domingo, 25 de marzo de 2012

HAY QUE RECONOCER A LAS HERMANAS

Jorge Domínguez  González
           La  corrupción es entendida como el uso de los cargos públicos para beneficio privado.  Hemos de saber que no es un fenómeno nuevo en nuestro país, sino que trae un anclaje  desde los tiempos  de la época colonial. Cuando España poseía estos territorios. Para mi, prueba de que la corrupción es un  fenómeno antiguo son las monedas de un peso, aquellas que traen de perfil a José  María Morelos y Pavón, uno de los héroes de la independencia. Dicha moneda nos muestra que usaba una tela para mantener en su lugar la hirsuta cabellera que  delataba  su origen con sangre africana cuando en aquellos tiempos los únicos que podían obtener el sacerdocio católico eran las personas de sangre limpia, es decir, los blancos, indígenas o su mezcla, mas nunca que contuviera sangre impura,  sangre de esclavos.
             El 31 de octubre de 2003, la Asamblea General aprobó la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción y  también designó el 9 de diciembre como Día Internacional contra la Corrupción, para crear conciencia de la corrupción y el papel de la Convención para combatirla y prevenirla. La Convención entró en vigor en diciembre de 2005.
              La corrupción (ya sea en forma de tráfico de influencias, o en forma de obtención de favores ilícitos a cambio de dinero u otros favores) constituye una vulneración de los derechos humanos por cuanto que generalmente entraña una violación del derecho a la igualdad ante la ley, y en ocasiones, llega a suponer una vulneración de los principios democráticos, conduciendo a la sustitución del interés público por el interés privado de quienes se corrompen.
              En sus principios la palabra “corrupción” era usada para referirse a los cuerpos corruptos a los cuerpos que se descomponían, a los cuerpos que se podrían, cuerpos que se degradaban. A mi juicio, hoy la corrupción mantiene con los hechos básicamente ese significado.
               Nuestra cultura de la corrupción se fundamenta en relaciones interpersonales de  amiguismo y se pervierte el sentido de la amistad como un valor humano.  Una alumna me preguntó ayer ¿Es amigo del muchacho que atiende la fotocopiadora de la institución? -No, ¿Por qué?   -Es que están saliendo las copias muy borrosas. Así, dentro de esta cultura y sin otra alternativa, existen alumn@s que entienden que el amiguismo, confundido con la amistad,  es lo que puede solucionar cualquier  problema, no su rol de usuarios que demandan calidad en el trabajo.  En este tenor podemos en nuestra cultura encontrar varios tipos de corrupción:
·         Extorsión. Cuando desde un  cargo y bajo la amenaza, sutil o directa, ser obliga al usuario de un servicio público a entregarle también, directa o indirectamente, una recompensa.
·         Soborno.- Es cuando un ciudadano o una organización, entrega directa o indirectamente a un servidor público, determinada cantidad de dinero o servicios, con el propósito de que obtenga una respuesta favorable a un trámite o solicitud, aunque no se cumpla con los requisitos legales.
·         Peculado.- Es la apropiación ilegal de los bienes por parte del servidor público que los administra.
·         Colusiones.- Es la asociación delictiva que realizan servidores públicos con contratistas, proveedores y arrendadores, con el propósito de obtener recursos y beneficios, a través de convocatorias amañadas o, sin realizar éstas (adjudicaciones directas), a pesar de que así lo indique la ley o normatividad correspondiente.
·         Fraude.- Es cuando servidores públicos venden o hacen uso ilegal de bienes del gobierno que les han confiado para su administración.
·         Tráfico de influencias.- Es cuando un servidor público utiliza su cargo actual o sus nexos con funcionarios o integrantes de los poderes ejecutivo, legislativo o judicial, para obtener un beneficio personal o familiar, o para favorecer determinada causa u organización.
·         La falta de ética.- Es un tipo especial de corrupción que si bien no tiene que ver directamente con la apropiación ilegal de recursos del gobierno y de ciudadanos usuarios, sí entraña entre algunos servidores públicos, una conducta negativa que va en contra de los propósitos. procedimientos y metas de las instituciones públicas. Esta falta de ética se pude observar cuando determinado servidor público no cumple con los valores de su institución, es decir, cuando no conduce sus actos con: honradez, honestidad, responsabilidad, profesionalismo, espíritu de servicio, por citar algunos.           
                Ésta, la corrupción  es la primera de las hermanas que todos los ciudadanos habríamos de reconocer a fin de denunciarla para, con la cultura de la  legalidad, acabar con ella, de no ser que siempre la corrupción es la hermana siamesa unida a la impunidad.
            Sin embargo, en nuestro país, hoy por hoy,  tendríamos que realizar 100 denuncias de corrupción  para que fueran castigadas tres, en tanto que 97 quedarían impunes debido al sistema judicial de nuestro país.
              No es que los ciudadanos tengamos el deseo de exponer al odio popular y a las vejaciones a las personas corruptas, sino que fueran castigadas conforme a la ley, en caso de que estuvieren establecidas penalidades, o al  menos desearíamos que les reconvinieren en privado.


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