Jorge
Domínguez González
En la plaza los adultos, de cualquier sexo,
los jóvenes, los profesores, las policías, los vendedores de mercancía legal e
ilegal, los taxistas y todas las personas que en un momento dado se encuentran
en una plaza o en las plazas públicas observamos el comportamiento moralmente admitido y
compartido, no se profieren palabras altisonantes en voz alta, pretenden ir a
la moda y caminar de manera pausada. Generalmente, buscamos una banca que no
esté ocupada; todos sabemos qué decir y
qué contestar a las preguntas de nuestros interlocutores. No obstante, la
mayoría de los asistentes a una plaza somos conservadores, mas no por las
actividades hasta aquí enlistadas, sino por el contenido ideológico contenido
en cada asunto.
Desde un principio los conservadores
defienden la fe sobre la razón, pues así se complica uno menos la vida y defienden
la tradición sobre la experiencia; como
doctrina política los conservadores defienden el mantenimiento del sistema de
valores políticos sociales y morales tradicionales oponiéndose a las
reformas y cambios radicales en la
sociedad y el rechazo a las reformas en una materia o disciplina.
Volvamos a la plaza y en este Aniversario de
los 100 Años de la Muerte de Porfirio
Díaz los posibles pensamientos de los conservadores en la actualidad,
con lo que implica meterse a la cabeza de otros seres humanos, la posibilidad
de errar y no olvidar que en un tipo de pensamientos existe toda una gama de
matices o gradaciones, desde las más extremas hasta las más diluidas pasando
por lo que las que ni si y no. (Qué no
graduaciones en los que los alumnos no obtienen ningún grado y nadie sabe y
nadie supimos quién obtuvo cierta cantidad de dinero) Todo esto se hace bajo la
sombra de un papel legal, el cual por unos centavos…bueno más bien por unos
miles y/o millones de pesos, la mayoría de políticos y funcionarios públicos
jura “cumplir y hacer cumplir” y el resultado para los chihuahuenses y
seguramente para el resto de mexicanos es y ha sido el que vemos, a pesar de
las costosas campañas de “información”
que tienen la mayoría de dependencias de los diferentes niveles
gobierno, aunque, –a veces-, la información electrónica y la transparencia
debidas del nivel municipal no funcionan o no están actualizadas o de plano no
exista.
Vayamos a la plaza, otra vez, los taxistas,
policías y vendedores de cualquier tipo de mercancía es muy posible que con el
pago de las cuotas para que inscriban a sus hijos en una escuela de educación
básica (Kínder, primaria o secundaria), los chihuahuenses que tenemos en el
lema del escudo “la valentía”, se nos perdió por los caminos de la búsqueda de la “chamba”, extrañamente y tal
vez por el mismo motivo de igual forma
actúan un alto porcentaje de profesores, no se diga de los métodos pedagógicos
que siguen. En la fotografía de un periódico en su sección “A” aparece una de
la puerta principal de una escuela, donde por escrito se informa que el
requisito de inscripción es presentar la papeleta de pago con dos copias por
$1200.00 Un mil doscientos; es una escuela de la periferia de Cd. Juárez ¿En
cuánto estarán los costos de una escuela del centro de aquella población?
¿Cuánto pagarán de cuota y por el derecho a examen de admisión los alumnos que
pretenden inscribirse en Educación Media Básica que son públicas? O sea preparatorias,
CETAS, CEBETAS, que también es educación que el Estado (gobierno) imparte y como dice el papel que
festejan los 5 de Febrero en la Fracción
IV del Artículo 3° “Toda la educación que el Estado imparta será
gratuita”, lo cual incluye a las carreras de los tecnológicos y las universidades públicas. Qué en las
escuelas y universidades que no son
públicas, que cobren lo que quieran y propondría que en las escuelas, tecnológicos
y universidades públicas no se admita a
ningún tipo de recomendado como hoy, seguramente acontece, pues es una promesa
a cambio de su voto ¿No será una vieja forma de inscribir a los hijos? aunque
no sea lo más digno posible ¿No cree?
“Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”
No hay comentarios:
Publicar un comentario