sábado, 18 de enero de 2014

LOS VIAJES Y MUSEOS COMO FORMAS DE EDUCACIÓN POPULAR

Jorge Domínguez González

 
Durante la semana que ha concluido, viajé a la ciudad de Chihuahua acompañando a una persona, la cual quería conocer más de sus raíces. Durante el viaje, lo notable para mi fue al principio, ver el bordo del ferrocarril que se dirigía a Buenaventura y que todavía se delata, al poniente  de la carretera,  y el cual nomás  llega al Puerto del Chocolate; luego de que Porfirio Díaz y Manuel Dublán  otorgarán una jugosa concesión a la compañía ferrocarrilera  extrajera, hasta ahí llegó el bordo sobre el cual correría el tren, en Col. Buena Fe cambió de rumbo y se dirigió a Madera.

 
Miramos en busca del mejor lugar que escogería el apache Ju para cumplir la sentencia realizada a Juan Mata Ortiz cuando por medio de él citó a la apachería para pláticas de paz y traicionero, los emboscó:  “…para ti no bala, para ti no cuchillo, para ti no horca: ¡Para ti lumbre! Y fue en algún punto del Puerto del Chocolate dónde Ju cumplió la sentencia. Nos preguntamos sobre si los habitantes de la hoy en Mata Ortiz ¿Reconocerían el espíritu rebelde y su lucha por sobrevivir y pondrían a su pueblo “Ju”?  Ju murió cerca de ahí…

 
A decenas de años de que se plasmó en la Constitución de 1917 que en su Artículo  11 en la cual su letra  establecía la libertad de tránsito como un “…derecho para viajar por todo el territorio…sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros semejantes” y sin estar subordinado a limitaciones que establece la ley, fue un placer, de ciudadano con dignidad,  pasar (sin ser detenidos) como sucedía, hace menos del año, en el  puesto de revisión de “La Fortuna”, del cuál,   lo más que se pidió, un medio de difusión local,  de hace 20 años, fue que  “cuando  menos pongan un foco”, nada de pedir por favor o demandar la libertad de tránsito.

 
Momentos después, el camión se detuvo en la Caseta de Cobro de Galeana por dónde los miles de personas que por ahí  pasamos,  no nos hemos dado cuenta de los pozos de agua que ahí han perforado y están construyendo,  con la mentalidad anglosajona de que no nomás se posee el suelo, sino también el subsuelo, todo lo que hay debajo del suelo.

 
Luego, pasamos por el poblado de Ricardo Flores Magón, la ex-hacienda terraceña de El  Carmen del terrateniente Luis Terrazas cuya casa principal de este latifundio, alguna vez fue la sede de la Escuela Normal para Señoritas y que lleva el nombre de ese idealista del Partido Liberal Mexicano y después trasladada a Saucillo, Chih. La  fachada de esta edificación, a  aproximadamente a 100 m. de la carretera, se encuentra oculta por un edificio de la antigua Secretaría de la Reforma Agraria, a mi parecer –seguramente- para que se esconda la historia del origen de las luchas que dieron lugar  al Estado mexicano…de esto podría hacerse una historia…Algunos habitantes de aquí salieron a fundar lo que hoy es Los Ángeles.

 
A continuación, llegamos a la Caseta de Cobro llamada ahora Ojo Laguna y desde ahí divisamos la que mayormente está seca: la Laguna de Encinillas y como en invierno, en las casas chihuahuenses no hay mejor calor que el de la leña de encino, ahora ya  no se alcanzan a ver encinillas en los alrededores lagunares, sino una que otra en  las lejanías de la misma…y temprano vimos sobre la ciudad los efectos de la contaminación.

 
Ya próximos a la capital pasamos por la caseta de cobro que es un monumento a la corrupción del gobierno en la relación con los negociantes, quienes seguramente los apoyan, me refiero a la Caseta de Cobro de Sacramento. Por muchos años los conductores de la  Cd. Chihuahua a Cd. Juárez y viceversa  habían de dar la vuelta al cerro, por las llamadas “Curvas del Perico” hasta que se construyó este pedazo de carretera en línea recta pero, “de Cobro”. Es monumento a la corrupción porque las compañías constructoras no cobran lo mismo por los kilómetros en línea recta que,  si es por terreno donde se construye una carretera es con curvas.  Existe un obelisco, no sé si es realmente para honrar la memoria de las chihuahuenses que trataron de defender la capital del “conocido”  enemigo, o dicho obelisco sirve para distraer la mirada de la carretera que va por las curvas.

 
Ya en la ciudad, fue un viaje de “mira aquel es el templo donde los maronitas oficiaban sus ritos religiosos y más allá es la primera Penitenciaría de Chihuahua (hoy Unidad de Bajo Riesgo) ¡Córrale!; aquel edificio -con una torre-  que se alcanza a ver fue un antiguo ´lazareto´ (lugar para leprosos) convertido después en  la capilla de Santa Rita, patrona de las ferias de este lugar, vámonos pa´…” y así fue en otras y verdaderas palabras un viaje a las carreras, un recorrer la ciudad con prisas. Así  alcanzamos a ver el Hospital General, el monumento a Villa,  la estación, la UACH, el Tec., etc.

 
Cuando entramos al Museo de la Casa de Juárez, me sentí incómodo y no supe porqué y es que estuve ahí hace 10 años. Lo sabría cuando entramos y que vi: 1. En el mapa de México con la inexistente población de Los rosales, 2.  La ostentosa recámara que no corresponde a la austeridad republicana y 3. Qué  en todas  partes el gorro frigio, símbolo de libertad, lo habían convertido en sol o mancha con rayos amarillos. Denuncié por escrito el primero.

 
También fuimos al  Museo Histórico de la Revolución Mexicana, o sea, a la  Quinta Luz o Casa de Villa que desde los 80´s pertenece a la Sedena. Advertí la ausencia del Plan de San Luis Misuri, aunque las alusiones a los liberales se encuentran en uno de los patios exteriores.  Cuándo   Villa se adhirió a la lucha de Fco. I. Madero lo hizo al mismo tiempo abrazando la lucha por la “No Reelección”. Ahora con la Reforma Política que incluye la “Si Reelección”   ¿De qué sirve este museo?

Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes.