Jorge Domínguez González
Desde el encuentro de las culturas, 1492, la
mayoría los que vinieron del otro lado
del mar lo hacían para la búsqueda del oro y la plata y la mayoría de los que ya estábamos, es
decir de los pueblos originarios siempre viendo la forma de imponer su poder
sobre los demás, con excepción de los pueblos originarios del norte de lo que
hoy es México, estos hechos son la raíz de que a partir de ese año se elevó al
cuadrado el autoritarismo de la sociedad que, después sería el Virreinato de la
Nueva España.
Desde la óptica de la ciencia política, no de
las creencias, existen dos puntos de
vista extremos en el contínuum de cualquier sociedad: los conservadores que
quieren mantener su estatus y a veces adquirir nuevos privilegios. En el otro
extremo, se encuentran los progresistas quienes desean que la sociedad cambie
o, como en nuestra sociedad, que al
menos se cumplan los derechos que contienen las leyes. La clave está en
aprender a observar y contrastar lo que dice y
hace alguien dedicado a esta
actividad, antes noble por procurar la participación de los ciudadanos en la
toma de decisiones sobre asuntos públicos. Podría ser, ahora que la política ya
es una actividad despreciada por muchos
ciudadanos honestos, pues ven en los políticos que los hechos van en
sentido contrario del que toman sus propias palabras. Sin embargo, hemos de cuidarnos pues hay
quienes deseando un cargo de naturaleza pública mienten, difamando o
calumniando a quien aspira a ese mismo cargo o condición que se entiende de
privilegio.
Todavía en familias con hijos de 60 ó 70
años, sus padres conocían las señales
físicas que habían de mostrar para reclamar la pureza de la sangre y uno se iba
a los vellos en el pabellón auricular del recién nacido, otro a lo crespo del
cabello; uno se sorprende de saber que al menos durante 50 años los
españoles quienes no habían traído mujeres desfogaran sus impulsos sexuales con
mujeres indígenas, a quienes consideraban
poco menos que animales y ahí comenzó con estos mestizajes y castas
respectivas lo que sería nuestra nación. Hasta que en 1542 el rey
Carlos I de España publicó las
“Nuevas Leyes” en las cuales se prohibía
la esclavitud de los indígenas y su encomienda y se les restituían en sus
derechos como seres humanos libres. Nuestros vecinos del Norte nunca discutieron si los pueblos originarios eran
seres humanos y junto con el extermino ejercían la presión demográfica para que huyeran al Este.
Si bien es cierto, la falsedad jurídica de la
canción de “La maldición de la Malinche” que menciona que después de la llegada
de los españoles los pueblos originarios “quedamos trescientos años de
esclavos”, lo cierto es que, si ya no fueron trescientos años de esclavitud, si fue en condiciones de opresión durante todo ese largo periodo. A la par, de
que la sociedad novohispana se dividió entre los conservadores que querían
mantener su estatus y a veces adquirir nuevos privilegios y los progresistas quienes deseaban que la sociedad cambiara o, como en nuestra
sociedad de ahora que, al menos se cumplieran los derechos que contienen las
leyes.
La mentira de que Miguel Hidalgo quería la
independencia de México respecto a de la España es eso: una mentira. En las
cuatro versiones que nos llegan de la proclama del Grito de Dolores se reitera
que se quiere el regreso de Fernando VII
a su legítimo cargo de Rey de España, pues con la invasión francesa había sido
puesto en su lugar José Bonaparte. A la par, diputados de todas las colonias
españolas se reunían en el puerto de Cádiz y establecía la primera constitución
liberal para España, la cual dejaba atrás el absolutismo deseado por los
conservadores y establecía un nuevo
tipo monarquía: constitucionalista, y se reconocían derechos y libertades a
todos sus ciudadanos. Esta constitución
expedida del 12 de Marzo de 1812 fue conocida por el pueblo como “La Pepa”.
Para el 11 de Julio de 1811 la lucha armada
era continuada en por Morelos y a la muerte de este, en 1815, sólo fue
continuada en las montañas del sur en la entidad que ahora se conoce por su
apellido, me refiero a Vicente Guerrero, quién encabezó la etapa de la
Resistencia en la lucha por la Independencia. Guerrero, liberal y progresista
quién deseaba derechos y libertades para el pueblo que se establecían en la Constitución de Cádiz. A mi ver,
seguramente, él la desconocida y fue
sorprendido por el conservador Agustín de Iturbide con quien se dio el famoso
Abrazo de Acatempan el 10 de Febrero del 1821, las consecuencias fueron el Plan
de las Tres Garantías del 24 de Febrero de 1821. Primer Gobernante de México,
como emperador el conservador: Agustín de Iturbide. Primer Presidente del país,
el progresista y liberal Guadalupe Victoria.
Luego, los conservadores en el bando de los
centralistas y los liberales y progresistas en el bando de los federalistas. No han desaparecido los
conservadores en la faz de la sociedad mexicana pero, la última vez que tuvieron un
rey, fue cuando fueron a traer, a
Maximiliano de Habsburgo; aún así, antes
de la llegada hubo la posibilidad que el
Ejército Mexicano derrotara al Ejército más poderoso del mundo el 5 de Mayo,
mañana se cumplen 152 años.
“Defendamos el
ecosistema del Río Casas Grandes”