Durante la semana que ha concluido, viajé a
la ciudad de Chihuahua acompañando a una persona, la cual quería conocer más de
sus raíces. Durante el viaje, lo notable para mi fue al principio, ver el bordo
del ferrocarril que se dirigía a Buenaventura y que todavía se delata, al
poniente de la carretera, y el cual nomás llega al Puerto del Chocolate; luego de que
Porfirio Díaz y Manuel Dublán otorgarán
una jugosa concesión a la compañía ferrocarrilera extrajera, hasta ahí llegó el bordo sobre el
cual correría el tren, en Col. Buena Fe cambió de rumbo y se dirigió a Madera.
Miramos en busca del mejor lugar que
escogería el apache Ju para cumplir la sentencia realizada a Juan Mata Ortiz
cuando por medio de él citó a la apachería para pláticas de paz y traicionero,
los emboscó: “…para ti no bala, para ti
no cuchillo, para ti no horca: ¡Para ti lumbre! Y fue en algún punto del Puerto
del Chocolate dónde Ju cumplió la sentencia. Nos preguntamos sobre si los
habitantes de la hoy en Mata Ortiz ¿Reconocerían el espíritu rebelde y su lucha
por sobrevivir y pondrían a su pueblo “Ju”?
Ju murió cerca de ahí…
A decenas de años de que se plasmó en la
Constitución de 1917 que en su Artículo 11
en la cual su letra establecía la
libertad de tránsito como un “…derecho para viajar por todo el territorio…sin
necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros semejantes” y
sin estar subordinado a limitaciones que establece la ley, fue un placer, de
ciudadano con dignidad, pasar (sin ser
detenidos) como sucedía, hace menos del año, en el puesto de revisión de “La Fortuna”, del
cuál, lo más que se pidió, un medio de
difusión local, de hace 20 años, fue que “cuando
menos pongan un foco”, nada de pedir por favor o demandar la libertad de
tránsito.
Momentos después, el camión se detuvo en la
Caseta de Cobro de Galeana por dónde los miles de personas que por ahí pasamos, no nos hemos dado cuenta de los pozos de agua
que ahí han perforado y están construyendo,
con la mentalidad anglosajona de que no nomás se posee el suelo, sino
también el subsuelo, todo lo que hay debajo del suelo.
Luego, pasamos por el poblado de Ricardo
Flores Magón, la ex-hacienda terraceña de El
Carmen del terrateniente Luis Terrazas cuya casa principal de este
latifundio, alguna vez fue la sede de la Escuela Normal para Señoritas y que
lleva el nombre de ese idealista del Partido Liberal Mexicano y después
trasladada a Saucillo, Chih. La fachada
de esta edificación, a aproximadamente a
100 m. de la carretera, se encuentra oculta por un edificio de la antigua
Secretaría de la Reforma Agraria, a mi parecer –seguramente- para que se
esconda la historia del origen de las luchas que dieron lugar al Estado mexicano…de esto podría hacerse una
historia…Algunos habitantes de aquí salieron a fundar lo que hoy es Los
Ángeles.
A continuación, llegamos a la Caseta de Cobro
llamada ahora Ojo Laguna y desde ahí divisamos la que mayormente está seca: la Laguna
de Encinillas y como en invierno, en las casas chihuahuenses no hay mejor calor
que el de la leña de encino, ahora ya no
se alcanzan a ver encinillas en los alrededores lagunares, sino una que otra
en las lejanías de la misma…y temprano
vimos sobre la ciudad los efectos de la contaminación.
Ya próximos a la capital pasamos por la
caseta de cobro que es un monumento a la corrupción del gobierno en la relación
con los negociantes, quienes seguramente los apoyan, me refiero a la Caseta de
Cobro de Sacramento. Por muchos años los conductores de la Cd. Chihuahua a Cd. Juárez y viceversa habían de dar la vuelta al cerro, por las
llamadas “Curvas del Perico” hasta que se construyó este pedazo de carretera en
línea recta pero, “de Cobro”. Es monumento a la corrupción porque las compañías
constructoras no cobran lo mismo por los kilómetros en línea recta que, si es por terreno donde se construye una
carretera es con curvas. Existe un
obelisco, no sé si es realmente para honrar la memoria de las chihuahuenses que
trataron de defender la capital del “conocido”
enemigo, o dicho obelisco sirve para distraer la mirada de la carretera
que va por las curvas.
Cuando entramos al Museo de la Casa de
Juárez, me sentí incómodo y no supe porqué y es que estuve ahí hace 10 años. Lo
sabría cuando entramos y que vi: 1. En el mapa de México con la inexistente población
de Los rosales, 2. La ostentosa recámara
que no corresponde a la austeridad republicana y 3. Qué en todas
partes el gorro frigio, símbolo de libertad, lo habían convertido en sol
o mancha con rayos amarillos. Denuncié por escrito el primero.
También fuimos al Museo Histórico de la Revolución Mexicana, o
sea, a la Quinta Luz o Casa de Villa que
desde los 80´s pertenece a la Sedena. Advertí la ausencia del Plan de San Luis
Misuri, aunque las alusiones a los liberales se encuentran en uno de los patios
exteriores. Cuándo Villa se adhirió a la lucha de Fco. I. Madero
lo hizo al mismo tiempo abrazando la lucha por la “No Reelección”. Ahora con la
Reforma Política que incluye la “Si Reelección” ¿De qué sirve este museo?
Defendamos el
ecosistema del Río Casas Grandes.