Encima de nosotros y de nuestro tiempo están el 5° Congreso Nacional de Educación y el 3er. Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros eventos, ambos, que han revestido importancia desde su primera etapa, es decir, desde las reuniones específicas de los maestros para discutir la temática en cada escuela y que se desarrollan ahora a la mitad de la etapa delegacional y la que concluirá en el mes de octubre del presente año.
La educación que merecen las actuales generaciones, éstas que han sido agraviadas por la violencia que vive el país en todas sus manifestaciones, destacando ,-a mi parecer-, entre ellas la violencia del desempleo creciente y la violencia de la educación privatizándose, es una educación de calidad, como un derecho que, facilite a cada una de estos niños y jóvenes su desarrollo pleno para su participación autónoma en todas las actividades sociales de la nación.
Aún cuando hoy el esfuerzo del Estado se encamina a
En mi opinión, la educación de calidad para nuestra sociedad mayoritaria en México pasa necesariamente por la gratuidad de la misma. Creo que se hace necesario señalar que la escuela pública en México, año tras año, se ha estado privatizando de manera soterrada, sin que quienes resultaron electos y juraron “cumplir y hacer cumplir las leyes” del país o hayan pedido la modificación del artículo 3° Constitucional en su fracción IV. Así, en la cultura de la ilegalidad, los tres órdenes de gobierno: federal. Estatal y Municipal de México han dejado de lado la gratuidad de las escuelas públicas del país en todos sus niveles.
En un principio, hace años, fueron solicitudes económicas a los padres de familia para la reparación o mantenimiento de los planteles escolares o para la compra de material didáctico extraordinario; estas peticiones de ayuda se hacían a petición de los directores de la escuela y/o a nombre de la sociedad de padres de familia. Ahora ya no, para que un hijo pueda estudiar dentro de una escuela pública o privada se le debe de inscribir (matricular, según
A la par de autoridades federales, existen autoridades estatales de entidades, como Chihuahua, cuyos representantes del poder ejecutivo ya no toman como referencia el número de espacios abiertos con gratuidad para su población dentro de sus sistemas escolares, sino que se refieren a la cobertura de sus sistemas educativos, con lo cual se alude a espacios abiertos en los cuales incluyen a los espacios creados por instituciones mercantilizadas de educación que, también cobran por la prestación del servicio educativo. De esta suerte se deja la responsabilidad del cumplimiento de la obligación gubernamental de la creación de espacios educativos gratuitos al sector privado de la educación…pero mediante paga.
Ya entendido que los espacios escolares se manejen en la lógica de empresas privadas, es natural entender que el tamaño de los grupos sea conforme al número de pagadores (alumnos) para el pago de maestros y/o de asignatura. Así, entre más alumnos que pagan, les corresponde una aportación menor y, si son pocos los alumnos que pagan por su educación les corresponderá una cuota mayor. Si a esta lógica mercantil, se añade el reinado de la inercia de las prácticas pedagógicas tradicionalistas y de la tecnología educativa, corrientes pedagógicas en las cuales de la educación como proceso de enseñanza-aprendizaje se reviste de importancia a la enseñanza y a los enseñantes. Sin tomar en cuenta el número de comisionados, habremos de entender el motivo por el cual se crean grupos de 30, 40, 50 ó más alumnos, pues desde esas perspectivas teóricas un docente puede trasmitir sus conocimientos a cualquier número de alumnos. Otras corrientes pedagógicas, ligadas a la calidad, que de la educación como proceso de enseñanza-aprendizaje otorgan peso al aprendizaje y a los aprendientes, se entiende que el tamaño de los grupos no debe de exceder a los 20 alumnos para que el docente pueda, con calidad, acompañarlos en la construcción de sus conocimientos.