Jorge Domínguez González
No sé en qué porcentaje de chihuahuenses,
estén internalizados los valores de respeto y éxito a cómo los enseñan en las
mayoría de las escuelas públicas y las instituciones de Chihuahua, en dónde
algunos medios –para algo tenían que servir-
ocultan que a pesar de la ley (Art. 3°, Fracc IV) de la entidad en la
cual dio inicio la Revolución Mexicana se cobran todavía colegiaturas, sobre
todo en instituciones de educación media superior y de educación superior, como
diría mi madre “se les hace aguada la boca” y
se jactan de que existe un Estado de
Derecho
Para empezar,
a la mayoría de los que habitamos aquí se nos ha hecho cambiar lo más
importante del significado real de la palabra educación, ahora, sustituimos el
contenido por el de “normas de urbanidad y cortesía” y así una persona que saluda, se despide, da
las gracias a quien ofrecía el asiento, a las damas y a los ancianos, o al que en su
vestir o maneras trataba de imitar al de los grandes propietarios, a quien
tiene o esas ilusiones, nos referíamos a él o a ella como que “es una
persona educada” que si bien es cierto es el nuevo y de uno de los últimos significados de la palabra
“educar”. El primer significado de la palabra es del verbo de origen latino educāre (dirigir, encaminar, adoctrinar) que si se
dice mucho comienza a resultar sospechoso, cuando uno se pregunta “¿Para qué?”
Me parece que todo el conjunto de
creencias, valores y actitudes que,
generalmente se comparte en esta entidad
es producto del esfuerzo declarado o soterrado de las clases dominantes
de imponer sus códigos valorativos con el propósito de legitimar su poder económico y social en este caso es un
adoctrinamiento pues, desde mi punto de vista no existe una interpretación neutral de la realidad,
siempre opinamos conforme a nuestros intereses.
Para el primero de los valores citados
arriba: “el respeto”, la mayoría de la población entiende que significa callar y obedecer y
que a ninguna madre o maestro un hijo o alumna le conteste con voz alta y/o
golpeada, sino que se muestren sumisos y obedientes ante esas y otras figuras
de autoridad, todo como ejercicios que les
servirán en su vida adulta. Una minoría
de la población chihuahuense de manera reactiva a esos comportamientos, de manera ponderada dentro de sus
valores colocan el de la libertad y
entienden “el respeto” a otros como el “dejar ser” y algunos han aprendido a
argumentar y a discutir, quizás por variadas
influencias de su entorno. El segundo de los valores aludido, “el éxito”,
propio del capitalismo de estos tiempos y
está medido por el dinero y el poder de las grandes empresas quienes son las
que reciben la atención prioritaria de los gobernantes, ahora, no sin duda electos por los gobernados.
Podría ser que, en verdad halla cambios con la invención del Instituto Nacional
Electoral (INE) pero, la calidad de los votos que emitimos los ciudadanos de
México y de otros países del mundo es
diferente. A mi parecer no es la misma calidad un voto por un partido que un voto
por un candidato. Las autoridades electorales no tienen forma de probar si un
voto se realiza con más propensión por un partido o si ese mismo voto fue con
más propensión para el candidato de ese partido. El voto por un partido implica
conocer los principios distintivos de ese partido o al menos estar identificado
con alguno de ellos; el voto para un candidato implica conocer y simpatizar con
dicha persona, a lo cual, sin duda contribuyen los medios de difusión. Casi
todos los partidos tienen secretarios o comisionados de educación pero, casi
todos no cumplen su función de dar a conocer a quienes ingresan los documentos
básicos de dicho partido, es decir, los Principios, el Programa y los
Estatutos. No faltan partidos que de esos documentos los tienen con cientos de páginas,
seguramente para desalentar la lectura de los mismos por los incautos que
ingresen a ese partido. A mi parecer, podría ser que el voto por un partido
conociendo los Principios, el Programa y
los Estatutos es de mayor calidad que el voto emitido por un candidato, quién puede ser conocido, pero por su
familia y/o su círculo de amistades.
Como consecuencia de los sucesos de
Iguala Gro., con las desapariciones forzadas de 43 normalistas de Ayotzinapa, Gro., ha salido a
la luz una lista de 25 nombres de alcaldes, ex alcaldes y funcionarios en esa entidad presuntamente
ligados al crimen organizado de los tres principales partidos políticos. En
torno a este asunto el Comité Ejecutivo Nacional del PRD, el día 18 del mes que
pasó se publicó “Protocolo del CEN del PRD para fortalecer la cultura de la
legalidad y la ética política” de lo cual me ha llamado la atención el
subtítulo de –En materia Transparencia y
rendición de cuentas- dónde se propone declarar de carácter público la
información financiera, patrimonial y de gasto del Comité Ejecutivo Nacional y
los Comités Ejecutivos Estatales del PRD; los ingresos, gastos, salarios,
viáticos y viajes de los órganos del PRD; será obligatoria la declaración patrimonial de las Personas
Políticamente Expuestas (PEP) que son integrantes de los órganos de dirección
de todos los niveles (incluyendo a los comités Ejecutivos municipales) las que
se presentarán ante la Secretaría de Finanzas del CEN para entregarlas a la
fiscalización del INE y a la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP.
Ojalá, los trabajos del Segundo Pleno Extraordinario del XI Consejo Nacional
del Partido de la Revolución Democrática realizado el pasado
sábado lo hayan aprobado.
“Defendamos el ecosistema del Río Casas
Grandes”
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