sábado, 6 de diciembre de 2014

NOTAS SOBRE ALGUNAS PAUTAS DE NUESTRA CULTURA POLÍTICA


                                                         Jorge Domínguez González


No sé en qué porcentaje de chihuahuenses, estén internalizados los valores de respeto y éxito a cómo los enseñan en las mayoría de las escuelas públicas y las instituciones de Chihuahua, en dónde algunos medios –para algo tenían que servir-  ocultan que a pesar de la ley (Art. 3°, Fracc IV) de la entidad en la cual dio inicio la Revolución Mexicana se cobran todavía colegiaturas, sobre todo en instituciones de educación media superior y de educación superior, como diría mi madre “se les hace aguada la boca” y  se jactan de que existe un Estado de  Derecho

Para empezar,  a la mayoría de los que habitamos aquí se nos ha hecho cambiar lo más importante del significado real de la palabra educación, ahora, sustituimos el contenido por el de “normas de urbanidad y cortesía”  y así una persona que saluda, se despide, da las gracias a quien ofrecía el asiento,   a las damas y a los ancianos, o al que en su vestir o maneras trataba de imitar al de los grandes propietarios, a quien tiene o esas ilusiones,   nos referíamos a él o a ella como que “es una persona educada” que si bien es cierto es el nuevo y de uno de  los últimos significados de la palabra “educar”. El primer significado de la palabra es del  verbo de origen latino educāre  (dirigir, encaminar, adoctrinar) que si se dice mucho comienza a resultar sospechoso, cuando uno se pregunta “¿Para qué?”

Me parece que todo el conjunto de creencias,  valores y actitudes que, generalmente se comparte en esta entidad  es producto del esfuerzo declarado o soterrado de las clases dominantes de imponer sus códigos valorativos con el propósito de legitimar  su  poder económico y social en este caso es un adoctrinamiento pues, desde mi punto de vista no existe  una interpretación neutral de la realidad, siempre opinamos conforme a nuestros intereses.

Para el primero de los valores citados arriba: “el respeto”, la mayoría de la población  entiende que significa callar y obedecer y que a ninguna madre o maestro un hijo o alumna le conteste con voz alta y/o golpeada, sino que se muestren sumisos y obedientes ante esas y otras figuras de autoridad, todo como  ejercicios que les servirán en su  vida adulta. Una minoría de la población chihuahuense de manera reactiva a esos comportamientos,  de manera ponderada dentro de sus valores  colocan el de la libertad y entienden “el respeto” a otros como el “dejar ser” y algunos han aprendido a argumentar y a discutir, quizás  por variadas influencias de su entorno. El segundo de los valores aludido, “el éxito”, propio del capitalismo  de estos tiempos y está medido por el dinero y el poder de las grandes empresas quienes son las que reciben la atención prioritaria de los gobernantes, ahora, no   sin duda electos  por los gobernados.


Podría ser que, en verdad  halla cambios con la invención del Instituto Nacional Electoral (INE) pero, la calidad de los votos que emitimos los ciudadanos de México y de otros países del mundo  es diferente. A mi parecer no es la misma calidad un voto por un partido que un voto por un candidato. Las autoridades electorales no tienen forma de probar si un voto se realiza con más propensión por un partido o si ese mismo voto fue con más propensión para el candidato de ese partido. El voto por un partido implica conocer los principios distintivos de ese partido o al menos estar identificado con alguno de ellos; el voto para un candidato implica conocer y simpatizar con dicha persona, a lo cual, sin duda contribuyen los medios de difusión. Casi todos los partidos tienen secretarios o comisionados de educación pero, casi todos no cumplen su función de dar a conocer a quienes ingresan los documentos básicos de dicho partido, es decir, los Principios, el Programa y los Estatutos. No faltan partidos que de esos documentos  los tienen con cientos de páginas, seguramente para desalentar la lectura de los mismos por los incautos que ingresen a ese partido. A mi parecer, podría ser que el voto por un partido conociendo los Principios, el Programa  y los Estatutos es de mayor calidad que el voto emitido por un candidato,  quién puede ser conocido, pero por su familia  y/o su círculo de amistades.

Como consecuencia de los sucesos de Iguala Gro., con las desapariciones forzadas de 43  normalistas de Ayotzinapa, Gro., ha salido a la luz una lista de 25 nombres de alcaldes,  ex alcaldes y funcionarios en esa entidad presuntamente ligados al crimen organizado de los tres principales partidos políticos. En torno a este asunto el Comité Ejecutivo Nacional del PRD, el día 18 del mes que pasó se publicó “Protocolo del CEN del PRD para fortalecer la cultura de la legalidad y la ética política” de lo cual me ha llamado la atención el subtítulo de –En materia  Transparencia y rendición de cuentas- dónde se propone declarar de carácter público la información financiera, patrimonial y de gasto del Comité Ejecutivo Nacional y los Comités Ejecutivos Estatales del PRD; los ingresos, gastos, salarios, viáticos y viajes de los órganos del PRD; será obligatoria la  declaración patrimonial de las Personas Políticamente Expuestas (PEP) que son integrantes de los órganos de dirección de todos los niveles (incluyendo a los comités Ejecutivos municipales) las que se presentarán ante la Secretaría de Finanzas del CEN para entregarlas a la fiscalización del INE y a la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP. Ojalá, los trabajos del Segundo Pleno Extraordinario del XI Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática realizado el   pasado sábado lo hayan aprobado.

 “Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”