EL MIEDO Y LA PRUDENCIA
Ante diferentes estímulos externos, los seres humanos reaccionamos de manera más o menos común y una de las emociones más primitivas es el miedo, el cual se aprende por ser una respuesta al dolor. Esto lo saben los comunicadores en relación con los políticos.
A lo largo de la historia el miedo ha sido utilizado con fines políticos para obtener y perpetuarse en el poder. Recordemos el miedo inducido por la propaganda nazi de que los judíos querían degenerar la raza aria, junto con las circunstancias desastrosas de la economía de la Alemania de la pre-guerra hicieron que el pueblo alemán llevara al poder al partido de Hitler. En tiempos recientes, recordemos las campañas “AMLO es un peligro para México”, es el manejo del miedo, años después (2) los órganos electorales reconocen y sancionan su uso. Más cercano ejemplo en el tiempo es el manejo de la derecha estadounidense de que “Obama es socialista”
En la banqueta contraria a la utilización del miedo en una sociedad, está el uso de la razón para comprender a la sociedad y lo que en ella sucede y transformarla. La ideología de la derecha prima la manipulación emocional, de miedos o de odios para mantener privilegios. El análisis individual, el diálogo racional de cada ser humano, es la característica de la izquierda.
Quienes habitamos Nuevo Casas Grandes, en la Región Noroeste de Chihuahua, sabemos qué esta es una región por donde transitan todo tipo del mercancías que demanda el vecino país del norte, ya mercancías legales, ya mercancías ilegales. El control de este territorio, significa el control de ese tránsito de mercancías. Ahora, lo que vemos los ciudadanos es la lucha encarnizada por el control de este territorio entre quienes lo controlan y los que quieren controlarlo.
Las muertes violentas que suceden en nuestra región en todas sus modalidades, a mi ver, habrán de parar cuando uno de los grupos adquiera supremacía sobre el otro o lleguen a algún tipo de acuerdo. La finalidad de estos grupos no es asustar a la ciudadanía, a mi juicio, la finalidad de esta violencia, que algunos reputan como generalizada, es para amedrentar al grupo contrario con la finalidad de obtener el control del territorio de la región.
No coincido, con la opinión que hace el presidente legal del país, Felipe Calderón Hinojosa quien señala que “el crimen organizado genera corrupción e impunidad”. A mi ver, es al revés, el gobierno con las prácticas de corrupción y de impunidad ha posibilitado la existencia de estos grupos; la corrupción y la impunidad de los gobiernos, aunado a la falta de empleos dignos y el incumplimiento de las leyes del país para beneficiar a los ciudadanos dan como resultado el tipo de relaciones que hoy existen en donde en todos los ámbitos de la vida social de nuestra región, del estado y del país pues para todos es sabido que existe una pérdida de credibilidad hacia las instituciones públicas (escuelas, sindicatos, iglesias, hospitales, etc.) con las cuales se relacionan los ciudadanos.
Ante la amplificación y magnificación de los hechos de la violencia por un lado y el “sabio” silencio de otros medios de comunicación por otro, de variados actos de violencia, a mi juicio, es natural que el ciudadano común y corriente sienta miedo y en este sentido creo que es justificable esta emoción, pero no sé dónde empieza la línea en donde principia lo manipulable, -para fines personales-, de ese miedo, el cual fuera de la razón o de la voluntad puede llegar hasta niveles patológicos.
A mis alumnos y alumnas que entran a la espiral del miedo les recuerdo que las diversas manifestaciones de violencia tienen como finalidad el control del territorio donde vivimos y no el amedrentamiento de los ciudadanos que aquí vivimos.
Ante el argumento de que por “estar en un momento y en un lugar inadecuados” y que les pueda tocar una bala, o resultar heridos o muertos les señalo que, en efecto, es una posibilidad estadística pero, que esa posibilidad es mínima, que quienes han muerto en ese pleito entre los grupos en disputa por el control del territorio, en un estimado del 97.5% son personas que tienen que ver con esos negocios.
Sugiero y exhorto, sin embargo, a mis alumnos, a quienes sé ajenos a esos asuntos a la natural prudencia, a que en sus relaciones personales cuiden y eviten relacionarse con personas que tengan que ver con esos negocios, porque eso equivale a “estar en un momento y en un lugar inadecuados”, o como diría mi agüelita: una cosa es que a uno le toque y otra ponerse en el tocadero.
Existe en estos días un correo electrónico que llama a “no acudir a lugares públicos la noche del próximo sábado 29 de Noviembre, está formulado de manera pertinente a mi ver para manejar nuestro miedo y no sería extraño, a mi parecer, su origen en la derecha ideológica de la entidad, no obstante, puede ser una manifestación de repudio a las políticas gubernamentales, depende de quien se reciba el correo; en fin, cada quien habremos de decidir si hacemos caso a este anónimo cuando sea anónimo o a quien dando su nombre nos invita. Más por todo lo anterior y antes de tomar una decisión, llamo a leer el cuento “Algo muy grave va a sucederle a este pueblo” de Gabriel García Márquez que aparece aquí (antes de esta entrada), para que tengamos una idea de los mecanismos del miedo a través de la literatura y de cómo se autocumplen los rumores.
lunes, 24 de noviembre de 2008
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