Jorge
Domínguez González
En Chihuahua, las pasadas elecciones se
realizaron en domingo y en domingo siete. Creo que la mayoría de ciudadanos chihuahuenses no
deseamos que los resultados de los cargos de gobierno electos sean los que
corresponden a un “domingo siete” a pesar de que no se puede descartar que pudiera existir el caso de que algún candidato a quién ya se
le otorgó el nombramiento para el cargo por el cual contendió, de que muy
dentro de sí mismo trajera desde antes aviesas intenciones, o al menos, en
términos generales para el uso de viáticos, pagos de gasolina y/o celular, etc.
A mi parecer, si bien es cierto que durante
las elecciones en el camino de las diputaciones locales, la tradicional
diferencia de género se acercó un poco más a los términos igualitarios, un
poco, de manera un poco a más cercana a otras pasadas legislaturas. También es verdad que los ciudadanos no
contamos con referentes escritos para conocer, las peculiaridades individuales
que imprimió cada uno de los ahora diputados a la plataforma electoral de su
partido o coalición y que debió haber sido promocionada durante la campaña…ni
de las planillas a las presidencias municipales, ni de los síndicos. Algunos
ciudadanos tenemos una noción de sus funciones pero, no del rasgo individual o
partidario que le imprimirán.
Otra vez, en distintas fechas cada uno de los
funcionarios electos tomará el cargo mediante un juramento, a mi parecer deberá
de haber una forma en que los ciudadanos tengamos un comprobante de lo que cada uno de ellos entiende que cuando les pregunten “¿Jura
guardar y hacer guardar las leyes o reglamentos que de este nivel de gobierno?”
de que comprenden que en el juramento la palabra “guardar” se refiere a cumplir dichas leyes o
reglamentos. A lo largo ancho de nuestra entidad está probado de que ha habido
casos en los funcionarios después de haber jurado ”guardar y hacer guardar las
leyes y reglamentos” del nivel del cargo por el cual juran, no sólo corren a
guardar en el último cajón del
escritorio las leyes y reglamentos o a
veces, los esconden tan bien que no saben ni de que tratan dichas leyes o
reglamentos, ni dónde las “guardaron”. De otra manera no se explica de como desde hace decenas de años en la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos esté escrito en el
Artículo 3° fracción IV que “Toda la educación que el Estado imparta será
gratuita”, creo que han de tener tan guardada esa ley que entienden que “Toda
la educación que imparta el estado NO debe ser gratuita”, aunque parece que en
algunas de las jerarquías de gobierno
comienzan a darse cuenta de la magnitud de dicha ley. En alguna parte del el Artículo 27
de tan guardada ley está escrito “…la restitución de tierras y aguas a los
pueblos y ejidos” pero, tan escondida está esa ley que ahora entienden “la indemnización de tierras y aguas a los
pueblos y ejidos” y con dineros públicos (de los ciudadanos) los del gobierno “andan viendo” como
llegarles al precio a quienes de pueblos y ejidos se aferran a sus tierras; en
este mismo artículo se habla, por escrito,
(ver página web de información jurídica de la UNAM) de restauración
y preservación del equilibrio ecológico, etc., etc., etc.
En fin, de tantas y buenas (para beneficio de
los que no somos grandes propietarios) leyes y reglamentos y la lentitud propia
con la cual trabaja “el Poder Judicial”,
en mi opinión, los poderes legislativos de todas las entidades del país y de
nivel federal en lugar de estar inventando nuevas leyes y reglamentos deberían
de estar viendo y fiscalizando el
cumplimiento y vigencia de cada uno de los cientos de leyes y reglamentos para
beneficio de los todos, no sólo de las empresas dónde han laborado o de las
cuales son propietarios o en las que tienen intereses.
La votación en la Región Noroeste de
Chihuahua fue, al final, que se alcanzó alrededor del 40% pero, en qué forma se
logró tal porcentaje. La visión que tuve hace ya algún tiempo con respecto a los partidos era que
todos los de la izquierda mirando hacia el oeste caminaban en esa dirección
pero que, el principio de la libertad
los pulverizaba; sin conocimiento de las formas de diálogo, cada quien que
difería formaba su propio partido u organización política. En el partido del
centro lo que primaban los intereses personales y que en la derecha el valor
principal que explicaba su solidez era
la coincidencia o la obediencia. Ahora, unos usando la argumentación, otros empleando
motivaciones o promesas materiales y aquellos con maestría en difamación. Ya no tengo esa visión parcelada de las
organizaciones de la vida política,
ahora miro que los partidos políticos y sus candidatos utilizan de manera
indistinta todas las formas en mayor o en menor grado.
¿Ahora qué sigue? Para que no nos pase en el
noroeste de Chihuahua cómo a los cangrejos que dan un paso pa´delante y otros
pa´tras. Primero, a mi ver, hay que fortalecer a cada uno de los partidos y a la par a la ciudadanía,
para que no se cuelen en sus cuerpos de dirección o en las candidaturas personas que no tienen
las ideas de determinado partido pero que, suelen quedarse con el manejo de los
recursos y/o candidaturas. Generalmente, la mayoría de partidos señala en sus
estatutos que para pertenecer a dicho órgano político deben de aceptar los
principios, el programa de acción y los estatutos. A nivel local, cada líder
reflexiona sobre la conveniencia o no de
afiliar con o sin conocimientos de dicho
partido o hasta de que un afiliado no se percate de su afiliación o
desafiliación a determinada organización política. Segundo, habiendo triunfado o no es necesario
que antes de la toma de posesión, de manera auténtica cada partido político dé
a conocer por escrito un programa de acción elaborado o reelaborado a nivel
local colectivamente.