Desde joven empecé a hacerme a la idea que
nuestra sociedad es una sociedad hipócrita, una sociedad con doble moral, una
moral para que sea cumplida por los pobres y otra moral para los que no son
pobres. Una sociedad con un gobierno que le permite la producción, transporte,
venta y consumo de un cierto tipo de drogas: las llamadas drogas “legales”; de éstas existe una gran variedad pero, todas
para elevar la calidad de vida de los seres humanos, que van desde las drogas
legales para utilizarse con fines médico
terapéuticos; otras, -que yo recuerde-, para elevar levemente el ánimo del cuerpo como
el café, el té (negro) el chocolate,
drogas legales, de uso social en la mayoría de sociedades occidentales y no es
raro ofrecer una u otra a quién nos visita. Lo más grave es que, en ocasiones
ofrecemos a quien llega a nosotros algún refresco de “cola” que contiene un
ingrediente secreto y que las autoridades gubernamentales permiten su
producción, transporte, venta y consumo sin
certificar que tipo de droga legal contienen.
Otro tipo de drogas legales y que se
encuentran relacionadas con el más alto porcentaje de accidentes de tránsito,
son las que contienen alcohol cuya producción,
transporte y venta nos remite a la imagen de personas con quiénes hemos
de usar el tratamiento de cortesía de “Don” o en raros casos “Doña” antes del
nombre y las normas de urbanidad no nos permiten decirles que se dedican a la
producción, transporte o venta de drogas; las cuales contienen diferente
graduación de alcohol desde las
cervezas y otras bebidas no destiladas 4.5% Vol. Alc. (porcentaje de volumen de alcohol) hasta los 15% Vol. Alc.; las
bebidas destiladas suelen variar entre 15 Vol. Alc y 45 Vol. Alc. La cultura norteamericana y la
británica tienen otra forma de medir el grado de esta droga legal, “proof”, que
me parece muy compleja. Ello no quiere
decir que a quienes producen,
transportan y venden esta droga legal pierdan en su idioma el tratamiento de
cortesía que se antepone al nombre de quien se dedica a la producción,
transporte y venta a esta droga…también legal.
Respecto al consumo de esta droga legal nos
encontramos que pueden existir muchas clasificaciones que van desde el qué consume
(mezcal o sotol, vino, brandy, etc.) la frecuencia con que se consume, la
manera de consumir (a pico de botella,
en vaso, en copa, -y la forma que se toma ésta-); la ocasión social en que se
toma y hasta en rituales y creencias religiosas respecto al vino se usa como
droga legal.
De los recuerdos más lejanos de mi vida,
rescato tres: 1. Qué en el mercado de ciudad natal (ahí si había mercado) era
común que en las yerberías vendieran cápsulas de amapola, que las madres
frotaban a sus hijos en la época de dentición;
2. Ahí mismo vendían para preparación de remedios…y tal vez otros
usos la mariguana y, 3. El colorido
jardín de amapolas del vecino de enfrente que, de la noche a la mañana fue destruido.
Cuando empecé a trabajar como profesor
federal me tocó en un lugar remoto, en el doble sentido del término; tanto por
la lejanía del poblado, como por la producción rural. Era una injusticia saber
que el kilogramo de esa yerba en Estados Unidos era vendido a más de cien veces
respecto al valor de venta de aquel
lugar y de manera similar sucedía con la goma de amapola. En un entorno,
donde hasta la fecha no existen fuentes de trabajo y cuyos responsables
gubernamentales del empleo en la entidad, no han pensado ni de chiste en establecer
allá proyectos de tipo laboral, mi
actitud no es reprobación en la producción de este tipo de cultivos y cuestiono
(a la manera de la voz de San Juan
Bautista) la doble moral de quienes se
escandalizan de que las personas se dediquen
a la producción, transporte y venta de estos productos que representan
la única posibilidad de salvación y subsistencia para quienes viven en esos
remotos lugares. Si el Estado no
propicia de manera efectiva y eficaz la creación de empleos dignos, me parece
de doble moral la forma violenta en que son tratados por las fuerzas del Estado
los chihuahuenses que sobreviven con
esas ocupaciones , de producción, transporte y venta de estas “mal llamadas”
drogas ilegales en aquellos lugares.
Respecto al consumo de drogas ilegales (he de
revisar el Diario Oficial de la Federación) por el mes de Agosto del 2009 se
reformó una ley para que las drogas ilegales, fueran drogas legales cuando las
cantidades máximas fueran para “el estricto consumo personal e inmediato” .Así
se especificaba “que no se podrá
ejercer acción penal cuando la persona tenga en su poder un cantidad igual o
menor a 500 miligramos de cocaína; cinco gramos de Cannabis o mariguana; 40
miligramos de metanfetamina; dos gramos de opio o 50 miligramos de heroína,
entre otras drogas”
En los últimos
meses, varias entidades de Estados
Unidos han logrado la legalización de la mariguana, en algunos de ellos para
uso medicinal y en otros, además, para placer y convivencia. En Holanda es
conocida la libertad que concede el Estado holandés a sus ciudadanos y a sus
visitantes para el consumo de mariguana.
A mi entender, la
adicciones a cualquier tipo de droga, legales o ilegales, pueden ser enfocadas
desde la perspectiva de todos sus actores no únicamente denigrando a los adictos como suelen hacerlo
los conservadores, sino el desde el ejercicio de la libertad y/o la medicina y
desde el punto de vista del bienestar social. Quiero dar a conocer, en
resumen, el enfoque de nuestra “madrastra
patria” ¡ahora pide visas de entrada a los mexicanos! España. Primero pide a
los adictos que se registren en una circunscripción
de salud, luego en una entrevista ellos refieren tipo, cantidad y frecuencia de
uso de dicha droga. En menos de que
canta un gallo, el suscrito ve satisfechas sus necesidades en una sala que, se
le proporciona para tal fin. Ahí se la toma o inyecta, pues no es para llevar a casa. Resultado: con ayuda de psicoterapeutas ha
disminuido en alguna proporción el número de adictos pero, de manera importante ha disminuido el
robo a carros, a casas habitación y los asaltos pues con estas actividades,
cierto número de adictos, se pagaban sus
adicciones.