domingo, 7 de agosto de 2011

SOBRE LA VALENTÍA COMO VALOR

7 de Agosto del 2011

Jorge Domínguez González

El escudo que era antes de la ciudad de Chihuahua y que ahora es del estado de Chihuahua está rodeado por las palabras “valentía”, “lealtad” y “hospitalidad” nos proporciona una referencia de valores que fueron característicos de quienes habitaron estos vastos espacios y de los cuales tuvo fama nacional la gente de Chihuahua. Esos valores todavía subsisten en nuestra entidad.

Antes, y cuando digo “antes” hago referencia, a mis recuerdos infantiles de lo que sucedía hace 50 años o más cuando, en la casa de mi padre carpintero, se daba hospitalidad a los forasteros desconocidos, a los que ahora son considerados como dice el Himno Nacional: como presuntos “extraños enemigos”. Para el desayuno de Navidad o de Año Nuevo mi padre señalaba a un hombre de trasnochado de la calle y luego lo invitaba a presidir de la mesa, siempre era a un invitado viejo y que olía a alcohol, después del desayuno se le despedía; cuando alguien llegaba a la puerta de la casa y pedía agua, habíamos de llevarle el vaso con agua en un plato y cruzar los brazos mientras el caminante bebía el agua y al terminar preguntar si quería más…había un dicho que decía “un vaso de agua no se le niega a nadie”. Ahora, los equivalentes a vasos de agua se venden y ya no hay juntas municipales de “agua potable ”sino juntas municipales de “agua y saneamiento”; cuando a la puerta de la casa llegaban gentes de la sierra (indígenas), si lo pedían y había espacio, se les asignaba un lugar del patio. Ahora, a mi juicio y, a como están las cosas en el ámbito de la seguridad, la hospitalidad es practicada sólo entre familiares y amigos cuando llegan de visita a nuestras casas, ¿dónde quedó aquella hospitalidad? La que venía sus orígenes en las largas distancias que nuestros antepasados chihuahuenses tenían que recorrer para ir de un lugar a otro.

Respecto a la lealtad, desde mi punto de vista, los pueblos originarios de Chihuahua fueron leales a la búsqueda del bienestar, las formas de vida y costumbres de los grupos a los que se perteneciera, ya fueran nómadas o sedentarios, negarse a ser leales era exponerse a la exclusión de dicho grupo; Luego, después del inicio de la colonización de Chihuahua y al comienzo de la Independencia, una parte de nuestros antepasados fueron leales al rey Fernando VII y por ello, extrañados vieron pasar en silencio la comitiva que trasladaba prisionero al cura Miguel Hidalgo ¿Cómo era posible que un anciano no fuera leal a la autoridad máxima de estos remotos dominios? más tarde que temprano, con el ejercicio de la razón los chihuahuenses apoyarían la idea de la independencia; La Revolución Mexicana se originó en el Chihuahua y aquí la derrota de las tropas de Porfirio Díaz, aquí el pueblo fue leal a los principios de justicia y a los que dieron lugar a ese movimiento armado: sufragio efectivo y la no reelección. Nunca para los chihuahuenses ha sido lo mismo ser leal a una persona que ser leal a una idea o un principio y los resultados siempre han sido diferentes. El ser leal a las personas nos acerca a los límites de la sumisión que denigra, de la sumisión que degrada a los seres libres. Ser leales a las ideas, a los ideales, para una mejor vida colectiva, nos hace ser más humanos, nos humaniza.

Cuando tenía 10 años y solicitaba a mi padre alguna cosa que estaba fuera de su presupuesto, él exclamaba “¡Qué crees qué la vida se da en árboles!” lo cual me llevó a tomar conciencia del lugar árido y seco dónde vivíamos, y después a imaginar otros lugares en “dónde la vida se daba en árboles” con variadas frutas, en tanto que una vez al año salíamos, acompañados de mi madre, a juntar los mezquites como golosina. Para mis antepasados de raíz india, su vida en un clima como el de Chihuahua, una vida de enfrentar los peligros de extremos calores, de extremos fríos, de sequías, de nevadas fue una vida de valentía para hacer frente a la naturaleza. Para mis antepasados de raíz blanca, quienes colonizaron más nunca conquistaron la Nueva Vizcaya, la valentía fue su norma de vida para hacer frente a quienes defendían la tierra de todos y de la cual se querían apropiar. Ser valientes no fue algo extraño en Chihuahua.

Hoy, a mi ver, frente a la opacidad y falta de transparencia de las instituciones sobre sus trámites, criterios, procedimientos, ser valiente en Chihuahua adopta modalidades oblicuas, pues a pesar de la ley, las instituciones tienen como regla de oro, no proporcionar esa información institucional a la cual deberíamos acceder los ciudadanos; p.e. un conocido ha sido testigo, en días pasados, de que en las mesas de contratación de profesores a unos les pidieron una documentación y a otros no, luego al señalar dicha irregularidad la máxima autoridad de las mesas le ha pedido que señalara quiénes, como si él deseara conflictos futuros ¿de qué manera podría este ciudadano probar su denuncia?

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