sábado, 10 de marzo de 2012

DESDE GUATEMALA...HASTA GUATEPEOR

Jorge Domínguez González 11 de Marzo del 2012

Los correos me traen noticias de mi amiga, me escribe Sofía, desde Guatemala, país de la mitad del tamaño del estado de Chihuahua pero, con una población de 15 millones de personas y en el cual convive una gran diversidad de culturas de pueblos originarios. Ella vive en el departamento de El Petén, pues como es una república central, no existen estados, sino departamentos; este es el departamento más grande de Guatemala, ocupa la tercera parte de la superficie del país, cuenta con más de medio millón de habitantes y hace frontera con México y Belice, además está cubierto por una espesa selva tropical. Ella vive en la población de Flores, la cual es la capital departamental.

Me cuenta que está trabajando en la Universidad Didáctica de Guatemala (Undigua) desde hace alrededor de 30 años y que esta institución es apreciada por casi todos los maestros del departamento donde ella vive, pues les significa la oportunidad de realizar aprendizajes para servir en las escuelas públicas de nivel básico en esa zona geográfica. La cultura comunitaria que practican casi todos los profesores es la de servicio para que cada guatemalteco pueda realizar aprendizajes de calidad, así me dice ella pero, no me dice lo que entienden allá por calidad educativa.

Me pregunta sobre como enfrentar la problemática asociada a la corrupción que enfrenta Undigua en su departamento, refiriéndome que una cosa es que sean corruptos y otras que sean tontos; luego, pasa a narrarme que: la Unidigua fue creada hace 30 años mediante un decreto que constituyó con Centros de Atención a Profesores (Capro) en todas las poblaciones que son cabeceras departamentales mediante su adscripción al Ministerio de Educación y Arte de Guatemala (Mineagua) . Me cuenta de las inercias que hay entre sus compañeros de focalizar el papel docente como enseñantes ante los alumnos y no entienden su papel de acompañantes de los aprendientes, o sea, asesores para aprendizajes de los alumnos. Ella cree que se debe a que la institución fue creada en los tiempos que estaba de moda el mejoramiento de la enseñanza por medio de la tecnología educativa, como lo dice el nombre mismo de la institución en la cual labora.

Sofía, me pasa a narrar mediante un “chateo” por Internet que: hace treinta años, la responsable (o jefa) del Capro de la Undigua en El Petén comenzó a conformar un coto o espacio de poder que le sirviera para desarrollar los valores personales de ella en ese espacio público dentro Mineagua . Los servicios que en un principio eran gratuitos, ahora cuestan cada semestre $300.00 quetzales, o sea, alrededor de $3 000.00 pesos: Este cobrar de colegiaturas no fue realizado de la noche a la mañana, sino poco a poco, y aunque todos los docentes eran pagados por el gobierno, con esos nuevos ingresos -cerrados al escrutinio público- comenzaron a no trabajar las horas que se les pagaban conforme a la normatividad del país, sino que fueron contratados otros nuevos profesores para que laboraran en las horas que dejaban de trabajar los profesores pagados por el gobierno de la República de Guatemala. Luego, para ganar simpatías y apoyos, la jefa asumió la tarea de contratar personal a quienes no se les pagaban las horas laboradas, sino que se les pagaba de más, ante la ceguera del gobierno guatemalteco.

Dejándose a la jefa del Centro de Atención de Profesores de la Undigua en El Petén la contratación de personal, sólo en dos o tres de las primeras contrataciones durante dos o tres años se realizaron mediante un procedimiento abierto y con criterios transparentes. Después, los perfiles de ingreso para una institución de esa envergadura “se perdieron” y ahora existen, dentro del personal contratado, quienes ingresaron: sin título; sin experiencia de servicio, al menos, en el nivel medio; cobrando en otras instituciones del gobierno guatemalteco; trabajando en tiempos preferentes en instituciones de la Iglesia Luterana y/o; habiendo ingresado por relaciones de parentesco, simpatía o amistad. Todo ante la ceguera del gobierno guatemalteco.

Mi amiga Sofía dice que ella entiende como más justo el ingreso de estudiantes a la Undigua mediante sorteos aleatorios “cómo los hacen en México para ingresar a las universidades” (¿???) pero me informa que para ingresar a la Undigua utilizan procedimientos pervertidos de la institución guatemalteca que aplica exámenes de ingreso al simular que todos los ingresantes los han aprobado, cuando lo cierto es que muchos de los nuevos alumnos no han alcanzado la puntuación mínima de ingreso y que además se violan los procedimientos de ingreso establecidos en los concursos (convocatorias) que son publicados.

Sofía dice: “Lo preocupante Es que no puede establecerse un verdadero diálogo pedagógico entre el personal docente de la institución porque por la forma de ingresar a la institución, ellos siempre estarán de acuerdo, con todas y cada una de las palabras, de la jefa del Capro con respecto a todos los temas pedagógicos, filosóficos y sociales y a consecuencia de las dependencias patológicas que se crean por la forma de ingreso.”

Sofía añade: “Todavía más preocupante es que crean que los estudiantes no se dan cuenta de la corrupción que se vive y del trato con impunidad que otorga la Unduigua a estas personas”, sino que, además, ella advierte de alumnos que estos compañeros quienes nunca hablaron de de la vida privada de los gerentes de las compañías bananeras que invadieron su región “ahora, usando los recursos públicos, empiezan a usar del rumor y el secretismo para atentar contra su honra y su prestigio profesional” para excluirla a ella y a quienes, a veces, difieren de la jefa.

Ella vive en Guatemala , yo vivo en…

viernes, 9 de marzo de 2012

PONENCIA SNTE 5° Congreso Ncional


5° CONGRESO NACIONAL DE EDUCACIÓN.


ETAPA REGIONAL EN NUEVO CASAS GRANDES CHIHUAHUA.


SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES DE LA EDUCACION.





Nuevo Casas Grandes,
Chih., a 8 de Marzo del 2012




Considerando:


· Qué la calidad educativa está asociada a la
gratuidad de la misma.


· Qué el Estado ha abandonado, paulatinamente,
su responsabilidad educativa ante las capas mayoritarias del país.


· Las necesidades crecientes de financiamiento
público de la educación de ésta naturaleza en México.


· Los procesos de privatización de la educación
pública en todos sus niveles.


· El deterioro económico de más de la mitad de
la población del país.


· La tendencia del Estado a favorecer
impositivamente, la educación superior de las clases hegemónicas.



Propongo:


Qué el Estado asuma a
cabalidad el cumplimiento de la fracción IV del artículo 3° constitucional que
a la letra dice: “Toda la educación que
el Estado imparta será gratuita.”



Fraternalmente



Mtro.
Jorge Domínguez González.



domingo, 4 de marzo de 2012

LOS CIUDADANOS Y LA CULTURA POLÍTICA

Jorge Domínguez González

Cuando escuchamos la expresión “participación social”, a veces, la asociamos a asistir a fiestas en dónde alguien es presentado, generalmente jovencitas, o también a celebraciones o eventos a donde acuden las esposas de personas de mayor relevancia económica de una comunidad y sí, eso forma parte de la participación social pero, nosotros los seres humanos de aquí y de todo el mundo somos parte de la sociedad humana, en específico, de la sociedad de un país. Los antiguos decían que somos seres sociales, seres de convivencia que va a instituciones sociales que son la familia, el vecindario, la escuela, el trabajo, a veces, como parte de una iglesia, etc. Lo hacemos como parte de un municipio, de una entidad federativa o de un país.

En todos esos ambientes, en los cuales nos rodean participamos de muy variadas formas y esencialmente; somos padres o hijos; somos vecinos participativos o vecinos apáticos; somos aprendientes o guías; somos trabajadores o propietarios de un centro de trabajo; somos feligreses o dirigentes; mas lo que es común es que en esas relaciones nos corresponda ubicarnos en una postura de dominación o de subordinación con toda la complejidad que ello implica.

Los seres humanos por la nuestro sitio en el tiempo y para satisfacer nuestras necesidades hemos convivido con otros ya que en grupo era más fácil obtener alimentos y hacer frente a otras adversidades de la vida, es decir por interés. Por nuestra ubicación espacial o geográfica somos parte de un municipio, de una entidad y una nación, de lo cual se desprende una participación en la sociedad en calidad de ciudadanos.

Ha de suceder en todo nuestro país, en nuestro estado de Chihuahua que, que la participación de las ciudadanas y los ciudadanos, es decir de los mexicanos mayores de 18 años. Esta participación social, como ciudadanos, tiene variaciones por lugar donde se manifiesta, además, del nivel sociocultural y económico al que pertenecen de cada uno de los ciudadanos. Es seguro que las diferencias toman en cuenta los aspectos anteriores.

La palabra ciudadano original y etimológicamente viene de “civitas” que en latín significa “ciudad” y quienes habitan la ciudad son los ciudadanos; ahora la calidad de ciudadanos no se limita a quienes viven en ciudades, sino también a los que viven en el medio rural. Se ha establecido un tiempo de vida, una edad, para adquirir la ciudadanía, esa edad es asunto nuevo en la historia de México, sucede después del movimiento estudiantil de 1968; esa es la edad de cuando los mexicanos adquirimos la mayoría de edad, legalmente.

Cuando revisamos cada una de las instituciones citadas anteriormente es posible que coincidamos, con diferentes apreciaciones, de que se encuentran en crisis. Tal vez, pudiéramos estar de acuerdo, en diferente medida, de que parte de la crisis de todas las instituciones tiene como referente la escasa participación de los seres humanos para transformar cada una de esas creaciones humanas, ante la debacle en que nos encontramos sumergidos, otros pensarán que lo primordial es conservar lo mejor de cada una de ellas.

Hoy, inmersos en una crisis social, de desempleo, violencia, de cambio de valores, de pérdida de credibilidad en las instituciones y aparatos mismos de gobierno, lo cual se manifiesta con variados niveles de regresión en nuestro país, nos encamina a considerar el estado actual de la participación social. A mi ver, el camino necesario para salir de esta crisis pasa por la participación social en la calidad de ciudadanos que tenemos ya de manera directa, ya en dos vías: una, la de los derechos ciudadanos y otra, al de las obligaciones como tales, por ejemplo, ejercer la ciudadanía en los términos formales como el derecho al voto, y cumpliendo, al menos, sin pichicaterías con la obligación del pago de impuestos y el cumplimiento de las leyes.

Ante el hecho de sentirnos y/o ser llevados por acontecimientos fuera de nosotros mismos y de nuestro actuar que a veces, realizamos con base en nuestros intereses en meramente individuales, creo que como ciudadanos habríamos de participar en direccionar nuestra propia vida, a la par de, ser concientes de que nuestras acciones se producen en un mundo que compartimos con otros.

A diferencia de algunas sociedades europeas donde la práctica de la vida democrática tiene raíces antiguas, me parece que lo que más existe en la historia de nuestro país es la lucha y el afán por establecer una cultura política democrática para relacionarnos con los otros mexicanos pero, este esfuerzo resulta mínimo ante el tamaño de la conjunción histórica que heredamos del mestizaje entre el autoritarismo de la monarquía española y el de las formaciones autoritarias de los pueblos indígenas del altiplano de México. No es extraño el uso de las instituciones públicas para obtener beneficio privado. Desde la empresa privada para obtener los dineros públicos vía contratos que permitan ganancias sustanciosas y; desde el ámbito del los empleos públicos, usar las instituciones públicas, para primar no el servicio, sino la disminución de cargas de trabajo y la obtención de un mayor pago. Así, hemos contribuimos a pervertir las instituciones que han de servir al público, haciéndolas que se aprovechen para servir los bolsillos privados.

sábado, 25 de febrero de 2012

NOTAS SOBRE EL PECADO CAPITAL DE LA IRA Y LA INDIGNACIÓN PERDIDA

26 de Febreo del 2012 Jorge Domínguez González

Ahora la lista de los pecados capitales es otra pero, para la mentalidad del los conservadores de hoy es la misma de hace más de cincuenta años. Los pecados capitales, señalados por la Iglesia Católica, son: la envidia, la pereza, la avaricia, la gula, la lujuria, la soberbia y la ira.

Dante Alighieri, asignaba a los iracundos el quinto círculo y nivel del purgatorio y caracterizado “una niebla furiosa y un aire amargo y negro” y luego, en el quinto círculo del infierno ubica a los iracundos sumergidos en un pantano, tal vez para indicar que la ira sólo se calma de esa forma cuando volvemos la atención a nosotros mismos para sobrevivir...

Todavía en los Estados Unidos, la Associated Press en el Diario del pasado jueves nos informa que “El baterista Deen Castronovo del grupo Journey fue sentenciado a 80 horas de trabajo comunitario en Oregon y a tomar clases de control de ira por una pelea en la que incurrió en violencia doméstica.” O sea que, la ira ha de ser evitada, reprimida o al menos controlada.

En el mismo campo semántico de la ira están también el odio, el enojo, la indignación, la cólera, la furia, la saña, la irritación, el furor, la rabia, la violencia, etc., los cuales, a mi ver, tienen una diferencia de matiz como emociones que implican una reacción en contra de algo que nos afecta o agrede.

Por supuesto que uno está en contra de todos los matices de violencia que nos son visibles como los que suelen darse en las relaciones de pareja como el caso de Deen Castronovo, los cuales en nuestro país son sancionados de manera diferente. También, es reprobable la ira como parte de las relaciones familiares o las relaciones entre los ciudadanos o de estos en su relación con las autoridades de diferentes niveles de gobierno, es decir, cuando existe la violencia en forma de golpes, torturas o cuando por causar daño físico al sujeto pasivo.

Existen otras formas de ira más graves, en dónde la violencia se produce de tal suerte que los agredidos no se percatan de ella y que es más peligrosa, me refiero a la violencia simbólica, misma que nos hace ver como naturales las relaciones de poder entre dominadores y subordinados ¿Es verdad que cada uno de nosotros tenemos nuestros principios y nuestros valores? ¿Qué está detrás de aquellos los principios y valores que consideramos nuestros? ¿Son auténticos? ¿Por qué no son auténticos?

Con todo quisiera reivindicar, sin violencia física, la reacción que nos es propia a los seres humanos ante situaciones concretas que atentan contra las condiciones de vida y dignidad como tales, me refiero a la capacidad de indignarnos de manera auténtica ante la injusticia y excluyendo, a la par, la posibilidad de que experimentados manipuladores manejen nuestra indignación para utilizarla para su beneficio personal.

La mayoría de cada uno de nosotros estamos inmersos en un país donde siento difícil librarnos del consumismo y del poder distractor de los medios ¿Cómo recuperar en estas condiciones la capacidad de indignarnos ante situaciones que agreden la condición humana? ¿Cómo hacer frente con una ética personal que nos lleve a la acción para consolidarnos cómo grupo humano, sin pasar por arriba de otros humanos?

Ahora, en estos días aciagos, ya desensibilizados por la saturación de escenas violentas de los mismos medios, vemos en ellos la misma violencia y ya no sentimos, callamos; vemos en los periódicos las fotografías de torturados, callamos; en la calle, a veces, observamos la corrupción de algún agente de tránsito, guardamos silencio ¿En qué instituciones pervertidas nos enseñaron a callar y a guardar silencio?

Hoy en estos días funestos, ya desensibilizados por la saturación de escenas violentas de los mismos medios, vemos como los dueños del poder y del dinero desalojan de sus espacios de renta o de lugares públicos a los pobres de esta tierra y vemos como los dueños del poder y del dinero se apropian de espacios privados o públicos y callamos; luego, vemos en la calle a los indígenas o a madres e hijos pidiendo limosna y guardamos silencio o les damos algo como quien da a un perro el agua que nos sobró.

Actualmente, en estos días adversos, ya desensibilizados por la saturación de escenas violentas de los mismos medios, vemos a los gobiernos incumplir las leyes como aquella que dice que “toda la educación que el Estado imparta será gratuita” y callamos, guardamos silencio.

Así, en un contexto de indiferencia reivindico el valor de la indignación, aun como forma de ira pero, sin violencia para que nuestra sociedad avance con la participación autónoma de cada ciudadano y el posicionamiento claro de los partidos políticos en nuestra entidad, con la idea de que la esperanza no ha de ser derrotada, ni hemos de participar en este desánimo.
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sábado, 18 de febrero de 2012

NOTAS SOBRE LA AYUDA QUE HAN NECESITADO LOS TARAHUMARAS

19 Febrero del 2012 Jorge Domínguez González

Me sorprende confirmar lo que siempre he pensado: no sólo los chihuahuenses somos un pueblo generoso, sino que todos los habitantes de este país también existimos como un pueblo generoso dado a compartir parte de lo que tiene, así sea poco, aunque de dar y poseer yo no podría determinar hasta qué grado ha penetrado el valor de “poseer” en cada integrante de nuestra sociedad y el grado en el cual se ha perdido el valor de la “generosidad” durante esta parte del siglo que inicia, por efecto del modelo económico en el que han insertado a nuestro país por parte del gobierno y de los poderosos, entre quienes en lo privado, habrá ,-seguramente-, quienes tengan los intereses económicos como valor que prima en sus vidas.

Los medios de difusión en las semanas anteriores a la presente nos han informado de cómo organizaciones ciudadanas, personas en lo individual, empresas y hasta variados niveles de niveles de gobierno en todo México se han volcado en ayuda a los tarahumaras de diversa manera y con distintos formas de asistencialismo hacen llegar ayuda, asistencia alimentaria, a quienes desde hace siglos lo requieren, entre ellos el pueblo originario conformado por los tarahumaras, tarahumares, como les decimos por acá.

Sabedores los chihuahuenses de que en la entidad existen algunos nombres con toponímicos,-solos o combinados-, como San Francisco de Conchos, Janos, Julimes, Orinda, Bachimba, etc., de que hay otros lugares de los que solamente queda el recuerdo que al nombre actual antecedía la palabra “congregación”, porque ahí eran obligados a vivir a pueblos indígenas. Ahora, ya sólo nos indican el nombre de pueblos originarios que alguna vez hubieron en esos lugares o en dónde eran congregados y que por efectos de determinado tipo de evangelización ya no se hallan ahí; por ello, algunos de nosotros en Chihuahua comprendemos el afán de los rarámuris (tarahumaras) de alejarse a lugares aislados y remotos, porque lo que para nosotros es civilización, para ellos está claro que la llegada de gentes externas sus comunidades, significa tarde que temprano, el exterminio de su pueblo. Conociendo lo anterior para la mayoría de chihuahuenses es evidente que los tarahumares son recelosos y desconfiados no por defectos del carácter o por ser malagradecidos, sino por la experiencia histórica del exterminio sucedido a decenas de pueblos originarios quienes fueron en el pasado vecinos de ellos.

Hace cuarenta años todavía existían en la Sierra de Chihuahua personas de esta etnia que no habían sido bautizados y a quienes se les llamaba “gentiles”, los cuales vivían en los lugares más lejanos e incomunicados de los municipios del territorio histórico de los tarahumares. Cuando viví con ellos, de un tiempo a otro cambiaban de nombre y es que a ellos les gusta nombrarse como las personas a quienes reconocen ¿Sobrevivirá todavía esta costumbre?

La Organización de las Naciones Unidas para conocer la salud, esperanza de vida y la educación utiliza como indicador el “IDH” (Índice de Desarrollo Humano). Así encontramos que Batopilas es el municipio tarahumara de con el nivel más bajo de América Latina y que también es el que tiene un índice de mortalidad infantil por debajo de Nigeria el cual es un país de África. De los 20 municipios con menor IDH de la población indígena a nivel nacional, 8 se encuentran en la Sierra Tarahumara de Chihuahua; De los 15 municipios más atrasados del México, 10 se encuentran en Chihuahua…usted adivinó: en el territorio indígena de la entidad. Esta es la fotografía de cómo viven hoy los pueblos originarios y la historia de ayer y la historia contemporánea nos dicen como ha sido el proceso de pauperización de los indígenas chihuahuenses.

En el primer párrafo reconocía que en Chihuahua somos generosos y que así hemos sido en Chihuahua respecto a el hambre de los tarahumaras pero, hoy el país se ha volcado en esta ayuda que es necesaria por los efectos de las heladas y la sequía que se padece en la entidad, hemos de profundizar la reflexión.

Hace tiempo escuché que “Si das un pez al hambriento se le satisface el hambre de ese día, mas si enseñas a pescar a ese hombre satisfacerás su hambre para toda la vida.” El primer tipo de ayuda al hambriento es la asistencialista y la segunda la sustentable. Sin dejar de reconocer que hoy por hoy los tarahumaras requieren ayuda asistencial, llamó a la reflexión de si los tarahumaras no han requerido más la ayuda para proyectos sustentables, para que los tarahumaras hubiesen aprendido a pescar.

Hoy con total opacidad organizaciones ciudadanas, empresas y hasta variados niveles de gobierno de todo México se ha enviado ayuda a los tarahumara pero, ¿A quién se ha enviado la ayuda para distribuirla? ¿A cuántas y cuáles familias se ha ayudado? ¿Con cuánto y con qué? No se sabe, en estos tiempos de tecnología de información, que puede ser rápida pero, que funcionaría sólo si hay voluntad política e ideológica. Para ellos, los poderosos y sus ayudantes, habrán de realizar cursos y talleres para hacer rifas, bailes, y actividades variadas, donde se omiten desde ya los procesos de transparencia y rendición de cuentas sobre la ayuda aportada y de a quienes es canalizada y por quienes es recibida.

Los proyectos sustentables como ayuda solidaria a otros seres humanos, requieren de la reflexión de los pueblos receptores, o sea, procesos de participación democrática de los interesados ¿A quién conviene, a quién beneficia qué en la Tarahumara no hayan existido proyectos sustentables para ayuda de los pueblos originarios?

sábado, 11 de febrero de 2012

NOTAS SOBRE CARLOS MONSIVÁIS Y YO

12 de Febrero del 2011 Jorge Domínguez González

Agradezco al grupo de personas encabezado por Héctor Nava y Sergio Jurado, quienes conforman en la región de Nuevo Casas Grandes la Academia de Arte y Filosofía Aplicada. Ha más de diez años de que conocí a Carlos Monsiváis (CM), y conocí a Héctor Nava, cuando arribé a esta población que me ha acogido. Un hombre con el uniforme confederado cruzaba lo que se conoce como Plaza Grande, era él. Hoy por la invitación a este evento de reflexión sobre la vida y obra del escritor público CM (1938-2010) agradezco la consideración y por ello son estas notas.

Quiero compartir con ustedes los recuerdos que rescato de mi memoria: Su servidor había estado en Centroamérica en 1982, en lo político y social nuestro país estaba transformándose en lo político y en lo social se estaba produciendo un repunte; el Partido Comunista Mexicano (PCM) ya había salido de la clandestinidad, y aún con dificultades de adaptación de algunos de sus miembros, la participación de los comunistas y sus simpatizantes era relevante; en las elecciones hasta en el distrito electoral de la región centro-sur de Chihuahua se habían nombrado representantes de partido en todas las casillas por el PCM.

En el segundo semestre de 1984 conocí a CM en Tijuana; después de que regresé de mi viaje a Centroamérica. Él sería mi profesor en la asignatura de “Cultura Política”. En la primera sesión, expectantes todos los alumnos presentes, quienes creo que en la mayoría, ya habíamos tenido alguna referencia de su compromiso social por sus escritos pero, más sorprendido él por la expectación que nos causaba nos dijo: “Mi hermana tuvo que prostituirse para que yo estudiara…” y durante 15 minutos dio detalles de lo que decía, ha de haberse percatado de la conmoción que causaban sus palabras porque de seco paró de hablar y negó su discurso. Luego, después de las risas y la conmoción, preguntó a los del grupo ¿Quiénes son miembros del PCM? Y levantamos la mano pocos, no más del 20%; después, preguntó por quiénes pertenecían a organizaciones de izquierda, del PRI y del PAN. La minoría de alumnos eran los de este último partido, creo que eran sólo dos.

Con todo, para mi, era difícil en una ambiente nuevo y de buenas a primeras, que me “balconearan”, de que me sacaran de mi autoclandestinidad política-ideológica y de que de mi argumento de que “la filiación ideológica y política era de cuestión de la vida privada” cayera ante la ironía y el sarcasmo de CM, y que el grupo concluyera qué, la vida privada era lo referido a la parte del cuerpo que se encuentra del ombligo a hacia abajo. Enseguida, la sesión fue para responder a la pregunta ¿Cuáles son los motivos para la participación política? a punta de sarcasmos sólo quedaron dos respuestas polarizadas con gradientes de matiz. Quienes participan por motivos eminentemente egoístas y quienes asumen primordialmente un compromiso social de transformación, qué el debate libre de ideas era para determinar en que lugar se encuentran cada uno de lo debatientes. Concluí de que la democracia pone en relieve el debate libre y auténtico, no la descalificación, para que los grupos sociales avancen.

Un día, fuera del aula me preguntó ¿Cómo la ve, Domínguez, qué un miembro de la comunidad de Salem, en no sé que siglo, pero en EUA, promoviera verbalmente la libertad de la práctica de la brujería? Se refería a un Salem de la costa Atlántica de EUA, dónde habían muerto decenas de mujeres acusadas de brujería. Le respondí que lo hubieran matado a él también. CM me hizo otra nueva pregunta similar y añadió: en el caso de que esa persona promoviera la libertad de la práctica de brujería y no lo mataran ¿Por qué, dicha persona, promovería la libertad de la práctica de la brujería? No pude responder, en ese entonces, a la pregunta.

CM pertenecía a una minoría religiosa, creo que era miembro de la Iglesia Metodista. Menciono esto porque creo un ser humano que sufre discriminación en su infancia, ésta tiene sus efectos en la conformación de la personalidad aún con el fenómeno de la “resilencia” que permite a los seres humanos deshacerse de los efectos traumáticos de eventos de la infancia.

De las demás sesiones de la asignatura fueron de analizar y reflexionar sobre temas que todavía son de debate y CM con su crítica mordaz llena de sarcasmo e ironía nos llevaba a reflexionar en temas de aquella actualidad como los derechos de las minorías sexuales, la despenalización del aborto, el uso de las drogas, contra la corrupción, la impunidad, la laicidad en las escuelas públicas, etc…. muchos de estos temas son de la realidad de ahora pero, en otro nivel. En las sesiones había fina ironía y sarcasmo en contra de las posturas autoritarias y conservadores de los personajes públicos de aquel entonces.

Ah, otro recuerdo, más reciente, de mi estimado Héctor Nava es que un día, -hace 5 años-, platicando de mi estancia en Centroamérica y después de manifestarle mi admiración por el Ejército Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, él me informó que en los años que estuve allá, él también lo estuvo pero, apoyándola al lado de un antisandinista, jefe principal de los contra, a quién había conocido en Guadalajara ¡Antes no nos matamos en frentes diferentes! Ahora, a petición de su grupo estoy frente a ustedes. ¡Gracias!.

sábado, 4 de febrero de 2012

UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL DEL ESTADO DE CHIHUAHUA

DOMINGO 5 DE FEBRERO DEL 2012 Jorge Domínguez González

Desde mi retrospectiva, la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) aparece en nuestro país y en el estado de Chihuahua a fines de los años setentas junto con la demanda de los profesores de alcanzar la profesionalización del magisterio, exigencia que en las manifestaciones de protesta era sentida por la base magisterial en la única sección sindical independiente de todo el país de ese entonces: la Sección 8ª del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) la cual era la parte sindical a la que estábamos adscritos los profesores federales. Al final, esta demanda fue retomada por la corriente magisterial de Vanguardia Revolucionaria e implementada por ellos.

El magisterio de esos tiempos estaba conformado por su origen mayoritario, por hijos de campesinos, por lo cual era natural el apoyo a las demandas de restitución de las tierras. Luego, en los procesos de urbanización la composición de los profesores de Chihuahua incorporó este elemento (urbano) pero, conservó el mismo origen mayoritario y un alto porcentaje de compromisos personales con las causas sociales

Los tiempos no eran como hoy, en que los jóvenes estudian para no encontrar trabajo seguro, había una especie de “pase automático” de quienes estudiaban en las escuelas normales a trabajar como profesores de grupo, a ello se añadió un porcentaje de profesores que fueron formados en instituciones diferentes a las normales rurales o del estado, aquí en Chihuahua. Los planes de estudio de la “normal básica” eran de tres años después de la secundaria. Actualmente, el antecedente para estudiar de profesor es de tres años de preparatoria y cuatro años de licenciatura, por ello se llama “normal de licenciatura”.

La vocación de servicio no andaba muy perdida pues, carreras cortas a las que un egresado de secundaria pudiera acceder eran pocas y la estudiar para profesor era una de las opciones, requería de esfuerzo, perseverancia y se sabía que a cambio de que se le permitiera estudiar, se tenía que servir. Mi visión es de que aquí en Chihuahua el ingreso a los estudios universitarios estaba restringidos a un sector minoritario de la población, el de más altos ingresos, eran cuatro o cinco años de universidad a los que se abrían de añadir los tres de preparatoria, con un total de siete u ocho años después de la secundaria y la normal básica eran tres años de secundaria. En todos los casos se estudia para vivir pero, a mi ver, entonces la vocación (de servicio) se perdía en un porcentaje considerable de los casos, ya que en sus inicios las profesiones liberales no se contemplaban como un corpus de empleados asalariados, sino de una sobrevivencia por el cobro personal a cada cliente, aunque después, -tal vez-, con avidez fuese la meta personal de algunos fuera convertirse en asalariados de alguna institución gubernamental. En el primer momento y en el segundo existen reconocidos casos de vocación de servicio dentro de las profesiones liberales pero, por la naturaleza misma de las profesiones liberales creo que el porcentaje de vocaciones de servicio y de compromiso personal con causas sociales era menor al de los que estudiaban para profesores.

A mediados de los años noventas la UPN establece la Licenciatura en Educación Plan 94 (LE´94), dirigido a profesores en servicio que tuvieran como antecedente de estudios la “normal básica” o bachillerato, pues en esta etapa se operacionalizaba la meta del gobierno de que los profesores habrían de tener nivel licenciatura, a la par de que las normales implementaban programas de estudio de nivel licenciatura y porque, por algunos años no tuvieron egresados.

En la LE´94 de la vocación se dio por hecho de que existía, nunca fue caso de polémica. Los planes de estudio tienen como referentes primordial las políticas de Estado relacionadas con sus programas de gobierno; los promedios de un plan de estudios tienen un promedio de existencia de diez años, poco más, poco menos. Los planes de estudio de la LE´94, con el enfoque constructivista, fueron congruentes con los planes de educación básica vigentes hasta 2004, o sea, anteriores a los planes de estudio de la Reforma Integral de Educación Básica (RIEB).

En aquellos momentos (1994-2004) para que los profesores en servicio, con antecedentes de estudio de “normal básica” o con estudios de bachillerato, el Estado implementó estímulos económicos sustanciales se profesionalizaran; ahora en 2012, en los que se supone que el gobierno “promociona e impulsa” el enfoque por competencias, la RIEB, el mismo Estado mantiene los estímulos económicos sustanciales a quienes estudian los ya antiguos planes de la LE´94.

A mi juicio, después de un defectuoso proceso de consulta en el cual no se registraron las opiniones de quienes, como yo, pensamos en el cabal cumplimiento de la fracc. IV del artículo 3º constitucional y para cerrar un proceso de descentralización iniciado hace aproximadamente 20 años, se expidió en Chihuahua, el pasado 28 de Junio del 2011 la Ley de la Universidad Pedagógica Nacional del Estado de Chihuahua (Ley de la UPNECH), en la cual el Estado rehúye asumir plenamente su financiamiento y que si bien, con un nuevo organigrama se cambian en las jerarquías superiores a las personas, en el nivel de de base se conservan las anteriores estructuras de poder con sus prácticas creadas. Es decir, en “vino nuevo en odres viejos”.