Jorge
Domínguez González
El 7 de Julio, hoy, es un fecha relevante en
el que se conjugan el desinterés de muchos ciudadanos y funcionarios de las
casillas para actuar conforme a la ley y el interés muy bien organizado de
quienes quieren alcanzar el poder político o al menos los salarios que se obtienen en determinados
cargos públicos; para los ciudadanos
habría de ser sabido que por los rostros y palabras no se puede saber cuáles
son los interesados en el poder personal y los otros, los que en verdad han pensado la
forma en mejorar este sociedad, excepto
una persona que trato a diario, quién con su solo mirar puede saber las
preferencias sexuales de una persona a quien le dirige su mirada.
Afirmo que todos los ciudadanas y ciudadanas
(mayores de 18 años) de Chihuahua, tenemos la esperanza de un “futuro mejor”;
sin embargo, un “futuro mejor” no significa lo mismo para quién ya trabaja en
el gobierno en cargo público a donde llegaron por elección o fueron designados,
ya que la esperanza de un “futuro mejor”
al que aspira la mayor parte de la población para unos es tener trabajo o
mercado constante para sus productos y
quienes cuentan con trabajo seguro, que el dinero les alcance, al menos para lo
más elemental, y que está establecido en
la ley “el salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades
normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural…”
Establecido lo anterior en la antigua y en la nueva Ley Federal del Trabajo (1970)
impuesta por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, poco a
poco, han tenido que entrar al mercado laboral, a fin de completar “el gasto”
las jefas de familia, con graves repercusiones sociales y con la bendición de
instituciones, –misericordiosas-, que claman por la defensa de la familia.
En este día de elecciones, 7 de Julio, a mi
parecer hemos de recordar que la ley máxima del país, la que fue jurada (no guardada [es que ahora
dicen]) por los triunfadores de la Revolución el 5 de Febrero de 1917 y que se denomina Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos fue producto de una lucha que cobro una factura
muy alta que, fue el equivalente al 10 % de la población y quienes la firmaron
no juraron lealtad a tal o cual caudillo, sino lealtad a los principios
establecidos en dicho documento.
En aquel entonces, se creía que la educación
era un factor de movilidad social, que el hecho de asistir a instituciones
educativas permitiría la adquisición de conocimientos que permitieran escalar
nuevo lugares en la sociedad. Esos eran los ideales en aquellos tiempos, los cuales todos tenemos
que decir que siguen vigentes en cada uno de nosotros, aunque la realidad ha
dejado tan atrás a esta ficción como nunca lo imaginaron quienes murieron en
aquella lucha armada, unos de bala,
otros de enfermedad y otros de hambre.
Con este antecedente fue como quedó escrito,
hace muchos, muchísimos años en el
Artículo 3°, Fracción IV: “Toda la educación que el Estado imparta será
gratuita” y sucede lo que con otras leyes que pudieran beneficiar a la mayoría: NO SE CUMPLE.
El viernes 6 del presente la Secretaría de
Educación, Cultura y Deporte, en el norte y noroeste de Chihuahua erogó lo que en
tarifa para particulares sería alrededor de $35 000.00, con cargo a nuestro
dinero, el que pagamos en impuestos y, a
lo que habría de agregase lo gastado en otros periódicos y revistas de la
entidad para sin negar que “Toda la educación que el
Estado imparta será gratuita” afirmar que
las aportaciones económicas de los padres de familia “No son obligatorias ni
condicionantes” para el ingreso a una escuela o expedición de documentos. Luego
me entero en el mismo periódico que de más de un millón de padres de familia
hubo UNA madre de familia que lo denunció.
Luego, en el desplegado –que si fuera de voz-
sonaría cuasi angelical añade ”…además que los mismos padres son los
responsables de fijar el monto o el tipo de las aportaciones, la recaudación y
administración EXCLUSIVA de ellos.” En los años 70´s los inspectores fueron
instruidos a exhortar a los padres a pagar la misma cuota, era diabólico que
cada padre de familia aportara según sus ingresos. Para el colmo, como
consideran estos son asuntos exclusivos de los padres de familia el Gobierno
del Estado no conoce en la actualidad el total de aportaciones, ni tiene
pruebas de la administración que de esos recursos realizan los padres de
familia. Pensemos hoy día 7 antes de salir de casa. Recordemos que en todas las
escuelas hay padres que se aferran a establecer cuotas escolares iguales para
todos y sin comprobación de gastos. Este
es un ejemplo de valores con los cuales educamos a nuestros hijos ¿Con que valores educarán a los nietos?
En qué parte recibirán los padres de familia, por escrito, los
reiterados criterios de “calidad
educativa” y la existencia del total de Consejos escolares de
Participación Social. A continuación se
pide a los padres de familia informen a las autoridades educativas del pago
coaccionado en las escuelas en las escuelas de educación básica ¿Y a quién
deberán de informar los padres de familia el pago coaccionado en las escuelas
públicas de nivel superior? ¿O es que acaso las universidades y tecnológicos
públicos no forman parte de “Toda la educación que imparta el Estado será
gratuita”?
Lo que es parte de la natural perversidad,
con que actúan los cotos de poder en educación, al menos en Cd. Juárez es de llamar a los padres de familia con hijos en escuelas federalizadas a direcciones
inexistentes y a los padres de familia
con hijos en escuelas estatales a la dirección de escuelas federalizadas ¿Por
qué no cumplen mejor la ley, que como todas las leyes es para lograr la
armoniosa convivencia de los humanos? ¿Qué caso tiene traer a los padres de
familia pa´rriba y pa´bajo con estas inclemencias del tiempo?