sábado, 9 de agosto de 2014

APUNTES SOBRE: CALIDAD DE VIDA, CULTURA Y VIVIENDA DIGNA



Jorge Domínguez González

Desde mi punto de vista, subsisten en nuestra sociedad desde el siglo pasado aquellos valores que impiden la convivencia fraternal entre quienes somos integrantes de ella. Parecería que los principales valores del neoliberalismo económico: la ganancia y el poder que, ya han invadido todo lo que esté  al alcance de la vista y de la razón, sin que a estos afanes escapen los recursos gubernamentales de cualesquier nivel ya los dedicados a la educación, a la salud, etc. y hasta los enfocados a la vivienda, es seguro que los desvíos para todos los aspectos requieren el no cumplimiento total de la ley máxima del país, de tal suerte que este “hacer como que se cumple la ley y no se cumple” parecería ser que   pasa a añadirse como una característica personal arraigada en distinto grado en todos y cada uno de  los ciudadanos.

 
Si hablamos refiriéndonos a educación, nuestras palabras han de ser en el tenor de que se cumple aquello de que “Toda la educación que imparta el Estado será gratuita”  sí es cierto que el Estado intenta cumplir para el nivel de educación  básica  y media, aunque, los padres de familia, saben que la  educación gratuita para la educación de nivel medio superior y superior todavía es una utopía,  a pesar, del papel de los medios para desinformar respecto al pago de inscripciones y/o cuotas que han de  realizar los alumnos en universidades públicas cual si fueran privadas. Por otro lado, algunos ciudadanos podríamos pensar que el gobierno hace un esfuerzo para seleccionar al personal docente para el próximo año escolar, sólo  si alguna instancia ciudadana garantizara que para inscribirse al examen de oposición se cumplía con el requisito de tener el título o acta de examen. Con esta característica sé o mal sé de, al menos dos, que me han dicho haberse registrado para el examen de oposición sin haber realizado examen profesional alguno, nomás faltaría que en este esfuerzo de honestidad (o de teatro) a quienes me refiero hubieren alcanzado a obtener una  plaza en el sistema educativo de Chihuahua. Más resquemores nos suscita por el hecho de que a nivel estatal no se hayan resuelto  todas las corruptelas que salieron a relucir después de la publicación del Censo de Escuelas, Maestros y  Alumnos de Educación Básica realizado por el INEGI.


No sería de extrañar que refiriéndonos a la salud como un derecho de todos los mexicanos la corrupción de base sindical fuera del mismo estilo que la magisterial y de cual la parte conservadora de la sociedad que quiere este servicio para ponerlo en el mercado de la compra y venta, no haya cesado en su empeño en desacreditarlo para preparar a la opinión pública para su extinción, ellos los de la derecha junto con sus aliados internos en estas instituciones de salud de carácter social. A mi en lo particular  deliro en mis sueños  con que se cuente con medicina y tratamientos  de última generación.


Mis notas de  reflexión sobre el derecho a la vivienda la mencionaré en dos aspectos: el papel del gobierno en su implementación  y el entorno social que se crea en estos lugares. En primer lugar, he de recordar que hoy el derecho de los mexicanos a una vivienda digna y decorosa es un derecho constitucional; sin embargo, en el siglo pasado fue una forma de atraer a sectores sociales que carecían de ella y la oportunidad del ejercicio discrecional  del poder de todos los niveles de gobierno tanto para los tres niveles del gobierno como para las compañías constructoras quienes mediante obscuros procedimientos recibían los contratos para la construcción de este o aquel fraccionamiento y se construían viendo la ganancia para la empresa constructora y seguramente la participación en ella de quienes habían recibido la orden. Lo cierto es que los fraccionamientos construidos desde la última década del siglo pasado, estructuralmente, contaban con los servicios de agua, electricidad y drenaje; las paredes fueron construidas con concreto,   bloque o ladrillo; el número promedio de cuartos, tal vez sería de 3; con al menos un baño con sanitario, lavabo y regadera; casi todos con techo de cemento y; el tamaño de los lotes muy reducido; la delimitación de un  lote con otro inexistente, de paredes pegadas  o de un máximo de altura  de un metro. Todo esto para viviendas que los constructores decían que para Chihuahua afirmaban que eran casas de calidad  “hornos en verano y congeladoras en invierno”. A veces, por la contigüedad de las casas había vecinos que sabían los horarios de prácticas íntimas de sus vecinos. Hasta hace alrededor de un año supe del apoyo a la autoconstrucción con materiales propios de Chihuahua. Le he pedido al Santo Niño y al Señor del Mapimí que en condición de ingresos de hasta 5 salarios mínimos se obligue a vivir durante 6 meses a los propietarios de dichas compañías constructoras, 3 meses en la cúspide del verano y 3 meses en  la cúspide del invierno.


Existe, a mi parecer en la mayoría de fraccionamientos de la entidad un entorno de contaminación de nuevos elementos. Antes, la cultura de la consideración estaba más generalizada, bastaba saber que el vecino estaba enfermo de esto o aquello para que cada quién acentuara su papel a fin de procurar un ambiente para la recuperación del enfermo; uno bajando o apagando  el volumen de sus aparatos, los cuales se marcaban en el volumen a que uno no los oyera a media calle;  Ahora ya no, hay quienes buscan sobresalir y mostrarse “al mundo” encendiendo los bajos de su “mueble”, como todavía decimos algunos en Chihuahua, incluso hay negocios de  la clase política “desde siempre en el poder” que hacen lo mismo  “para atraer clientes”  y por consecuencia vender más. Gente que carece este aspecto de la cultura chihuahuense está segurísima que “como estoy en mi casa puedo hacer el ruido que quiera”, o sea, no se dan cuenta que el ruido sale de su propiedad a desparramarse en el vecindario y contaminándolo. Otras contaminaciones son las mascotas que cuando son canes grandes, generalmente se guardan con éxito, pero cuando son canes de raza pequeña, generalmente escapan y dejan su excremento en la banqueta del vecino; aparte de que son más sensibles o tienen más hambre y ladran casi todo el día y la noche


“Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”