Jorge
Domínguez González
Antes del día 12 de Diciembre del presente
año recibí, como parte de una encuesta de cuatro interesantes preguntas, la cual en su
momento fue imposible responder pero, en
las cuales subyace todo un modelo generalizado de prácticas educativas en ese nivel de
educación, que a mi parecer son resultado del quehacer educativo del los niveles
de educación básica y media superior; las preguntas fueron: “¿Qué hace cuando los muchachos no entienden
las indicaciones de algún trabajo que él pone? ¿Cómo él (el docente) se asegura
que los alumnos leen las instrucciones de algún trabajo que él (el docente)
encarga?
¿Cómo estructura un examen escrito? ¿Cuáles rasgos toma en cuenta para dar una calificación?”
¿Cómo estructura un examen escrito? ¿Cuáles rasgos toma en cuenta para dar una calificación?”
Cunado estudié los programas de las escuelas
normales estaban basados en contenidos que ahora caerían en el campo de lo
tradicional con asignaturas como “Técnica de la enseñanza de la lengua”,
“Técnica de la enseñanza de la Matemática”, “Técnica de la enseñanza de las Ciencias Naturales” Técnica
de la enseñanza de esto, técnica de la enseñanza de lo otro, como desde el siglo antepasado lo importante
de la educación fue la enseñanza (que otorga el docente a los alumnos) y por
ende lo relevante en el aula era el papel del “enseñante” o docente quién era
quien ordenaba e imponía las reglas, de manera suave y persuasiva o autoritaria; los resultados de su labor serían medidos por medio de exámenes escritos.
Así, en nuestro México, durante el último
cuarto del siglo pasado, ya no bastaba que yo, como maestro bien intencionado llevara gises de colores o material didáctico
vistoso para motivar a los alumnos como tradicionalmente se había hecho en los
siglos anteriores, sino se incorporó el uso de proyectores de diapositivas o
cañones que la mayoría de exponentes leen su auditorio cautivo. Había llegado
la Tecnología Educativa, la cual fue incorporada por un alto porcentaje de
profesores.
Sin embargo teóricos, de mediados del siglo
pasado, encontraron que la educación es un proceso de enseñanza aprendizaje y
se comenzó a otorgar en el proceso educativo
un mayor peso en el aula al
“aprendiente”, o sea, al alumno. Se encontró que los alumnos
participaban en diferentes niveles en la construcción de sus conocimientos y
aprendizajes.
Otros teóricos fueron más lejos, que llegaron
a afirmar que el docente ha de “Educar para transformar”; los docentes sabemos los problemas que
implica medir los aprendizajes de los alumnos con ese apotegma, por eso nomás
rendimos, en nuestro corazón, reconocimiento a esos teóricos y en el mejor de los casos continuamos las
prácticas promocionadas por el Estado de la Tecnología Educativa.
Con el marco anterior, como contexto, responderé de manera sucinta a cada una de
las preguntas como si me refiriera al nivel superior de educación: “¿Qué hace
cuando los muchachos no entienden las indicaciones de algún trabajo que él
pone? – Si se respetan los protocolos de selección de alumnos a escuelas de
educación superior y por el interés que poseen y muestran los alumnos durante
las sesiones, no creo que sucedan estos casos, al menos que, con los intereses,
que les son propios, o sea que asistan
muchachos y muchachas a las sesiones de una asignatura; ¿Cómo él (el docente) se asegura que los
alumnos leen las instrucciones de algún trabajo que él (el docente) encarga? -
Sólo que las escuelas, en las cuáles, cómo negocio educativo sobrepasen el tamaño
ideal del grupo (20 alumnos) el docente tendrá dificultades para registrar apropiadamente
si el alumno cumplió con el trabajo, lo hizo de manera incompleta o no lo realizó; ¿Cómo estructura un examen
escrito?-No, no realizo, como es la forma tradicional, los exámenes escritos aun conforme a los
criterios de la tecnología educativa; ¿Cuáles rasgos toma en cuenta para dar
una calificación?” nunca he dado
calificaciones, pero, administrativamente, para conformar una calificación tomo
en cuenta los siguientes aspectos: 1-Asistencia
de los alumnos (no de los muchach@s) mínima del 80% del total de sesiones; 2- La
presentación de manuscritos previos a cada sesión de la lectura realizada y; 3- La participación
durante las sesiones en equipos heterogéneos (de 3 alumnos) y/o en grupo. Todas
éstas con registro diario. A- En los primeros días del semestre se establece un
trabajo final y sus características y al B. final los alumnos realizan un ejercicio de autoevaluación y de
coevaluación. Se ponderan estos rasgos y casi
siempre coinciden. Evito enseñar y si procuro acompañarlos en la
construcción de sus aprendizajes.
Defendamos el
ecosistema del Río Casas Grandes