I
Hoy 17 de Diciembre del 2009 cuento que desde hace treinta días mis alumnos de la Licenciatura en Intervención Educativa (LIE) en la UPN/NCG habían sido convocados a entregar los trabajos de fin de semestre, los cuales son acumulativos.
Mis alumn@s estaban enterados de que, dichos trabajos se les recibirían en el horario correspondiente a la sesión del día, o sea, al grupo de 1º B entre las 8:00 y las 9:50 y a los del grupo de 1º A entre las 9:50 y las 11:40.
No obstante, al llegar me comunicaron que las llaves de los salones se habían quedado dentro del cubículo donde se guardan los enseres de limpieza junto con la llave de este lugar pero, que una secretaria traía la llave de este lugar. Como sé que ésta persona ha sido puntual, no me preocupé mucho, sino hasta que ella llegó y dijo que la llave la traía la bibliotecaria y más cuando ésta dijo que no la traía.
Así que rápido puse un cartel en el salón correspondiente, pidiéndoles a los alumnos que pasaran a la sala de asesores para recibirles los trabajos (la mañana era más fría que el sábado pasado) . Sin embargo, alrededor de las 8:45 se pudieron abrir los salones y me trasladé al salón de 1ªB.
Una 3ª parte de de l@s alumn@s no entregó los trabajos en el tiempo notificado y/o estaban incompletos, de éstos hubo quienes demandaban con urgencia que se los recibiera y lo que hice fue pedirles que me los entregaran a las 12:00, previo ensayo que harían sobre “La puntualidad, el cumplimiento cabal de los trabajos y la consideración”… hubo quien entregó los trabajos a las 13:15 horas y dos que no lo hicieron.
Con todo, creo que, otra vez, quedé ante la vista de algunos alumn@s como el “profe malo”, quién no les recibe los trabajos cuando ellos se alejan de lo convenido.
II
En semestres anteriores siempre obtuve alto porcentajes para ser tutor. Este año no fue así.
III
Para el colmo, cuando quise consultar mi correo electrónico me encontré que el Internet de la UPN/NCG estaba deshabilitado, pedí a otros compañeros que en sus PC intentaran conectarse a Internet y no pudieron. Luego, fui a la papelería de enfrente a hacer una compra y me enteré que ahí si tenían servicio de Internet.
¡Ah, estas cosas de la “moral” y las “buenas” costumbres!
jueves, 17 de diciembre de 2009
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