domingo, 4 de marzo de 2012
LOS CIUDADANOS Y LA CULTURA POLÍTICA
Cuando escuchamos la expresión “participación social”, a veces, la asociamos a asistir a fiestas en dónde alguien es presentado, generalmente jovencitas, o también a celebraciones o eventos a donde acuden las esposas de personas de mayor relevancia económica de una comunidad y sí, eso forma parte de la participación social pero, nosotros los seres humanos de aquí y de todo el mundo somos parte de la sociedad humana, en específico, de la sociedad de un país. Los antiguos decían que somos seres sociales, seres de convivencia que va a instituciones sociales que son la familia, el vecindario, la escuela, el trabajo, a veces, como parte de una iglesia, etc. Lo hacemos como parte de un municipio, de una entidad federativa o de un país.
En todos esos ambientes, en los cuales nos rodean participamos de muy variadas formas y esencialmente; somos padres o hijos; somos vecinos participativos o vecinos apáticos; somos aprendientes o guías; somos trabajadores o propietarios de un centro de trabajo; somos feligreses o dirigentes; mas lo que es común es que en esas relaciones nos corresponda ubicarnos en una postura de dominación o de subordinación con toda la complejidad que ello implica.
Los seres humanos por la nuestro sitio en el tiempo y para satisfacer nuestras necesidades hemos convivido con otros ya que en grupo era más fácil obtener alimentos y hacer frente a otras adversidades de la vida, es decir por interés. Por nuestra ubicación espacial o geográfica somos parte de un municipio, de una entidad y una nación, de lo cual se desprende una participación en la sociedad en calidad de ciudadanos.
Ha de suceder en todo nuestro país, en nuestro estado de Chihuahua que, que la participación de las ciudadanas y los ciudadanos, es decir de los mexicanos mayores de 18 años. Esta participación social, como ciudadanos, tiene variaciones por lugar donde se manifiesta, además, del nivel sociocultural y económico al que pertenecen de cada uno de los ciudadanos. Es seguro que las diferencias toman en cuenta los aspectos anteriores.
La palabra ciudadano original y etimológicamente viene de “civitas” que en latín significa “ciudad” y quienes habitan la ciudad son los ciudadanos; ahora la calidad de ciudadanos no se limita a quienes viven en ciudades, sino también a los que viven en el medio rural. Se ha establecido un tiempo de vida, una edad, para adquirir la ciudadanía, esa edad es asunto nuevo en la historia de México, sucede después del movimiento estudiantil de 1968; esa es la edad de cuando los mexicanos adquirimos la mayoría de edad, legalmente.
Cuando revisamos cada una de las instituciones citadas anteriormente es posible que coincidamos, con diferentes apreciaciones, de que se encuentran en crisis. Tal vez, pudiéramos estar de acuerdo, en diferente medida, de que parte de la crisis de todas las instituciones tiene como referente la escasa participación de los seres humanos para transformar cada una de esas creaciones humanas, ante la debacle en que nos encontramos sumergidos, otros pensarán que lo primordial es conservar lo mejor de cada una de ellas.
Hoy, inmersos en una crisis social, de desempleo, violencia, de cambio de valores, de pérdida de credibilidad en las instituciones y aparatos mismos de gobierno, lo cual se manifiesta con variados niveles de regresión en nuestro país, nos encamina a considerar el estado actual de la participación social. A mi ver, el camino necesario para salir de esta crisis pasa por la participación social en la calidad de ciudadanos que tenemos ya de manera directa, ya en dos vías: una, la de los derechos ciudadanos y otra, al de las obligaciones como tales, por ejemplo, ejercer la ciudadanía en los términos formales como el derecho al voto, y cumpliendo, al menos, sin pichicaterías con la obligación del pago de impuestos y el cumplimiento de las leyes.
Ante el hecho de sentirnos y/o ser llevados por acontecimientos fuera de nosotros mismos y de nuestro actuar que a veces, realizamos con base en nuestros intereses en meramente individuales, creo que como ciudadanos habríamos de participar en direccionar nuestra propia vida, a la par de, ser concientes de que nuestras acciones se producen en un mundo que compartimos con otros.
A diferencia de algunas sociedades europeas donde la práctica de la vida democrática tiene raíces antiguas, me parece que lo que más existe en la historia de nuestro país es la lucha y el afán por establecer una cultura política democrática para relacionarnos con los otros mexicanos pero, este esfuerzo resulta mínimo ante el tamaño de la conjunción histórica que heredamos del mestizaje entre el autoritarismo de la monarquía española y el de las formaciones autoritarias de los pueblos indígenas del altiplano de México. No es extraño el uso de las instituciones públicas para obtener beneficio privado. Desde la empresa privada para obtener los dineros públicos vía contratos que permitan ganancias sustanciosas y; desde el ámbito del los empleos públicos, usar las instituciones públicas, para primar no el servicio, sino la disminución de cargas de trabajo y la obtención de un mayor pago. Así, hemos contribuimos a pervertir las instituciones que han de servir al público, haciéndolas que se aprovechen para servir los bolsillos privados.
sábado, 25 de febrero de 2012
NOTAS SOBRE EL PECADO CAPITAL DE LA IRA Y LA INDIGNACIÓN PERDIDA
Ahora la lista de los pecados capitales es otra pero, para la mentalidad del los conservadores de hoy es la misma de hace más de cincuenta años. Los pecados capitales, señalados por la Iglesia Católica, son: la envidia, la pereza, la avaricia, la gula, la lujuria, la soberbia y la ira.
Dante Alighieri, asignaba a los iracundos el quinto círculo y nivel del purgatorio y caracterizado “una niebla furiosa y un aire amargo y negro” y luego, en el quinto círculo del infierno ubica a los iracundos sumergidos en un pantano, tal vez para indicar que la ira sólo se calma de esa forma cuando volvemos la atención a nosotros mismos para sobrevivir...
Todavía en los Estados Unidos, la Associated Press en el Diario del pasado jueves nos informa que “El baterista Deen Castronovo del grupo Journey fue sentenciado a 80 horas de trabajo comunitario en Oregon y a tomar clases de control de ira por una pelea en la que incurrió en violencia doméstica.” O sea que, la ira ha de ser evitada, reprimida o al menos controlada.
En el mismo campo semántico de la ira están también el odio, el enojo, la indignación, la cólera, la furia, la saña, la irritación, el furor, la rabia, la violencia, etc., los cuales, a mi ver, tienen una diferencia de matiz como emociones que implican una reacción en contra de algo que nos afecta o agrede.
Por supuesto que uno está en contra de todos los matices de violencia que nos son visibles como los que suelen darse en las relaciones de pareja como el caso de Deen Castronovo, los cuales en nuestro país son sancionados de manera diferente. También, es reprobable la ira como parte de las relaciones familiares o las relaciones entre los ciudadanos o de estos en su relación con las autoridades de diferentes niveles de gobierno, es decir, cuando existe la violencia en forma de golpes, torturas o cuando por causar daño físico al sujeto pasivo.
Existen otras formas de ira más graves, en dónde la violencia se produce de tal suerte que los agredidos no se percatan de ella y que es más peligrosa, me refiero a la violencia simbólica, misma que nos hace ver como naturales las relaciones de poder entre dominadores y subordinados ¿Es verdad que cada uno de nosotros tenemos nuestros principios y nuestros valores? ¿Qué está detrás de aquellos los principios y valores que consideramos nuestros? ¿Son auténticos? ¿Por qué no son auténticos?
Con todo quisiera reivindicar, sin violencia física, la reacción que nos es propia a los seres humanos ante situaciones concretas que atentan contra las condiciones de vida y dignidad como tales, me refiero a la capacidad de indignarnos de manera auténtica ante la injusticia y excluyendo, a la par, la posibilidad de que experimentados manipuladores manejen nuestra indignación para utilizarla para su beneficio personal.
La mayoría de cada uno de nosotros estamos inmersos en un país donde siento difícil librarnos del consumismo y del poder distractor de los medios ¿Cómo recuperar en estas condiciones la capacidad de indignarnos ante situaciones que agreden la condición humana? ¿Cómo hacer frente con una ética personal que nos lleve a la acción para consolidarnos cómo grupo humano, sin pasar por arriba de otros humanos?
Ahora, en estos días aciagos, ya desensibilizados por la saturación de escenas violentas de los mismos medios, vemos en ellos la misma violencia y ya no sentimos, callamos; vemos en los periódicos las fotografías de torturados, callamos; en la calle, a veces, observamos la corrupción de algún agente de tránsito, guardamos silencio ¿En qué instituciones pervertidas nos enseñaron a callar y a guardar silencio?
Hoy en estos días funestos, ya desensibilizados por la saturación de escenas violentas de los mismos medios, vemos como los dueños del poder y del dinero desalojan de sus espacios de renta o de lugares públicos a los pobres de esta tierra y vemos como los dueños del poder y del dinero se apropian de espacios privados o públicos y callamos; luego, vemos en la calle a los indígenas o a madres e hijos pidiendo limosna y guardamos silencio o les damos algo como quien da a un perro el agua que nos sobró.
Actualmente, en estos días adversos, ya desensibilizados por la saturación de escenas violentas de los mismos medios, vemos a los gobiernos incumplir las leyes como aquella que dice que “toda la educación que el Estado imparta será gratuita” y callamos, guardamos silencio.
Así, en un contexto de indiferencia reivindico el valor de la indignación, aun como forma de ira pero, sin violencia para que nuestra sociedad avance con la participación autónoma de cada ciudadano y el posicionamiento claro de los partidos políticos en nuestra entidad, con la idea de que la esperanza no ha de ser derrotada, ni hemos de participar en este desánimo.
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sábado, 18 de febrero de 2012
NOTAS SOBRE LA AYUDA QUE HAN NECESITADO LOS TARAHUMARAS
19 Febrero del 2012 Jorge Domínguez González
Me sorprende confirmar lo que siempre he pensado: no sólo los chihuahuenses somos un pueblo generoso, sino que todos los habitantes de este país también existimos como un pueblo generoso dado a compartir parte de lo que tiene, así sea poco, aunque de dar y poseer yo no podría determinar hasta qué grado ha penetrado el valor de “poseer” en cada integrante de nuestra sociedad y el grado en el cual se ha perdido el valor de la “generosidad” durante esta parte del siglo que inicia, por efecto del modelo económico en el que han insertado a nuestro país por parte del gobierno y de los poderosos, entre quienes en lo privado, habrá ,-seguramente-, quienes tengan los intereses económicos como valor que prima en sus vidas.
Los medios de difusión en las semanas anteriores a la presente nos han informado de cómo organizaciones ciudadanas, personas en lo individual, empresas y hasta variados niveles de niveles de gobierno en todo México se han volcado en ayuda a los tarahumaras de diversa manera y con distintos formas de asistencialismo hacen llegar ayuda, asistencia alimentaria, a quienes desde hace siglos lo requieren, entre ellos el pueblo originario conformado por los tarahumaras, tarahumares, como les decimos por acá.
Sabedores los chihuahuenses de que en la entidad existen algunos nombres con toponímicos,-solos o combinados-, como San Francisco de Conchos, Janos, Julimes, Orinda, Bachimba, etc., de que hay otros lugares de los que solamente queda el recuerdo que al nombre actual antecedía la palabra “congregación”, porque ahí eran obligados a vivir a pueblos indígenas. Ahora, ya sólo nos indican el nombre de pueblos originarios que alguna vez hubieron en esos lugares o en dónde eran congregados y que por efectos de determinado tipo de evangelización ya no se hallan ahí; por ello, algunos de nosotros en Chihuahua comprendemos el afán de los rarámuris (tarahumaras) de alejarse a lugares aislados y remotos, porque lo que para nosotros es civilización, para ellos está claro que la llegada de gentes externas sus comunidades, significa tarde que temprano, el exterminio de su pueblo. Conociendo lo anterior para la mayoría de chihuahuenses es evidente que los tarahumares son recelosos y desconfiados no por defectos del carácter o por ser malagradecidos, sino por la experiencia histórica del exterminio sucedido a decenas de pueblos originarios quienes fueron en el pasado vecinos de ellos.
Hace cuarenta años todavía existían en
En el primer párrafo reconocía que en Chihuahua somos generosos y que así hemos sido en Chihuahua respecto a el hambre de los tarahumaras pero, hoy el país se ha volcado en esta ayuda que es necesaria por los efectos de las heladas y la sequía que se padece en la entidad, hemos de profundizar la reflexión.
Hace tiempo escuché que “Si das un pez al hambriento se le satisface el hambre de ese día, mas si enseñas a pescar a ese hombre satisfacerás su hambre para toda la vida.” El primer tipo de ayuda al hambriento es la asistencialista y la segunda la sustentable. Sin dejar de reconocer que hoy por hoy los tarahumaras requieren ayuda asistencial, llamó a la reflexión de si los tarahumaras no han requerido más la ayuda para proyectos sustentables, para que los tarahumaras hubiesen aprendido a pescar.
sábado, 11 de febrero de 2012
NOTAS SOBRE CARLOS MONSIVÁIS Y YO
12 de Febrero del 2011 Jorge Domínguez González
Agradezco al grupo de personas encabezado por Héctor Nava y Sergio Jurado, quienes conforman en la región de Nuevo Casas Grandes
Quiero compartir con ustedes los recuerdos que rescato de mi memoria: Su servidor había estado en Centroamérica en 1982, en lo político y social nuestro país estaba transformándose en lo político y en lo social se estaba produciendo un repunte; el Partido Comunista Mexicano (PCM) ya había salido de la clandestinidad, y aún con dificultades de adaptación de algunos de sus miembros, la participación de los comunistas y sus simpatizantes era relevante; en las elecciones hasta en el distrito electoral de la región centro-sur de Chihuahua se habían nombrado representantes de partido en todas las casillas por el PCM.
En el segundo semestre de 1984 conocí a CM en Tijuana; después de que regresé de mi viaje a Centroamérica. Él sería mi profesor en la asignatura de “Cultura Política”. En la primera sesión, expectantes todos los alumnos presentes, quienes creo que en la mayoría, ya habíamos tenido alguna referencia de su compromiso social por sus escritos pero, más sorprendido él por la expectación que nos causaba nos dijo: “Mi hermana tuvo que prostituirse para que yo estudiara…” y durante 15 minutos dio detalles de lo que decía, ha de haberse percatado de la conmoción que causaban sus palabras porque de seco paró de hablar y negó su discurso. Luego, después de las risas y la conmoción, preguntó a los del grupo ¿Quiénes son miembros del PCM? Y levantamos la mano pocos, no más del 20%; después, preguntó por quiénes pertenecían a organizaciones de izquierda, del PRI y del PAN. La minoría de alumnos eran los de este último partido, creo que eran sólo dos.
Con todo, para mi, era difícil en una ambiente nuevo y de buenas a primeras, que me “balconearan”, de que me sacaran de mi autoclandestinidad política-ideológica y de que de mi argumento de que “la filiación ideológica y política era de cuestión de la vida privada” cayera ante la ironía y el sarcasmo de CM, y que el grupo concluyera qué, la vida privada era lo referido a la parte del cuerpo que se encuentra del ombligo a hacia abajo. Enseguida, la sesión fue para responder a la pregunta ¿Cuáles son los motivos para la participación política? a punta de sarcasmos sólo quedaron dos respuestas polarizadas con gradientes de matiz. Quienes participan por motivos eminentemente egoístas y quienes asumen primordialmente un compromiso social de transformación, qué el debate libre de ideas era para determinar en que lugar se encuentran cada uno de lo debatientes. Concluí de que la democracia pone en relieve el debate libre y auténtico, no la descalificación, para que los grupos sociales avancen.
Un día, fuera del aula me preguntó ¿Cómo la ve, Domínguez, qué un miembro de la comunidad de Salem, en no sé que siglo, pero en EUA, promoviera verbalmente la libertad de la práctica de la brujería? Se refería a un Salem de la costa Atlántica de EUA, dónde habían muerto decenas de mujeres acusadas de brujería. Le respondí que lo hubieran matado a él también. CM me hizo otra nueva pregunta similar y añadió: en el caso de que esa persona promoviera la libertad de la práctica de brujería y no lo mataran ¿Por qué, dicha persona, promovería la libertad de la práctica de la brujería? No pude responder, en ese entonces, a la pregunta.
CM pertenecía a una minoría religiosa, creo que era miembro de
De las demás sesiones de la asignatura fueron de analizar y reflexionar sobre temas que todavía son de debate y CM con su crítica mordaz llena de sarcasmo e ironía nos llevaba a reflexionar en temas de aquella actualidad como los derechos de las minorías sexuales, la despenalización del aborto, el uso de las drogas, contra la corrupción, la impunidad, la laicidad en las escuelas públicas, etc…. muchos de estos temas son de la realidad de ahora pero, en otro nivel. En las sesiones había fina ironía y sarcasmo en contra de las posturas autoritarias y conservadores de los personajes públicos de aquel entonces.
Ah, otro recuerdo, más reciente, de mi estimado Héctor Nava es que un día, -hace 5 años-, platicando de mi estancia en Centroamérica y después de manifestarle mi admiración por el Ejército Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, él me informó que en los años que estuve allá, él también lo estuvo pero, apoyándola al lado de un antisandinista, jefe principal de los contra, a quién había conocido en Guadalajara ¡Antes no nos matamos en frentes diferentes! Ahora, a petición de su grupo estoy frente a ustedes. ¡Gracias!.
sábado, 4 de febrero de 2012
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL DEL ESTADO DE CHIHUAHUA
Desde mi retrospectiva,
El magisterio de esos tiempos estaba conformado por su origen mayoritario, por hijos de campesinos, por lo cual era natural el apoyo a las demandas de restitución de las tierras. Luego, en los procesos de urbanización la composición de los profesores de Chihuahua incorporó este elemento (urbano) pero, conservó el mismo origen mayoritario y un alto porcentaje de compromisos personales con las causas sociales
Los tiempos no eran como hoy, en que los jóvenes estudian para no encontrar trabajo seguro, había una especie de “pase automático” de quienes estudiaban en las escuelas normales a trabajar como profesores de grupo, a ello se añadió un porcentaje de profesores que fueron formados en instituciones diferentes a las normales rurales o del estado, aquí en Chihuahua. Los planes de estudio de la “normal básica” eran de tres años después de la secundaria. Actualmente, el antecedente para estudiar de profesor es de tres años de preparatoria y cuatro años de licenciatura, por ello se llama “normal de licenciatura”.
La vocación de servicio no andaba muy perdida pues, carreras cortas a las que un egresado de secundaria pudiera acceder eran pocas y la estudiar para profesor era una de las opciones, requería de esfuerzo, perseverancia y se sabía que a cambio de que se le permitiera estudiar, se tenía que servir. Mi visión es de que aquí en Chihuahua el ingreso a los estudios universitarios estaba restringidos a un sector minoritario de la población, el de más altos ingresos, eran cuatro o cinco años de universidad a los que se abrían de añadir los tres de preparatoria, con un total de siete u ocho años después de la secundaria y la normal básica eran tres años de secundaria. En todos los casos se estudia para vivir pero, a mi ver, entonces la vocación (de servicio) se perdía en un porcentaje considerable de los casos, ya que en sus inicios las profesiones liberales no se contemplaban como un corpus de empleados asalariados, sino de una sobrevivencia por el cobro personal a cada cliente, aunque después, -tal vez-, con avidez fuese la meta personal de algunos fuera convertirse en asalariados de alguna institución gubernamental. En el primer momento y en el segundo existen reconocidos casos de vocación de servicio dentro de las profesiones liberales pero, por la naturaleza misma de las profesiones liberales creo que el porcentaje de vocaciones de servicio y de compromiso personal con causas sociales era menor al de los que estudiaban para profesores.
A mediados de los años noventas
En
En aquellos momentos (1994-2004) para que los profesores en servicio, con antecedentes de estudio de “normal básica” o con estudios de bachillerato, el Estado implementó estímulos económicos sustanciales se profesionalizaran; ahora en 2012, en los que se supone que el gobierno “promociona e impulsa” el enfoque por competencias,
A mi juicio, después de un defectuoso proceso de consulta en el cual no se registraron las opiniones de quienes, como yo, pensamos en el cabal cumplimiento de la fracc. IV del artículo 3º constitucional y para cerrar un proceso de descentralización iniciado hace aproximadamente 20 años, se expidió en Chihuahua, el pasado 28 de Junio del 2011
domingo, 29 de enero de 2012
LOS RARÁMURIS Y LA IDEOLOGÍA EN TORNO A ELLOS
A principios del próximo mes de Febrero del 2012, se cumplirá un año de la “gran helada” que reventó las tuberías de la mayoría de las casas de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua y que se padeció en toda la entidad con hasta -15° centígrados. Después de este fenómeno del clima, vino “la seca”, o sea, la sequía, la falta de agua en todos los municipios de Chihuahua. Las lluvias fueron de menos de la mitad del promedio.
No es que la sequía no nos afecte a todos los chihuahuenses pero, en
De la cultura tarahumara, los chihuahuenses hemos tomado varias cosas: el preparar y saborear el tesgüino, bebida alcohólica de variada fermentación; el uso de variadas plantas medicinales; la norma de llegar a las casas y no tocar, sino gritar el nombre de la persona a quién buscamos, pues sólo los espíritus hacen ruidos; etc. Aún con todo, los chihuahuenses poseemos un alto nivel de discriminación racial. Todos hablamos de nuestros antepasados de piel blanca y/u ojo azul pero, nos olvidamos de nuestra ascendencia de sangre indígena, negroide o asiática. La mayoría, casi absoluta de estudiantes de educación media superior aceptaría bailar, primero, con los de cualquier raza a excepción de un@ indígena. En esta semana me ha tocado escuchar comentarios que van desde el señalamiento directo de la proclividad de los tarahumaras a las borracheras y su violencia en ellas, hasta la tergiversación (con base testimonial) de que córima no es la demanda de ayuda a otros seres humanos quienes están en obligación de proporcionarla, sino que es el “págame la renta de las tierras que estás ocupando”.
Con las consideraciones anteriores de lugar y cultura quiero llamar a la reflexión de dos posturas ideológicas respecto a los programas de gobierno para los pueblos originarios de Chihuahua, o sea, los pueblos indígenas sobrevivientes: los tarahumaras, tepehuanes, pimas y guariojíos. Primero, me pregunto la diferencia entre la evangelización que hicieron los franciscanos y la evangelización que hicieron los jesuitas ¿Porqué, desde la colonización, en unos lugares sobreviven pueblos indígenas y en otros no?
Luego, a usted ciudadan@ pregunto ¿Es verdad que si ayudo a quién padece hambre, dándole un pescado lo ayudo un día pero, si le enseño a pescar le ayudo para toda la vida? Creo que, los seres humanos, quienes no tenemos intereses económicos en
Ya en la actualidad, ya ni modo, si no se ha procurado la sustentabilidad de estas comunidades, a darle vuelo a las prácticas asistencialistas porque por ahora son necesarias…el tiempo electoral se avista. Son estos tiempos, los de reafirmar las prácticas asistencialistas tan socorridas por la derecha. Por el momento, se habla de empleo temporal que excluyen la participación democrática de las comunidades, para continuar generando prácticas de dependencia, con los caciques de hoy.
Así como a los ejidatarios se les pide, por parte del gobierno, que acepten una compensación por sus tierras, cuando demandan la restitución de tierras como lo establece el artículo 27 de la ley máxima; o cuando a la población que demanda empleos, el gobierno, responde con qué es necesaria una reforma laboral la cual implica la negación de prestaciones históricas; o cuando se exige la educación gratuita cual marca
lunes, 23 de enero de 2012
NOTAS SOBRE LA SALUD EN CHIHUAHUA
Desde 1948
Desde hace años, es percibido por los trabajadores de empresas privadas y por los trabajadores de entidades del gobierno federal y estatal que los servicios públicos de salud en Chihuahua y en el país que la salud y la seguridad social se encuentran en un proceso de degradación y que como usuarios del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), del Instituto y que Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), de Pensiones Civiles del Estado de Chihuahua, y otras instituciones médicas con dineros públicos, que estas instituciones atraviesan un grave proceso de degradación, no sólo en el aspecto de satisfacer las prestaciones a que tenemos derecho los trabajadores, sino también por las modificaciones del sistema de pensiones y jubilaciones derivadas del ingreso de nuestro país a la economía neoliberal sin protección para la mayoría, Respecto a la salud, para todos es conocido el calvario de que se padece, con diferentes niveles de gravedad, para que los trabajadores, derechohabientes, pensionados y jubilados accedan a las medicinas a que tienen derecho.
Tanto descuido en el cumplimiento la responsabilidad de entregar medicinas a los enfermos para su tratamiento médico, a mi me hace pensar, en que la deficiencia en el abasto de medicinas no se deba a cuestiones aleatorias durante el proceso de la compra de la medicina por la institución respectiva a la llegada de la medicina al paciente enfermo que la necesita. Creo que si en tantos años no ha sido posible sanear ese proceso que la ley debiera de establecer que las recetas puedan ser surtidas a costa del erario en cualquier tipo de farmacias.
En este entorno, sucede, por un lado el establecimiento del Seguro Popular, el cual se echó a andar en el 2002, y que, en verdad, significa un alivio para un porcentaje considerable de la población sin servicio médico. En el Seguro Popular, actualmente, se incluyen 275 acciones médicas como diagnóstico y tratamiento de patologías en el estado de Chihuahua. En su inicio, a nivel nacional la otorgación del servicio comprendería a alrededor del 50% de la población del país.
Luego, por otro lado, se agregaría la formulación del Seguro Médico Nueva Generación que se implementó a partir del 1º de Diciembre del 2006 con una cobertura de 108 acciones médicas adicionales y complementarias como vacunas, intervenciones quirúrgicas y patologías para los niños nacidos a partir de esas fechas y para sus familias que no estuvieran inscritos en la seguridad social, es decir, IMSS y el ISSSTE. El Seguro Popular es necesariamente un avance en la satisfacción de las demandas de bienestar social de la población.
Mi reflexión es en torno a que si en un total son 383 acciones médicas (275 del Seguro Popular más 108 del Seguro Medico Nueva Generación) ¿Qué cantidad de acciones médicas requiere la población para tener acceso total a la salud? Sin duda que esa estimación va mucho más allá de las 383 acciones a las cuales se accede por medio del Seguro Popular. Creo que para efectos de presupuesto debe hacerse con base a ese número de acciones medicas pero, si no se contempla el número aún no cuantificado de las acciones médicas para que la cobertura de salud sea total, habrá siempre un chihuahuense que no tenga derecho a la salud.
Lo más grave, a mi parecer, es que tanto en los catálogos únicos de servicios de salud del Seguro Popular como del Seguro Médico Nueva Generación incluyen acciones como diagnóstico y tratamiento. Para el diagnóstico es necesario establecer el número suficiente de laboratorios de análisis clínicos y de rayos x en comunidades de concurrencia para que el diagnóstico sea rápido y oportuno y los pacientes no mueran en el traslado a esos servicios o queden a expensas de empresas medico privadas que los otorgan.
Para el tratamiento de las referidas acciones médicas, es necesario contar con el abasto oportuno de medicinas y que no sufra la economía de las familias al tener que comprarlas en las empresas médico privadas. Los gobiernos han de asumir el costo de la medicina del paciente enfermo que la necesita cuando no se encuentre en sus farmacias.