domingo, 31 de julio de 2011

REFLEJOS CHIHUAHUENSES DE LA MERCANTILIZACIÓN EDUCATIVA

REFLEJOS CHIHUAHUENSES DE LA MERCANTILIZACIÓN EDUCATIVA 31 de Julio 2011

Jorge Domínguez González

Al caracterizar la mercantilización de las universidades del gobierno en México, que incluyen a las de Chihuahua (UACJ, UACH, UPN, Tecnológicos), en las cuales los estudiantes no encuentran medidas remediales en sus bolsillos, podemos estar de acuerdo con Axel Didriksson (Proceso. No. 1812/ 24 Julio de 2011. Pág. 52) en cuanto a que las instituciones de educación superior del gobierno (incluidas las de Chihuahua) de que en ellas los cobros son excesivos, faltan espacios para estudiar, -conforme a la ley-; en su mayoría, la calidad es baja; y existe escasez de recursos para actuar conforme a la legalidad.

Luego, cuando nos enteramos de eventos como el sucedido el domingo pasado en el interior del Cereso de Cd. Juárez, Chih., de orgías, armas, muertos, etc., aunado al temor que existe entre la ciudadanía, la confianza de los ciudadanos chihuahuenses en las autoridades de los tres niveles de gobierno de toda la entidad se alejan por la natural generalización que hacemos en el tema de seguridad pública. ¿Cuál es la raíz del alejamiento entre las autoridades y la ciudadanía? Sin duda que la responsabilidad se encuentra en las autoridades correspondientes, pero ¿En cuánto somos responsables los ciudadanos de esa situación con la cultura que poseemos?

La reflexión toca factores importantes como lo son, sin duda, lo que gira en torno a la educación; no sólo la educación formal sino la educación que se recibe de agencias extraescolares como el vecindario, los medios, la familia, la religión, etc., pero, también de la que se recibe informalmente en las mismas escuelas, lo que los alumnos aprenden al ver del personal, aunado a ello, de manera más importante: los mecanismos de acceso a la institución, -en los niveles de educación media superior y superior-, o sea, la forma de ingresar a una preparatoria o institución de educación superior del gobierno, en las cuales se supone que, para espacios contados, todos los solicitantes de mejor pronóstico han de tener la misma oportunidad de ingresar.

Es cierto que las metodologías cuantitativas, como lo son los exámenes escritos, son insuficientes para comprender todos los fenómenos de la educación, mas los exámenes escritos de admisión son un elemento importante para discernir entre quienes han de seleccionarse para continuar sus estudios y quienes han de nivelarse para ello.

En días pasados el CBETIS 128, de Cd. Juárez, publicó en su página de Internet la lista de alumnos aceptados para el semestre próximo, mismos alumnos a quienes se les había aplicado el 24 de Junio un examen de selección. Todos suponemos que para ingresar a dicha institución los solicitantes habrían de obtener un determinado porcentaje de aciertos en el examen de admisión. Sin embargo, desde mi punto de vista, se ha fallado en la transparencia, ya que los criterios y procedimientos para que los solicitantes fueran admitidos no han sido publicados…uno supone que los alumnos aceptados son aquellos que obtuvieron más alta puntuación pero, no tenemos (porque no se nos proporcionan) los elementos para afirmar que así es; en las listas de aceptados sólo aparece el número de ficha y el nombre del alumno en cada grupo, -¡48 alumnos en cada grupo!-. Este caso de opacidad, desde luego, se repite en las instituciones educativas de gobierno de nivel medio superior y superior de Chihuahua.

Aparte de que, con dicho número de alumnos por grupo se hace a un lado el principal criterio pedagógico para obtener resultados de calidad, resulta notorio advertir que los estudiantes, quienes realizaron examen de admisión no tienen acceso a la puntuación que han obtenido, ni referentes de resultados máximos y mínimos para que cada ingresante calibrare el tamaño del esfuerzo a realizar, lo cual es un derecho pues –a diferencia de los criterios jurídicos-, los jóvenes ingresantes a preparatoria o a nivel superior si saben (con diferentes niveles) lo que hacen.

Este proceder autoritario, a mi entender, induce a la cultura de la sumisión, es decir, los solicitantes sin contar con elementos pertinentes, habrán de confiar en las autoridades de dicha institución y no pensar que entre los admitidos se encuentra un porcentaje ignorado de quienes han sido admitidos por ser hijos de compadres o amigos de quienes dirigen dicha institución. Así, esta cultura proclive al autoritarismo y raíz de otros males que padecemos, continuará reproduciéndose y retroalimentándose en la sociedad chihuahuense por las prácticas de sus instituciones educativas... en las cuales, -en contra de la legalidad-, lo que cuenta inexcusablemente para el ingreso a las escuelas públicas es el pago de la matrícula o inscripción.