sábado, 25 de julio de 2015

NOTAS SOBRE LA EDUCACIÓN DE VALORES Y LA LAICIDAD


                                               Jorge Domínguez  González
 
Al menos en nuestra región y en nuestro país hay sectores de la población muy preocupados  por la formación de valores  desde los hogares,  dicen; otros piensan que la formación de los valores se producen en la escuela, en las instituciones religiosas, o en las gubernamentales,  los medios electrónicos  de difusión, en los mercados o tiendas de autoservicio, en las calles en la plaza pública, en las empresas los trabajadores, en las empresas los que no son trabajadores, a los gobernantes y a los gobernados… a otros les importa una soberana sombrilla; pero, me parece que un alto porcentaje de los ciudadanos estamos o decimos estar preocupados por los valores. Es más hasta los jóvenes, los  adolescentes y los niños están preocupados por los valores, unos tienen más tiempo de estar preocupados por los valores que otros. Los mayores de 18 años quienes trabajan y utilizan su cuerpo en ello tienen menos tiempo para dedicar a la reflexión sobre los valores, que quienes trabajan sin utilizar el cuerpo en ello. No obstante, hablo sobre los mayores de 18 años quienes trabajan y existe una cantidad igual o superior, de mayores de esa edad que no trabajan que, están desempleados  o lo hacen en la informalidad ¿En qué valores reflexionarán ellos?


Yo me pregunto si en el mundo  las sociedades socioculturalmente complejas, como la nuestra y en otras, las cuales socioculturalmente que no son tan complejas ¿Tendrán los mismos valores, las unas y las otras? ¿Qué son los valores? ¿En otras sociedades los valores servirán cómo sirven en la nuestra?  ¿Seriarán acaso para elaborar maravillosas leyes que no sirven a la mayoría porque no se cumplen como esa que tenemos en México que en su artículo 3° que en su fracción IV señala “Toda la educación que el Estado imparta será gratuita” Maravillosas leyes que, eventualmente, los poderosos las utilizan para dirimir pleitos  de posesión de negocios y riquezas. Con un  aparato de justicia caracterizado por las altas percepciones de las altas jerarquías de quienes ahí “trabajan”.


Cuándo hablamos de valores ¿Nos referimos a los valores morales? ¿Nos referimos a los valores éticos? ¿Nos referimos a los valores cívicos? Es lo mismo referirnos a unos u a otros? Seguramente, los valores morales son los que provienen de las costumbres de o en las sociedades complejas; los valores éticos ¿Serán aquellos sobre los que ha reflexionado y examinado toda la sociedad mediante el diálogo y sin  la descalificación o la ofensa? Mucho valor cívico se ha de mostrar cuando el protocolo permite sujetar la bandera y no desplegarla para que las encargadas de una escolta no se desmaquillen   o que se usen medios  electrónicos para reproducir el belicoso canto de la patria con los pies separados.


Como ya ha sucedido, otras veces, gobernantes diputados y ayuntamientos quienes resultaron electos en las pasadas elecciones,   ya han de estar preparando su reunión  con las jerarquías religiosas tradicionales para en ceremonias públicas dar a conocer a sus ciudadanos  lo que entienden por laicidad ¿Qué argumentaría el Ejército si participase? ¿órdenes son órdenes?      ¿Es o no todavía un valor la laicidad para los funcionarios públicos?                                                                                              pues para las naciones modernas,  la laicidad es el principio político que respeta la libertad de conciencia y de religión de sus ciudadanos y  que lleva a los individuos representantes del Estado a mantener esas libertades en su ámbito privado.  En tanto los magistrados y jueces conservadores tienden a  luchar por lo contrario.

A mi parecer, cuando se habla de “la educación de valores” hay que tener en cuenta que toda educación es un proceso de enseñanza y aprendizaje; generalmente, en cuestión de valores a los adultos nos corresponde ser los “enseñantes” y a los que no son mayores de edad  (niños, adolescentes y jóvenes) les corresponde ser los “aprendientes”. No sé en porcentaje de adultos que inviten a un niño, adolescente o joven a llevar  y compartir un taco a un indigente  pero, aquí si existen de esas personas que dan ese ejemplo.

Mis niños me ven cuando recojo para mi bolsillo un billete en la calle, ya no les causará extrañeza que me apropio de lo que sea de todos.



“Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”

No hay comentarios: