domingo, 17 de julio de 2011

TIEMPO DE “GRADUACIONES”

17 Julio 2011


Jorge Domínguez González

Cuando tenía poca edad, porque pequeño nunca he sido, en mi escuela casi al finalizar el año escolar en todos los salones había gran movimiento pues, cada grupo debía presentar “un número”, qué si declamaciones, qué si bailables, qué si canciones, etc. Era la fiesta escolar de “fin de año” (escolar) y el acto central era la entrega de “certificados” a cada uno de los alumnos que terminaba sexto año, porque no todos los que iban a sexto año terminaban, ni todos los que iban a la escuela llegaban a sexto año. Hablo de hace alrededor de medio siglo.

Años después, por las mismas fechas durante el mes de Mayo, se empezó a hablar de las “graduaciones” de los de secundaria. No había, en ese entonces, preparatorias en la ciudad donde me crié primero (Delicias, Chih.), si no de seguro, los de este nivel escolar hubieran empezado con lo que a mis ojos era una “moda” la cual implicaría después ceremonias y vestuarios cada vez más elaborados, “caros” para los pobres o, “elegantes” para los pudientes.

No pasaron treinta años cuando las “graduaciones” se generalizaron a las escuelas primarias y hasta a los jardines de niños, pasando por las escuelas de educación media terminal como las academias de oficios secretariales.

Desde el principio, los padres solventaban los gastos de vestuario de cada uno de los hijos y se repartían los gastos del papel y del oropel usado dentro de las ceremonias…después vendrían los “bailes de graduación” y a la par, los padres de familia el tener que pagar la música y el salón. Entre otros aspectos en las comunidades más conservadoras, los gastos de graduación incluían el pago del estipendio a la iglesia por la misa de graduación a la cual eran coaccionados a asistir los alumnos y sus familias aun cuando no perteneciesen a la religión mayoritaria del país.

Hasta aquí con las “graduaciones”, los beneficiarios económicos eran los dueños de papelerías, quienes vendían telas, las costureras, los renteros de salones, los músicos y alguno que otro padre de familia que se huyó con las cooperaciones para la fiesta de “graduación”.

La graduación por el origen de la palabra es el acto oficial mediante el cual una institución educativa reconoce a un estudiante el haber obtenido un grado o nivel dentro del conocimiento, es decir, al obtener una licenciatura, una maestría o un doctorado. No es el acto o ceremonia de fin de cursos, o de conclusión de los estudios de una carrera o de un curso, no. La graduación implica el obtener un grado, generalmente, mediante un examen presencial ante sinodales, quienes deciden otorgar o no el grado al sustentante, ya sea de licenciatura, maestría o doctorado pues estos son los grados de conocimiento.

Así, lo que sucede al finalizar los cursos en una escuela de educación preescolar, primaria, secundaria o preparatoria no es una graduación la de quienes concluyen esos escalones antes de graduarse, sino una ceremonia de fin de cursos; También se aplica a los niveles de conocimiento cuando los alumnos adeudan materias, realizan una fiesta de fin de cursos, no una graduación.

Cuando el acto es de entrega de certificados, (a quienes no adeudan materias), es una ceremonia de egresados de tal o cual generación, esto mismo es válido para quienes concluyen los estudios de nivel licenciatura, maestría o doctorado.

Este cambio del significado de la palabra “graduación” referido al ámbito educacional, seguramente no ha sido necesariamente intencionado o dirigido directamente por los actores económicos quienes se benefician en torno a las graduaciones. A decir del sociolingüista Noam Chomsky (Ver Chomsky. 1999. p. 9) sino que ha surgido como un fenómeno asociado a que entonces, respecto a las graduaciones, había información no publicable ¿A quién se le iba a ocurrir decir, en contra de la palabra de las jerarquías políticas, que aquellos eventos no eran “graduaciones”?

En la actualidad, a mi entender, existen circunstancias similares a las de aquel de entonces y el significado original de muchas palabras continúa cambiando, poco a poco, se enajena (se quita, se despoja) el significado original de las palabras, una de muchas podría ser: “gratuidad”.

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