Mi pasada colaboración “Las campañas electorales y las
prácticas electorales”, opinión publicada el pasado domingo 16, ha suscitado
entre algunos de mis conocidos diversos cuestionamientos. Cuando lo
escribí estaba cercana la partida de Arnoldo Martínez Verdugo (24/05/2013) lo
cual me llevó a rememorar, entre otros aspectos algunos relacionados de
mi participación en el Partido Comunista Mexicano y de lo cual sin conocer el
contexto que proporciona ese referente pueden parecer incoherentes.
A mi entender, todos los partidos políticos tienen una forma
de organización prioritaria o fundamental, que ciertamente, puede tener
variados matices pero, tienden a alguno de los siguientes rasgos. La primera de
estas formas y dada la cultura autoritaria dominante es la organización
vertical: los de arriba, de la jerarquía organizacional, o sea, los
jefes, mandan; los de abajo obedecen. Las decisiones tienden a
centralizarse. Está uno cansado en la lucha por la vida que, es mejor no pensar
por nosotros mismos, sino obedecer a los que si tienen tiempo de pensar; además
la familia y la escuela premian a quienes actúan en ese sentido, es decir, a
los que callan y obedecen. Recordemos quienes son los mejores hijos y los
mejores alumnos.
La segunda forma de organización, es minoritaria en nuestra
sociedad, son muchas (cuantitativamente) las organizaciones que actúan de
esta forma pero, numéricamente con pocos miembros: muchas organizaciones, pocos
miembros. A mi entender, de manera extrema, estarían
caracterizadas por la horizontalidad, entendida ésta como aquella forma
en la cual los que mandan son las asambleas de los organismos de base y el jefe
u autoridad ha de obedecer lo que le indiquen sus compañeros. En la sociedad
mexicana actual existe una amplia gama de organizaciones con esta
característica, las cuales al coincidir en la libertad como uno de sus valores
máximos hacen que existan múltiples organizaciones pero, con pocos
miembros.
Por ello, cuando se revisa el espectro ideológico, las
organizaciones que serían de derecha son pocas y las de izquierda muchas.
Como lo habré externado en otra ocasión estas adjetivaciones se derivan de los
tiempos de la Revolución Francesa, (1789-1799) cuando en Paris durante las
reuniones de la Asamblea Nacional unos, se sentaban a la derecha y los otros a
la izquierda durante los debates, los de derecha se oponían a los cambios
radicales y profundos de su sociedad y los de izquierda votaban a favor de esos
cambios.
Desde siempre en las sociedades, personas o grupos, han
deseado el poder político, la mayoría de las veces para mantener u
obtener privilegios que los hagan diferentes los demás miembros de
su comunidad en la actualidad en nuestro país. Por ello el poder ejerce
un atractivo, que lleva a la mayoría de seres humanos a luchar para
adquirir el poder político; según sea el desarrollo de una sociedad y conforme
a las prácticas de la misma suelen ser individuos para servirse del poder
y en otras ocasiones grupos de individuos. No obstante, en las personas que
buscan y adquieren el poder el exceso de beneficios puede suele
trastornarles la percepción de la realidad. Cuando es un grupo, de
ciudadanos por ejemplo, quienes son los que buscan el poder para
satisfacer las necesidades de grupo, suelen establecer metas y reglas para
obtener el poder político para todos mediante asociaciones y partidos políticos
y aceptan de manera voluntaria y con previo conocimiento principios, programas
de acción y estatutos de una asociación o de un partido político,
para eso se realizan las elecciones, para que el partido obtenga cargos en un
gobierno y poner en práctica su programa de acción y beneficiar a toda una
colectividad.
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