sábado, 13 de abril de 2013

YO YA ME VOY…

                                                                           In Memoriam de Minerva Armendáriz  Ponce
                                                                                                                 presa política por participar en el
                                                                                                                 Movimiento de Acción Revolucionaria 
                                                                                                                  en 1973, en  Chihuahua, Chih.

 

 

Jorge Domínguez González

 

Así empieza la primera estrofa de la  canción que escuché por primera  vez cuando era niño en la voz de Pedro Infante “Yo ya me voy al puerto donde se halla, la Barca de Oro que debe conducirme, yo ya me voy; solo vengo a despedirme, adiós, mujer, adiós para siempre adiós.” Es una copla nostálgica, la cual todavía  me gusta pero, ahora con el grupo  Mocedades. Aunque ciertamente ahora vivo entre  dos puertos: el Puerto de Janos y el Puerto del Chocolate, no me voy de esta ciudad que me acogió hace cerca de veinte años; y aunque no obstante,  los cargos públicos de elección pueden ser un provechoso viaje,  con una duración de  tres o seis años, “a según sea el caso” diría mi agüelita, lo cierto es que si constituyen,   verdaderamente,   una barca de oro para los servidores públicos cuando no existe actitud de servicio, sino de servirse. Por otro lado, siempre he creído que en las relaciones personales. En cuanto a “Solo vengo a despedirme, adiós mujer, adiós mujer, adiós para siempre adiós.” Pienso que en las relaciones personales, a veces, las parejas o triejas  se despiden o en otras ocasiones sólo se van yendo y viviendo juntos, ni  cuenta se dan de eso; y eso de”… adiós para siempre adiós” me parece que pude ser físicamente, más emocionalmente decir “para siempre adiós” dependerá de lo intenso de la relación o de largo de la misma, en este caso sin importar el tipo.

En fin,  he querido compartir con usted que me lee que, me voy, mas no de la ciudad,  pues con tanto tiempo avecindado aquí ya soy neocasagrandino. “Yo ya  me voy”, me refiero a que me retiro del servicio docente en la institución a la que serví lo mejor que pude y pretendiendo con autenticidad ser fiel a mis principios derivados de valores (no socialmente establecidos), durante los últimos años: a la UPN (Universidad Pedagógica Nacional) de antes, ahora UPENECH (Universidad Pedagógica del Estado de Chihuahua). Antes en la Unidad 08B en la subsede de esta localidad, ahora Campus Nuevo Casas Grandes. El diálogo y la argumentación propios del profesionalismo entre compañeros lo disfruté en cuanto a que los hubo; de la misma manera las alegrías, la transparencia también fueron compartidos. Me sentí arropado por las manifestaciones de autenticidad, espontaneidad, vocación y rebeldía social que caracterizaron, en niveles diversos, a cada uno de mis alumnos a los cuales  acompañé  en las sesiones de construcción de aprendizajes de cada uno de mis cursos. En reciprocidad debiera agradecerles  a cada uno de ellos pero, más allá, en cuanto a que aprendí de todos,  a todos les estoy agradecido por la oportunidad que me dieron de realizar aprendizajes para entender en su momento esta realidad que nos rodea y de humanizarme

La vida me trajo a Nuevo Casas Grandes en un movimiento migratorio inverso, de una gran ciudad (Cd. Juárez)  a una ciudad del tamaño similar como en la que crecí de niño y adolescente (Cd. Delicias) dónde uno conoce a la mitad de la gente que ve en la calle  y la otra mitad lo conoce a uno. Buscaba la paz y la tranquilidad después del ajetreo social en que me involucré: política partidaria, teatro, poesía, conferencias, periodismo, música, etc. Llegué gracias a los compañeros Carrasco y Cristóbal y sabedores que yo era  titulado con grado de maestría, me pusieron  bajo el sobaco del Director de la Preparatoria Francisco Villa; así  acompañé  a varios grupos de generaciones quienes  hoy destacan por su alto porcentaje de profesionistas y/o en  calidad humana.

Siempre pensé trabajar 40 años o más o hasta que pudiera y luego jubilarme; sin embargo, los años no pasan en vano y en cuanto cumplí los 60 años de edad corrí  a solicitar el inicio de mi proceso para pensionarme en el sistema federal, -escuelas primarias y UPENECH-  con 29 años de antigüedad, me pensionaré con 90-95% y no con el 100% si me hubiera jubilado. Aunque he trabajado más de 40 años pero, el tiempo restante fue  en escuelas municipales, estatales, federales por cooperación, estatales por cooperación, en escuelas privadas y la fundación de la Preparatoria Puerto Palomas.

Una prestación  que tenemos los trabajadores de la educación  agrupados en la sección 8ª del SNTE es la de un permiso llamado prejubilatorio que, en mi caso es en propiedad permiso prepensionatorio. Una primera fase consiste en disponer de tres meses pagados y sin estar frente a grupo para que se realicen los trámites y luego, en una segunda fase después de transcurrido aquel tiempo, se  pasa a disponer de la jubilación o de la pensión de los trabajadores quienes hemos estado frente al grupo. Luego, la burocracia pasa el trámite para recibir la pensión o jubilación mensualmente al ISSSTE. Gran parte de la iniciativa privada y de sus aliados en el gobierno  están en contra de esta prestación para usarla en los siempre crecientes viáticos

domingo, 7 de abril de 2013

TRANSPARENCIA, VALORES Y EDUCACIÓN O TODOS SOMOS ELBA ESTHER

                                                                                                                                   Jorge Domínguez González

Parte de nuestra cultura es la opacidad, la cual adquirimos en nuestro ámbito familiar desde nuestra infancia; dentro del hogar recibimos indicaciones de hacer o no hacer determinadas cosas, a veces, indicaciones  simples y lógicas como “no subas a la silla”, “retírate del barandal”,  etc. Sin embargo, creo que son más las ocasiones en que recibimos de nuestros padres órdenes sin ninguna explicación, lo cual a mi parecer,no nos prepara de manera alguna para una vida democrática que hubiéramos de vivir en nuestra vida adulta; sin duda que habrá familias donde las relaciones entre sus miembros sean diferentes pero, así se nos educa inicialmente para obedecer, para ser sumisos ante estas autoridades. Luego obedeceremos y seremos sumisos ante autoridades de otra naturaleza en la sociedad: las escolares, las del trabajo, las del gobierno y en  algunos casos hasta  ante la autoridad del cónyuge. Desde niños nos hacen creer que no  importan los razonamientos, sino que entre más sumisos seamos, mejores seres humanos seremos. No es extraño  que, un alto porcentaje de profesores señalemos como los mejores alumnos de la clase a los alumnos más obedientestambién la mayoría de los padres de familia están de acuerdo con este criterio para ser el mejor alumno. A mi manera de ver, es muy probable que también existan gobernantes quienes piensan de esta misma manera.

Con estos antecedentes, son ajenas a nuestra cultura democrática la transparencia y la rendición de cuentas. Excepcionalmente, a pocos  ciudadanos les preocupa el uso y destino de los recursos financieros que manejan los gobernantes de los tres niveles de gobierno que Contrarius sensu tienen su origen y pertenecen a la ciudadanía. En algunos países del norte de Europa, las empresas privadas informan a la ciudadanía el origen de sus ganancias y se les otorgan las facilidades para que sus nacionales revisen los movimientos financieros y éticos de sus negocios. En nuestro país los gobernantes y ciudadanos vemos, de manera natural,  a la  administración pública y a los negocios  del gobierno como un patrimonio personal, al cual puede acceder la familia y a veces, ni eso. La mayoría de los tres niveles de gobierno cuentan, conforme a la ley respectiva,  con portales de transparencia dirigidos a aquellos ciudadanos que se animen a realizar  consultas en esas instancias. Habrán de dejar atrás los miedos a las represalias de todo tipo, que el profesor no les baje la calificación, de no perder la beca escolar con la cual se quiere sustituir la gratuidad, de que las jerarquías de burócratas no nos entorpezcan un trámite o nos apliquen una multa, los trabajadores públicos de que no nos quiten o disminuyan el salario o alguna prestación, etc.  Además, para ello deberán armarse de paciencia y  de tiempo.

Entonces, el derecho  ciudadano a la transparencia ya la rendición de cuentas, establecidos en ley, en la reglamentación del Instituto  Federal de Acceso a la Información  y­-o a las respectivas de los estados,  tendrá su respuesta, para hacer nugatorio (también) esta parte de la ley:  la información que solicita es inexistente o, no se entiende su solicitud, hágala de nuevo o, no se encuentra información como la que solicitó u, otras variantes.

Uno no se extraña de que la ética de las empresas les impida informar de sus negocios y  ganancias a los ciudadanos de la nación, tampoco que las altas jerarquías de los tres niveles y los tres poderes de gobierno con la misma  ética se nieguen a informar de los asuntos públicos que les competen, habida cuenta de que por  ejemplo, la Secretaría de Educación Pública o las respectivas de las entidades del país nos dicen no saber el número de profesores del total  en su territorio o dentro de su entidad federativa. Tampoco cada escuela publica o universidad sostenida con recursos financieros del Estado (en contra de la ley) realiza  esta práctica, salvo rarísimas y honrosas excepciones, ni los alumnos, ni  el personal del plantel es informado  del manejo de estos dineros y cuando se atreven a solicitar la información hay que ver la “cara de ofendidos” de los directivos, quienes si la ven a uno la cara, aunque siempre  anden llenos de hubris con carros de los más nuevos en el mercado y con casas alejadas de la modestia…siempre impartiendo su moral con su ejemplo.

Así es en el nivel de contacto público  todas las dependencias de contacto con la gente, por parte de todas las secretarías en la federación  y en los estados. Ellos saben que si de la contraloría reciben una auditoría que recibirán una nota que resumida dirá: “ del mes tal, reporta gastos comprobables por 40 mil y las facturas  son por 25 mil”; no se les señala fecha  para comprobar gastos, tampoco que han  cometido fraude al erario, no se les declara culpables y queda en impunidad para que asistan a eventos de sus superiores, porque si no  lo hacen, todos saben  lo que le pasó a Elba Esther Gordillo.