domingo, 30 de junio de 2013

EL INGRESO AL SERVICIO EN INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN

                                                                                                                                                                                  Jorge Domínguez González

De un tiempo  a la fecha el Gobierno del Estado de Chihuahua, si bien es cierto que no ha tomado acciones contundentes para cumplir cabalmente la ley máxima en cuanto a cumplir de manera total la fracción IV del  Artículo 3° que dice “Toda la educación que imparta el Estado será gratuita” pues en este nivel de gobierno el Poder Ejecutivo en la persona del gobernador y por conducto de la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte ha tomado nota en el asunto en cuanto a que, ha girado instrucciones de invitar a los padres de familia a quienes se les exige el pago de cuotas escolares  como requisito de inscripción como alumnos, que a mi juicio  son el porcentaje mayoritario de los padres,  o sea, todos los padres de familia para que “se acerquen a dicha dependencia, para que se pueda llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes…” agregan las instrucciones de que “el pago de cuotas escolares no es obligatorio”. Con todo, a mi  juicio no se cumple la ley y esta es la característica de la cultura de la legalidad que actualmente padecemos los chihuahuenses.

Por ejemplo, en el nivel de gobierno municipal existe un Bando de Policía y Buen gobierno que cabalmente debiera ser cumplido por las autoridades de ese nivel. Un documento que se trata en los municipios con la debida opacidad, “para no gastar tanto papel”, dicen los ahora ecologistas. Así,  por ejemplo, en ese documento se señala en el capítulo de las infracciones:  En el Artículo 6, respecto a las faltas o Infracciones contra las Buenas  Costumbres y la Integridad Moral del Individuo y de la Familia, en la fracción VI señala como motivo de infracción “ vejar o maltratar en cualquier lugar,  a los hijos o pupilos, ascendientes, cónyuge, concubina o concubinario”.   Luego, no falta el funcionario de seguridad pública que, contribuyendo, además,  a la cultura de la violencia familiar, pontifique en que se pueden aplicar “correctivos”  a los familiares. Establecida la sanción, no existe la labor preventiva de la policía de pasar por el domicilio durante un tiempo determinado. En el mismo documento en  el Artículo 5 sobre las Infracciones Contra el Orden y la Seguridad en la fracción II señala que amerita sanción “Producir ruidos por cualquier medio, que provoquen molestias o alteren la tranquilidad de las personas”, Luego, seguramente, por intereses personales en las cadenas de mandos se toman su tiempo en contestar y si llama uno al 066 a las 22:00, señalan que existe permiso hasta las 24:00 horas  y/o que van a pedir a quienes producen ruido que le “bajen un poco”. Después de esa hora, a las 2:00 de la madrugada llama uno a ese número y escucha uno  tono de llamando  y luego tono de ocupado. Uno como víctima de esta  contaminación ambiental, siendo ateo le dan ganas de creer en una divinidad para que les envíe un castigo pero, no es posible. Uno hace revisión de conciencia sobre los males que pueda haber ocasionado pues, a partir  de ese momento ya la molestia del ruido de los vecinos transitorios y sin familia,  no es sólo a deshoras, sino a toda hora. Un elemento para el control de diabetes es la tranquilidad pero, ahí va uno de cándido a mostrar la bolsa de medicinas para que constaten que uno es diabético pero, en lugar de reaccionar  como la auténtica gente de acá, reaccionan al revés. En fin, estos actos reflejan una de las muchas consecuencias de la cultura de la legalidad que padecemos

Bueno, volviendo al tema indicado en el nombre de este artículo de opinión. Hay que agregar que a esta fecha el Estado, (los tres niveles de gobierno,) no informan, pues no saben el número de profesores o el número de alumnos  de nivel básico, ni de nivel medio superior; podrán decir un número pero,  los ciudadanos no contarán, por las políticas de opacidad-, la manera de comprobar lo que el gobierno diga respecto al número de profesores…tampoco el Estado conoce de manera previa (al inicio del año escolar) ni siquiera las metas establecidas en el Plan Estatal de Desarrollo 2010-2016, el cual no se estableció como Programa de Acción en la campaña electoral, sino hasta después de que le fue reconocido su triunfo en el proceso electoral 2009-2010 pero,  en fin ni el gobierno del estado conoce   las necesidades reales de gastos requeridos para cumplir el Eje de formación para la Vida de dicho documento.

Es lamentable, que en Guatemala continúen  forjando valores morales que, allá les son propios para aquellas personas acostumbradas a callar y obedecer (a la gente del poder) y para sus instituciones, tan diferentes a la gente valiente, noble y leal de Chihuahua. Existen dos tipos de universidades. En las universidades públicas (en evidente proceso de privatización),  antes del inicio del año escolar publican en los principales periódicos del país los requisitos de ingreso de los alumnos que suelen incluir los documentos que comprueben haber concluido el nivel anterior y señalan una fecha de un examen de ingreso pues el gobierno “chapín” (guatemalteco) dice que no tiene presupuesto para admitir a todos los solicitantes y que ingresarán  los que obtengan la puntuación más alta en el examen. Allá y sólo allá, los ciudadanos no tienen forma de comprobar que todos los solicitantes hayan entregado todos los documentos y aprobado el examen.

MI amiga Sofía, quién vive allá, me dice que las autoridades de la Universidad Didáctica Nacional de El Petén, en un esfuerzo por transparentar el ingreso de trabajadores educativos, publicaron una convocatoria para los aspirantes que desearan obtener el cargo docente, lo hicieran que mediante un examen de oposición, previa comprobación de un grado académico. Ahí ha existido  un grupo de profesores  quienes  siempre han estado “asociados”,  de ellos, un profesor invitó, en privado, al director de la institución para pedirle que hiciera caso omiso de la carencia de grado de uno de sus compañeros  y que sin ese requisito, pudiera sustentar el examen de admisión para obtener una plaza. Al rato, casualmente,  al mismo cafetín público llegaron el resto de 6 “asociados”, no sólo a solicitar lo mismo, sino que le asegurara una plaza.  Afortunadamente  uno no vive  en Guatemala, sino en…

 

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