sábado, 7 de septiembre de 2013

NOTAS SOBRE LA LEGALIZACIÓN DE LAS OTRAS DROGAS

                                                                                                                                                                                   Jorge Domínguez González


 

Desde joven empecé a hacerme a la idea que nuestra sociedad es una sociedad hipócrita, una sociedad con doble moral, una moral para que sea cumplida por los pobres y otra moral para los que no son pobres. Una sociedad con un gobierno que le permite la producción, transporte, venta   y consumo de un cierto  tipo de drogas: las llamadas drogas “legales”;  de éstas existe una gran variedad pero, todas para elevar la calidad de vida de los seres humanos, que van desde las drogas legales  para utilizarse con fines médico terapéuticos; otras, -que yo recuerde-,  para elevar levemente el ánimo del cuerpo como el café, el  té (negro) el chocolate, drogas legales, de uso social en la mayoría de sociedades occidentales y no es raro ofrecer una u otra a quién nos visita. Lo más grave es que, en ocasiones ofrecemos a quien llega a nosotros algún refresco de “cola” que contiene un ingrediente secreto y que las autoridades gubernamentales permiten su producción, transporte, venta  y consumo sin certificar que tipo de droga legal contienen.

 
Otro tipo de drogas legales y que se encuentran relacionadas con el más alto porcentaje de accidentes de tránsito, son las que contienen alcohol cuya producción,  transporte y venta nos remite a la imagen de personas con quiénes hemos de usar el tratamiento de cortesía de “Don” o en raros casos “Doña” antes del nombre y las normas de urbanidad no nos permiten decirles que se dedican a la producción, transporte o venta de drogas; las cuales contienen diferente graduación de alcohol   desde las cervezas y otras bebidas no  destiladas 4.5%  Vol. Alc. (porcentaje de volumen  de alcohol) hasta los 15% Vol. Alc.; las bebidas destiladas suelen variar entre 15 Vol. Alc  y 45 Vol. Alc. La cultura norteamericana y la británica tienen otra forma de medir el grado de esta droga legal, “proof”, que me parece muy compleja. Ello no  quiere decir que  a quienes producen, transportan y venden esta droga legal pierdan en su idioma el tratamiento de cortesía que se antepone al nombre de quien se dedica a la producción, transporte y venta a esta droga…también legal.

 
Respecto al consumo de esta droga legal nos encontramos que pueden existir muchas clasificaciones que van desde el qué consume (mezcal o sotol, vino, brandy, etc.) la frecuencia con que se consume, la manera de consumir (a  pico de botella, en vaso, en copa, -y la forma que se toma ésta-); la ocasión social en que se toma y hasta en rituales y creencias religiosas respecto al vino se usa como droga legal.

 
De los recuerdos más lejanos de mi vida, rescato tres: 1. Qué en el mercado de ciudad natal (ahí si había mercado) era común que en las yerberías vendieran cápsulas de amapola, que las madres frotaban a sus hijos en la época de dentición;  2. Ahí mismo vendían para preparación de remedios…y tal vez otros usos  la mariguana y, 3. El colorido jardín de amapolas del vecino de enfrente  que, de la noche a la mañana fue destruido.

 
Cuando empecé a trabajar como profesor federal me tocó en un lugar remoto, en el doble sentido del término; tanto por la lejanía del poblado, como por la producción rural. Era una injusticia saber que el kilogramo de esa yerba en Estados Unidos era vendido a más de cien veces respecto al valor de venta de aquel  lugar y de manera similar sucedía con la goma de amapola. En un entorno, donde hasta la fecha no existen fuentes de trabajo y cuyos responsables gubernamentales del empleo en la entidad, no han pensado ni de chiste en establecer allá  proyectos de tipo laboral, mi actitud no es reprobación en la producción de este tipo de cultivos y cuestiono  (a la manera de la voz de San Juan Bautista) la  doble moral de quienes se escandalizan de que las personas se dediquen  a la producción, transporte y venta de estos productos que representan la única posibilidad de salvación y subsistencia para quienes viven en esos remotos lugares.  Si el Estado no propicia de manera efectiva y eficaz la creación de empleos dignos, me parece de doble moral la forma violenta en que son tratados por las fuerzas del Estado  los chihuahuenses que sobreviven con esas ocupaciones , de producción, transporte y venta de estas “mal llamadas” drogas ilegales en  aquellos lugares.

 
Respecto al consumo de drogas ilegales (he de revisar el Diario Oficial de la Federación) por el mes de Agosto del 2009 se reformó una ley para que las drogas ilegales, fueran drogas legales cuando las cantidades máximas fueran para “el estricto consumo personal e inmediato” .Así se especificaba “que no se podrá ejercer acción penal cuando la persona tenga en su poder un cantidad igual o menor a 500 miligramos de cocaína; cinco gramos de Cannabis o mariguana; 40 miligramos de metanfetamina; dos gramos de opio o 50 miligramos de heroína, entre otras drogas” 
 
En los últimos meses, varias entidades  de Estados Unidos han logrado la legalización de la mariguana, en algunos de ellos para uso medicinal y en otros, además, para placer y convivencia. En Holanda es conocida la libertad que concede el Estado holandés a sus ciudadanos y a sus visitantes para el consumo de mariguana.
 
A mi entender, la adicciones a cualquier tipo de droga, legales o ilegales, pueden ser enfocadas desde la perspectiva de todos sus actores no únicamente  denigrando a los adictos como suelen hacerlo los conservadores, sino el desde el ejercicio de la libertad y/o la medicina y desde el punto de vista del bienestar social. Quiero dar a conocer, en resumen,  el enfoque de nuestra “madrastra patria” ¡ahora pide visas de entrada a los mexicanos! España. Primero pide a los adictos que se registren  en una circunscripción de salud, luego en una entrevista ellos refieren tipo, cantidad y frecuencia de uso de dicha droga. En   menos de que canta un gallo, el suscrito ve satisfechas sus necesidades en una sala que, se le proporciona para tal fin. Ahí se la toma o inyecta,  pues no es para llevar a casa.  Resultado: con ayuda de psicoterapeutas ha disminuido en alguna proporción el número de adictos  pero, de manera importante ha disminuido el robo a carros, a casas habitación y los asaltos pues con estas actividades, cierto número de adictos,  se pagaban sus adicciones.

 
 

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