sábado, 10 de diciembre de 2011

LA CARIDAD Y EL COMPROMISO SOLIDARIO DE TRANSFORMACIÓN

11 de Diciembre del 2011 Jorge Domínguez González

A fin de entender el surgimiento de la caridad y su papel para el mantenimiento de una sociedad en la cual el 1% de la población disfruta el 50% de la riqueza, en tanto que el 99% ha de conformarse con el restante 50%, hemos de revisar la evolución del pensamiento económico-social de la cultura occidental.

Con independencia de las culturas de los pueblos originarios, en la cultura nacional, en el pensamiento económico-social están encuadradas la cultura de la sociedad de Chihuahua y la de México, y en ellas nos encontraríamos con la influencia del pensamiento judeo-cristiano el cual llega a nuestros en estos días, tal y como conocemos, el concepto y práctica de la caridad.

Si bien es cierto que los primeros cristianos, en un principio, establecían la propiedad común de todos los bienes y los repartían conforme a sus necesidades (Hechos 2. 44-45), este aspecto me parece que ya sólo subsiste en algunas órdenes religiosas, también es cierto que, la práctica de la caridad actual retoma el concepto judío establecido en el Antiguo Testamento (Levítico 19. 9-10) de dar las sobras al pobre y al extranjero. Me pregunto si no fuera más justo y apegado a los preceptos cristianos entregar a cada quién la parte de la riqueza que cada quien produce, no sólo el salario.

Otra perspectiva de este concepto es a cómo los pueblos originarios lo entienden. La palabra “córima” de los tarahumaras es mal traducido como “caridad”, y con todo lo que pueda haber existido de perverso en la práctica de los españoles de otorgarles bienes de subsistencia para mantenerlos pacificados, “córima” tiene un significado de exigencia y deber de solidaridad, no la de esperar recibir lo que sobra, lo cual me parece que es lo que entendemos y practicamos quienes no pertenecemos a esa etnia.

Mis alumnos, han visto los pies descalzos de alumnos de alguna escuela y se han organizado para realizar una colecta para llevar calzado nuevos y de segundo uso a esos alumnos; otros alumnos han visto la falta de abrigo para estos fríos y han hecho lo propio han reunido ropas de primer uso y de segundo y los han entregado a quienes no tenían. Ellos son mis alumnos, los mejores de los posibles. Existen instituciones de educación superior en la región noroeste, en Chihuahua y en Cd. Juárez de las cuales los titulares de los periódicos anuncian de universitarios que colectan víveres en centros comerciales para conformar despensas y entregarlos a los pobres. También conozco y he conocido personas que supongo de buena voluntad quienes se articulan a otras para realizar obras de caridad similares a éstas o de otro propósito y/o naturaleza; algunos, legalmente, se unen en fundaciones, las cuales trabajan con distintos niveles de transparencia.

Parece ser que, en la temporada pre-navideña diversas organizaciones, fundaciones o personas realizan colectas públicas, unas de productos en especie, otras de dinero en efectivo, habida cuenta que estas últimas donaciones pueden ser deducibles de impuestos.

A la par, en todos los niveles del gobierno cuentan con dependencias que como la del gobierno federal llamada Secretaría de Desarrollo Social se encargan de proporcionar recursos a las fundaciones u organismos que tienen como encomienda la de atender a los pobres.

Desde mi punto de vista, que es contrario al interés de los grandes empresarios, pretendiendo tocar el interés de la mayoría, creo que las manifestaciones del fracaso de la economía neoliberal en nuestro estado están en el crecimiento desmesurado del número y del porcentaje de pobres. A mi ver, el aumento de la pobreza y del desempleo son connaturales al modelo económico neoliberal propuesto sin taxativas tanto por las personalidades del PAN como las del PRI. Se supone que todos con el neoliberalismo y, con las manos invisibles del mercado, (la oferta y la demanda), nos permitirían acceder a los bienes y servicios de nuestra sociedad a precios accesibles. No obstante, ya sabemos de manera directa o testimonial, la forma de que se valen unos para pervertir la ley de la oferta y la demanda, de cómo se tiran frutas y verduras o se disminuyen las superficies frutícolas para simular una baja oferta y estimular el precio y la ganancia; también en otras áreas de la vida se estimula la creación de diversas profesiones, de manera tal que, en el futuro existan tantos profesionales de determinado tipo para que, sin planificación, compitan entre si ofertando su trabajo a bajo precio y acepten trabajos sin prestaciones. Claro la competitividad propuesta por este modelo no alcanza al monopolio televisivo de Televisa y Azteca TV. Si todos tuviéramos trabajo digno, el precio del trabajo aumentaría y los trabajadores tendríamos más prestaciones, ésto no conviene a los empleadores; en la lógica neoliberal lo que conviene es el desempleo y la pobreza siempre existan.

Luego, por un lado, en los curriculums de educación media superior y superior han tenido y tienen una disminución en las asignaturas que permitirían la comprensión de los fenómenos socio-económicos del país para que con ello los individuos transformen (hacia adelante) la realidad; por el otro lado, la tía Luisa María quién pertenece a un club social de servicio en el sur del estado de Chihuahua; ella durante todo el año la pasa planeando su participación anual, la ropa que usará, la sonrisa y palabras a emplear, el maquillaje que se pondrá, etc., todo ello para lucirse durante escasos dos días (y parte de sus noches) durante los cuales ser lleva a cabo el evento de colecta de su club y de cuya participación y con elegancia presume después en el circulo de sus conocidas…con todo su emperifollamiento creo que es el acto de relevancia moral de la vida de ella.

En lo personal no vislumbro a corto o a mediano plazo la disminución de la pobreza y el crecimiento del empleo digno, así que me pregunto ¿Es éticamente pertinente qué los hombres y mujeres de buena voluntad, los mejores de los posibles, practiquen solamente la caridad en su forma judeo-cristiana? ¿No elevaría, además, la pertinencia ética el adquirir el compromiso de transformar la realidad para acabar la pobreza y el desempleo que estructuralmente trae aparejada la economía neoliberal?... ¡Claro, la tía Luisa María no lo podrá hacer! Dice que ya no está en edad de estudiar, ni de andar en esos “trotes”.