domingo, 30 de octubre de 2011

LA PEDAGOGÍA CONSTRUCTIVISTA

30 Octubre del 2011

En mi colaboración anterior, señalaba qué: “En el siglo pasado, en 1994, la Secretaría de Educación Pública se propuso descentrar la actividad educativa de la enseñanza y llamar la atención que del proceso de educativo que, lo es de enseñanza-aprendizaje, para primar los aprendizajes dentro del aula y con ello la importancia de los ‘aprendientes’, los alumnos.” Lo cual, por el compromiso con las clases populares y con la vocación de los profesores, habla de lo avanzado de la intelectualidad mexicana de esa época.

También, en mi colaboración anterior trataba de llamar al atención de que la entonces Universidad Pedagógica Nacional, hoy Universidad Pedagógica Nacional del Estado de Chihuahua: “tuvo asignaturas como ‘El aprendizaje de esto’, ‘El aprendizaje de lo otro’, además de otros aspectos que fueron resaltados con este advenimiento de la pedagogía constructivista”, paradójicamente este enfoque pedagógico fue tratado, en las aulas, con los profesores-alumnos de dicha casa de estudios desde la perspectiva tradicionalista, a lo cual han de añadirse las directrices burocráticas de reiterar el tamaño de los grupos no fuera de menos de 30 alumnos ya en la misma UPN, ya en todas las zonas escolares de educación básica.

Otros obstáculos sistémicos, que a mi juicio, han opuesto las jerarquías educativas del estado de Chihuahua para que se hubiera avanzado en la aplicación de la Pedagogía Constructivista u Operatoria, son la rigidez de los horarios y calendarios escolares.

Aspectos relevantes de esta corriente pedagógica es que a diferencia del paradigma pedagógico dominante, basada en la pedagogía tradicional, el docente es considerado como coordinador, acompañante, orientador o guía de los aprendizajes que realiza el alumno; el profesor no enseña a los alumnos, sino que conforme al nivel de cada uno le plantea preguntas e hipótesis para que al resolverlas pasen al siguiente estadio de conocimiento; su papel es complejo y decisivo pues debe favorecer en los alumnos el despliegue de la actividad en la dirección que señalan los saberes y formas culturales seleccionadas como contenidos de aprendizaje. Impulsa reflexión y la autonomía de los alumnos

En la Pedagogía Constructivista, en tanto que el alumno no es entendido como un receptor pasivo de los conocimientos que le trasmite el profesor, el alumno es considerado, en cualquier temática, como un poseedor de conocimientos previos quien construirá los conocimientos que le son significativos pasando por varios estadios y niveles evolutivos.

La relación maestro-alumno, en el ambiente de la pedagogía operatoria, es una relación de respeto e interés por el aprendizaje, la cual a diferencia de los enfoque tradicionales o de la tecnología educativa busca no crear las tan conocidas dependencias patológicas entre los profesores y los alumnos que se expresan en el tan conocido apotegma de ‘sin el maestro no puedo aprender’, pero por ello, para este tipo de nuevas relaciones, maestro-alumno-, tiene que ver el tamaño del grupo.

A diferencia de las pedagogías que le anteceden y que entienden el conocimiento como algo parecido a lo que se saca de una bodega y que puede trasmitirse a quienes pasivamente lo reciben, la pedagogía constructivista u operatoria sabe que la construcción de conocimientos es mediante procesos esencialmente activos y que el docente ha de tener en cuenta el andamiaje con que cuenta cada alumno y la zona de desarrollo potencial; también, en cada aspecto del conocimiento, el profesor, debe tener en cuenta las manifestaciones empíricas de los niveles y estadios del mismo.

Para el análisis académico y como referente de prácticas es necesario conocer la pedagogía Constructivista u Operatoria; sin embargo para el enfoque pedagógico de competencias que hoy sustenta, declara y propugna el Estado mexicano, por conducto de las secretarías de educación (de la federación y de los estados) las licenciaturas que se basan en este corriente pedagógica son obsoletas.

Reitero que “…esta corriente educativa, de la Pedagogía Constructivista u Operatoria que, hubiera generado, la -tan clamada-, calidad educativa no fue apoyada por el Estado pues para que el profesor esté al tanto de los niveles de aprendizajes de los alumnos y del apoyo individualizado que necesita cada alumno se requiere que el tamaño de los grupos no exceda a los 20 alumnos. No hubo voluntad política para disminuir el tamaño de los grupos, ni aumentando el número de plazas de profesores o disminuyendo el número de profesores comisionados…y ahora, como antes, tampoco existe esa voluntad y el Estado no apoya la calidad de la educación, en la práctica apoya la Pedagogía Tradicionalista y la Tecnología Educativa porque su aplicación no requiere financiamiento extra, pues los profesores pueden enseñar a grupos de 30, 40 ó 50 ó más alumnos pero, para educar con calidad es otro el tamaño de los grupos.”

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