presa política por participar en
el
Movimiento
de Acción Revolucionaria
en 1973, en Chihuahua, Chih.
Jorge
Domínguez González
Así empieza la primera estrofa de la canción que escuché por primera vez cuando era niño en la voz de Pedro
Infante “Yo ya me voy al puerto donde se halla, la Barca de Oro que debe
conducirme, yo ya me voy; solo vengo a despedirme, adiós, mujer, adiós para
siempre adiós.” Es una copla nostálgica, la cual todavía me gusta pero, ahora con el grupo Mocedades. Aunque ciertamente ahora vivo
entre dos puertos: el Puerto de Janos y
el Puerto del Chocolate, no me voy de esta ciudad que me acogió hace cerca de
veinte años; y aunque no obstante, los
cargos públicos de elección pueden ser un provechoso viaje, con una duración de tres o seis años, “a según sea el caso” diría
mi agüelita, lo cierto es que si constituyen,
verdaderamente, una barca de oro
para los servidores públicos cuando no existe actitud de servicio, sino de
servirse. Por otro lado, siempre he creído que en las relaciones personales. En
cuanto a “Solo vengo a despedirme, adiós mujer, adiós mujer, adiós para siempre
adiós.” Pienso que en las relaciones personales, a veces, las parejas o
triejas se despiden o en otras ocasiones
sólo se van yendo y viviendo juntos, ni
cuenta se dan de eso; y eso de”… adiós para siempre adiós” me parece que
pude ser físicamente, más emocionalmente decir “para siempre adiós” dependerá
de lo intenso de la relación o de largo de la misma, en este caso sin importar
el tipo.
En fin, he querido
compartir con usted que me lee que, me voy, mas no de la ciudad, pues con tanto tiempo avecindado aquí ya soy
neocasagrandino. “Yo ya me voy”, me
refiero a que me retiro del servicio docente en la institución a la que serví
lo mejor que pude y pretendiendo con autenticidad ser fiel a mis principios
derivados de valores (no socialmente establecidos), durante los últimos años: a
la UPN (Universidad Pedagógica Nacional) de antes, ahora UPENECH (Universidad
Pedagógica del Estado de Chihuahua). Antes en la Unidad 08B en la subsede de
esta localidad, ahora Campus Nuevo Casas Grandes. El diálogo y la argumentación
propios del profesionalismo entre compañeros lo disfruté en cuanto a que los
hubo; de la misma manera las alegrías, la transparencia también fueron
compartidos. Me sentí arropado por las manifestaciones de autenticidad,
espontaneidad, vocación y rebeldía social que caracterizaron, en niveles
diversos, a cada uno de mis alumnos a los cuales acompañé
en las sesiones de construcción de aprendizajes de cada uno de mis
cursos. En reciprocidad debiera agradecerles
a cada uno de ellos pero, más allá, en cuanto a que aprendí de
todos, a todos les estoy agradecido por
la oportunidad que me dieron de realizar aprendizajes para entender en su
momento esta realidad que nos rodea y de humanizarme
La vida me trajo a Nuevo Casas Grandes en un movimiento
migratorio inverso, de una gran ciudad (Cd. Juárez) a una ciudad del tamaño similar como en la
que crecí de niño y adolescente (Cd. Delicias) dónde uno conoce a la mitad de
la gente que ve en la calle y la otra
mitad lo conoce a uno. Buscaba la paz y la tranquilidad después del ajetreo
social en que me involucré: política partidaria, teatro, poesía, conferencias,
periodismo, música, etc. Llegué gracias a los compañeros Carrasco y Cristóbal y
sabedores que yo era titulado con grado
de maestría, me pusieron bajo el sobaco
del Director de la Preparatoria Francisco Villa; así acompañé
a varios grupos de generaciones quienes
hoy destacan por su alto porcentaje de profesionistas y/o en calidad humana.
Siempre pensé trabajar 40 años o más o hasta que pudiera
y luego jubilarme; sin embargo, los años no pasan en vano y en cuanto cumplí
los 60 años de edad corrí a solicitar el
inicio de mi proceso para pensionarme en el sistema federal, -escuelas
primarias y UPENECH- con 29 años de
antigüedad, me pensionaré con 90-95% y no con el 100% si me hubiera jubilado.
Aunque he trabajado más de 40 años pero, el tiempo restante fue en escuelas municipales, estatales, federales
por cooperación, estatales por cooperación, en escuelas privadas y la fundación
de la Preparatoria Puerto Palomas.
Una prestación que
tenemos los trabajadores de la educación
agrupados en la sección 8ª del SNTE es la de un permiso llamado
prejubilatorio que, en mi caso es en propiedad permiso prepensionatorio. Una
primera fase consiste en disponer de tres meses pagados y sin estar frente a
grupo para que se realicen los trámites y luego, en una segunda fase después de
transcurrido aquel tiempo, se pasa a
disponer de la jubilación o de la pensión de los trabajadores quienes hemos
estado frente al grupo. Luego, la burocracia pasa el trámite para recibir la
pensión o jubilación mensualmente al ISSSTE. Gran parte de la iniciativa
privada y de sus aliados en el gobierno
están en contra de esta prestación para usarla en los siempre crecientes viáticos
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