Jorge Domínguez González
La
corrupción es entendida como el uso de los cargos públicos para
beneficio privado. Hemos de saber que no
es un fenómeno nuevo en nuestro país, sino que trae un anclaje desde los tiempos de la época colonial. Cuando España poseía
estos territorios. Para mi, prueba de que la corrupción es un fenómeno antiguo son las monedas de un peso,
aquellas que traen de perfil a José
María Morelos y Pavón, uno de los héroes de la independencia. Dicha
moneda nos muestra que usaba una tela para mantener en su lugar la hirsuta
cabellera que delataba su origen con sangre africana cuando en
aquellos tiempos los únicos que podían obtener el sacerdocio católico eran las
personas de sangre limpia, es decir, los blancos, indígenas o su mezcla, mas
nunca que contuviera sangre impura,
sangre de esclavos.
El 31 de octubre de
2003, la Asamblea General aprobó la Convención de las Naciones Unidas contra la
corrupción y también designó el 9 de
diciembre como Día Internacional contra la Corrupción, para crear conciencia de
la corrupción y el papel de la Convención para combatirla y prevenirla. La
Convención entró en vigor en diciembre de 2005.
La corrupción
(ya sea en forma de tráfico de influencias, o en forma de obtención de favores
ilícitos a cambio de dinero u otros favores) constituye una vulneración de los
derechos humanos por cuanto que generalmente entraña una violación del derecho
a la igualdad ante la ley, y en ocasiones, llega a suponer una vulneración de
los principios democráticos, conduciendo a la sustitución del interés público
por el interés privado de quienes se corrompen.
En sus principios la palabra
“corrupción” era usada para referirse a los cuerpos corruptos a los cuerpos que
se descomponían, a los cuerpos que se podrían, cuerpos que se degradaban. A mi
juicio, hoy la corrupción mantiene con los hechos básicamente ese significado.
Nuestra cultura de la corrupción se fundamenta
en relaciones interpersonales de
amiguismo y se pervierte el sentido de la amistad como un valor humano. Una alumna me preguntó ayer ¿Es amigo del
muchacho que atiende la fotocopiadora de la institución? -No, ¿Por qué? -Es que están saliendo las copias muy
borrosas. Así, dentro de esta cultura y sin otra alternativa, existen alumn@s
que entienden que el amiguismo, confundido con la amistad, es lo que puede solucionar cualquier problema, no su rol de usuarios que demandan
calidad en el trabajo. En este tenor
podemos en nuestra cultura encontrar varios tipos de corrupción:
·
Extorsión.
Cuando desde un cargo y bajo la amenaza,
sutil o directa, ser obliga al usuario de un servicio público a entregarle
también, directa o indirectamente, una recompensa.
·
Soborno.-
Es cuando un ciudadano o una organización, entrega directa o indirectamente a
un servidor público, determinada cantidad de dinero o servicios, con el
propósito de que obtenga una respuesta favorable a un trámite o solicitud,
aunque no se cumpla con los requisitos legales.
·
Peculado.-
Es la apropiación ilegal de los bienes por parte del servidor público que los
administra.
·
Colusiones.-
Es la asociación delictiva que realizan servidores públicos con contratistas,
proveedores y arrendadores, con el propósito de obtener recursos y beneficios,
a través de convocatorias amañadas o, sin realizar éstas (adjudicaciones directas),
a pesar de que así lo indique la ley o normatividad correspondiente.
·
Fraude.-
Es cuando servidores públicos venden o hacen uso ilegal de bienes del gobierno
que les han confiado para su administración.
·
Tráfico
de influencias.- Es cuando un servidor público utiliza su cargo actual o sus
nexos con funcionarios o integrantes de los poderes ejecutivo, legislativo o
judicial, para obtener un beneficio personal o familiar, o para favorecer
determinada causa u organización.
·
La
falta de ética.- Es un tipo especial de corrupción que si bien no tiene que ver
directamente con la apropiación ilegal de recursos del gobierno y de ciudadanos
usuarios, sí entraña entre algunos servidores públicos, una conducta negativa
que va en contra de los propósitos. procedimientos y metas de las instituciones
públicas. Esta falta de ética se pude observar cuando determinado servidor
público no cumple con los valores de su institución, es decir, cuando no
conduce sus actos con: honradez, honestidad, responsabilidad, profesionalismo,
espíritu de servicio, por citar algunos.
Ésta,
la corrupción es la primera de las
hermanas que todos los ciudadanos habríamos de reconocer a fin de denunciarla
para, con la cultura de la legalidad,
acabar con ella, de no ser que siempre la corrupción es la hermana siamesa
unida a la impunidad.
Sin embargo, en nuestro país, hoy
por hoy, tendríamos que realizar 100
denuncias de corrupción para que fueran
castigadas tres, en tanto que 97 quedarían impunes debido al sistema judicial
de nuestro país.
No es que los ciudadanos tengamos
el deseo de exponer al odio popular y a las vejaciones a las personas
corruptas, sino que fueran castigadas conforme a la ley, en caso de que
estuvieren establecidas penalidades, o al
menos desearíamos que les reconvinieren en privado.
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