Hoy en la mañana cuando me dirigía al salón de clases YSO me llamó para que "firmara"; cuando le pregunte que firmar qué me informó que SSG le había dado esas indicacíones para mi y me extendió un documento de 4 páginas. Yo le pregunté que si tenía una copia para mi y dijo que no, le dije que me esperara que lo iba a leer.
En el intermedio, entre clases y clase. hube de regresar por unos papeles a mi cubículo y YSO me volvió a preguntar que si ya lo había firmado y le dije que no y me pidió el documento y se lo regresé.
Como había visto el documento a vuelo de pájaro, le dije que hacían falta copias para reflexionar pero, por lo que alcancé a ver, se trata de una solicitud para mantener el negocio (UPN/NCG), solicitándo que se haga unidad y, le dije que, yo -en lo personal-, requería una reflexión de más tiempo porque las cuestiones eran relativas a la ética.
miércoles, 28 de octubre de 2009
martes, 27 de octubre de 2009
¿renuncia?
Hoy antes de las cuatro de la tarde, llamó a mi puerta de mi cubículo Q. “Qué que se me había ofrecido el viernes. “ yo entendí que “qué se me ofrecía para el viernes” y recordando que está enferma ED le respondí que había un examen profesional a las 4 de la tarde. No, no era eso. Le expliqué que el pasado viernes había venido por mis cosas (como lo detallo en la entrada anterior a ésta) y él me dijo que le iba a renunciar a la maestra (SSG) porque al cabo ni le pagaban los sábados por venir a abrir. Yo le mencioné que yo abría y él me corrigió: que él abría los salones los sábados en la mañana; yo extendí mis manos con las palmas hacia abajo, las puse perpendiculares a mi cuerpo, torcí los ojos al cielo, y encogí los hombros, dando a entender que esa era una decisión de él y no mía.
Luego, me preguntó qué ¿porqué lo había echado en Internet? E hice caso omiso de su pregunta y le ofrecí un dulce. Me pregunté, -a mi mismo-, quién, le había dicho o mostrado lo del Internet…
No sé con quien hablaría Q antes de mi, lo cierto es que lo noté que iba predispuesto a responsabilizarme o involucrarme en su decisión.
Luego, me preguntó qué ¿porqué lo había echado en Internet? E hice caso omiso de su pregunta y le ofrecí un dulce. Me pregunté, -a mi mismo-, quién, le había dicho o mostrado lo del Internet…
No sé con quien hablaría Q antes de mi, lo cierto es que lo noté que iba predispuesto a responsabilizarme o involucrarme en su decisión.
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