Jorge
Domínguez González
El pasado lunes 15 recibí, alrededor de las 7
de la tarde un e-mail “urgente” elaborado por un grupo de ex-compañeros,
actuales miembros y consejeros/as de la
Red de Educación Para Jóvenes y Adultos (EPJA) algunos de los cuales son
asesores de la Universidad Pedagógica Nacional del estado de Chihuahua, los
cuales de manera que es propia, es
decir, buscando un diálogo respetuoso y
sin descalificaciones pero, a la par fuimos invitados con la premura del caso y
era porque la fecha máxima para que cada
quién, de manera libre enviaran una carta a Su Excelencia el Señor Ban Ki-moon,
Secretario General de las Naciones Unidas era el día 18. La carta que cada quién enviaría era en torno a la idea de
que “Necesitamos más y mejor educación para el mundo que queremos” misma carta
que contiene mensajes consensuados por
más de 30 organizaciones consultadas en Guadalajara pues, el Sr. Ban
Ki-moon está en la última fase de la
elaboración del informe “Acelerando el progreso hacia los objetivos de
desarrollo del milenio y avanzando la agenda de desarrollo de las Naciones
Unidas posterior a 2015”.
En lo personal y el
grupo de “Ciudadanos de Nuevo Casas Grandes, Chih., México” después de revisar
y discutir “la carta modelo” enviada por la Red EJPA, podemos afirmar que
estamos de acuerdo, en términos generales, de dicho documento con el preámbulo
de la “carta modelo” y las cuatro propuestas
que ahí se sugieren incluir. Sin embargo, firmar y enviar tal cual recibimos
esa “carta modelo” sería tanto como poner en práctica las formas tradicionales
de la política de otros países y el nuestro. Es por este motivo en que en este
espacio queremos hacer notar las diferencias
que consideramos de fondo con ese escrito.
Se habla en la carta que: la educación (más allá de lo
formal) debe mantener un enfoque holístico, (total) integrador y que contribuya a la eliminación
de desigualdades y discriminaciones. Desde las escuelas públicas se han de
superar y evitar visiones solamente
instrumentalistas que reducen la educación al servicio del mercado, -recordemos que en las escuelas
públicas se refieren a los alumnos como usuarios- y la despojan de su función transformadora y
crítica, por ello para la mayoría de enseñantes el mejor alumnos no es el que
piensa, sino el que calla y obedece; agrega que se debe preservar el carácter
de bien público de la educación, su necesario carácter inclusivo , su gratuidad y su calidad
y, no sólo como algunos niveles de
gobierno de nuestro país, donde la gratuidad y su calidad existen únicamente en leyes y reglamentos pues,
desde hace decenas de años y se promociona la privatización, sobre todo de la
educación media-superior y superior en México y el mundo son promocionados por
toda laya de funcionarios públicos. Lo que a nuestro parecer, consideramos, que
han de ser erradicados, son los dos
tipos de analfabetismo (el total y el
funcional) pues superados, a la par, se avanzará en los indicadores de la
gratuidad establecidos en los marcos políticos como el establecido en la
fracción IV del Artículo 3° de la ley máxima de México.
El derecho a la educación y al aprendizaje a lo largo de
toda la vida de todos los habitantes de un país debe ser reconocido como tal,
como un derecho y la privatización que posee
el valor de la ganancia como una
guía ha de ser erradicado. Nosotros, los “Ciudadanos de Nuevo Casas Grandes,
Chih., México” creemos que las
condiciones macroeconómicas actuales deben sustentarse en la transparencia y
rendición de cuentas para que no continúe socavándose la financiación (no la
inversión) de la educación, al mismo tiempo que los funcionarios electos y
nombrados elevan sus percepciones económicas a niveles ofensivos, mismos que se
convierten en elementos arraigadores de la corrupción entre la ciudadanía.
Pensamos que la violencia silenciosa de la desigualdad económica y cultural es
inaceptable y que por ello que la educación de las personas jóvenes y adultas es esencial para la superación de la
pobreza y de la violencia (de género y
generacional). Para lograr mayor
igualdad es necesario abordar la crisis mundial alimentaria, energética, ambiental,
la financiera y la crisis referida a la paz.
Creemos que la
alfabetización y el aprendizaje a lo largo de toda la vida son elementos
esenciales que deben enmarcarse en el
derecho a la educación y
articularse a otras acciones y políticas intersectoriales de la misma ONU. Los
Estados deben incrementar la asignación de recursos para estos fines.
Estamos seguros que
la acción que se precisa es tener no
sólo marcos legales y de políticas públicas, sino estructuras y mecanismos de
gobernabilidad que permitan a la ciudadanía acceder
con transparencia a las cuentas del gasto educativo, a la par de la creación de
mecanismos internacionales de monitoreo y seguimiento de los compromisos
asumidos para garantizar el derecho a la educación de todos los seres humanos.