Hoy antes de las cuatro de la tarde, llamó a mi puerta de mi cubículo Q. “Qué que se me había ofrecido el viernes. “ yo entendí que “qué se me ofrecía para el viernes” y recordando que está enferma ED le respondí que había un examen profesional a las 4 de la tarde. No, no era eso. Le expliqué que el pasado viernes había venido por mis cosas (como lo detallo en la entrada anterior a ésta) y él me dijo que le iba a renunciar a la maestra (SSG) porque al cabo ni le pagaban los sábados por venir a abrir. Yo le mencioné que yo abría y él me corrigió: que él abría los salones los sábados en la mañana; yo extendí mis manos con las palmas hacia abajo, las puse perpendiculares a mi cuerpo, torcí los ojos al cielo, y encogí los hombros, dando a entender que esa era una decisión de él y no mía.
Luego, me preguntó qué ¿porqué lo había echado en Internet? E hice caso omiso de su pregunta y le ofrecí un dulce. Me pregunté, -a mi mismo-, quién, le había dicho o mostrado lo del Internet…
No sé con quien hablaría Q antes de mi, lo cierto es que lo noté que iba predispuesto a responsabilizarme o involucrarme en su decisión.
martes, 27 de octubre de 2009
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