la educación que el Estado imparta será gratuita.” ¿Y la educación media básica, preparatoria y bachillerato?  ¿Y la educación superior, licenciaturas, ingenierías, maestrías doctorados?. No sé cuánto pagan  a cada magistrado  de la SCJN por tener tan bien guardada la ley de su cumplimiento creo que fue uno de ellos el que sugirió la idea de cambiar la palabra “gratuidad” por la palabra “cobertura”, o sea un lugar cobrable.


Con esto los jerarcas militares no queda más que pedir a las bases militares, los soldados, que se mantengan dentro de la legalidad, en lugar de presionar o coadyuvar a cumplimiento de la ley máxima que se supone que defienden y quitarle la ley máxima que tienen guardada  los jueces para no cumplir el artículo antes mencionado. Lo que me  alienta son las palabras del presidente de nuestra nación cuando reconviene a los jóvenes “protestantes”  quienes solicitan de que a los desaparecidos de Ayotzinapa “vivos se los llevaron, vivos nos sean regresados” y les dice que no se puede pedir legalidad con actos ilegales de violencia, por saquear comercios y tomar presidencias municipales. Yo para mis adentros me pregunto ¿Querrá decir, el presidente, que está a favor de la legalidad y que la tortilla se vuelva y que quienes estudian en planteles de gobierno en nivel medio básico y superior recibirán educación gratuita como lo  establece la fracción IV del Artículo3° constitucional y que se abandonará el “atole con el dedo” de que en escuelas preparatorias, bachilleratos, técnicas, licenciaturas, ingenierías , maestrías y doctorados de que hay un lugar para quien lo desee pero pagando sus respectivas cuotas o colegiaturas? ¿Y los medios de domesticación ¡ha perdón! Los medios de difusión dejarán el ya prolongado debate sobre de cómo ha de pagarse las colegiaturas o cuotas en educación básica? Qué yo sepa, hasta la fecha no existe ningún partido político o dentro de ellos una corriente de opinión que impulse el cumplimiento de este aspecto de la ley (el Artículo 3°, fracción IV dice: “Toda la educación que el Estado imparta será gratuita”).  ¿Acaso las camarillas a las que el Estado permite cobrar cuotas en todos los niveles educativos representan un apoyo singular para permitirles  ilegales o ilegítimas  ganancias?  A mi parecer, el avance educativo del país no se basa en buscar el cumplimiento de las Reformas Educativas, sino en las leyes que vienen de antes y que no fueron tocadas por dichas reformas, como lo es el artículo que cito entre paréntesis. Sólo a los y las ganapanes que se han infiltrado en todos los niveles de la SEP  pueden estar en contra de que la educación sea gratuita en todos los niveles como la ley señala, el gasto educativo,  mi entender, no debe recaer en los padres y madres de familia, sino provenir  del recorte de gastos innecesarios y de pagos por plazas que nadie trabaja en la mismísima SEP.


No creo que nuestra respuesta, ética, en el futuro a nuestros hijos por no  haber estudiado vaya a ser: a) es que la economía neoliberal lo requería y no tuve recursos para pagar tus colegiaturas de la universidad; b) confié en la sabiduría de nuestros representantes políticos pero, me hicieron tonto; c) nunca supe que la ley decía que TODA la educación que impartiera el Estado era GRATUITA.


“Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”