Jorge
Domínguez González
Ha fines de la semana antepasada, tuve la
noticia de que habría un juicio oral, aquí en Nuevo Casas Grandes, Chih., que
es la cabecera de este Distrito
Judicial. A estas alturas de mi vida y con la referencia de que todos los
chihuahuenses de mi edad hemos vivido la mayor parte de nuestra existencia bajo
un sistema de justicia donde lo tradicional era que el juez analizara, con el
corazón o con la razón, las probanzas
del imputado que no era culpable y del ministerio público de que si lo era y luego
de una serie de procesos y tiempos (excesivos o largos) según fuera la
condición económica del acusado; el entonces el juez daba el veredicto. Los
cambios comenzaron desde la época del Gobernador Lic. José Reyes Baeza Terrazas cuando la legislatura
del Congreso del Estado de Chihuahua cambió
el Código Penal y el Código de Procedimientos Penales, allá por el año
2006.
Hasta hoy la mayoría de los códigos de
justicia penal en nuestro país han seguido el sistema tradicional, es decir, el
inquisitorio, derivado del código napoleónico, en el cuál cada parte del
procedimiento está alejado de la observación popular y en el que se
presume siempre la culpabilidad del acusado. Lo que sé es que Chihuahua ha
sido uno de los primeros en
aceptar la oralidad dentro de su sistema de justicia penal, transparentar de
alguna manera los procesos y en el que
se estipula y se presume la inocencia de los imputados.
Aquí, en el Distrito Galeana, el Juzgado
Civil y el Juzgado Penal se encuentran atrás del Cereso. A mi ver, son edificios confortables. La Sala
del Juzgado Penal tiene una
capacidad para aproximadamente 100 personas como público, en una cantidad de
alrededor de 50% de esta superficie y al frente
sobre un estrado, se encuentra el sitio desde donde el Juez coordina,
frente a si mismo, el debate entre los
representantes del Ministerio Público en el lado derecho y del lado izquierdo
la Defensa de los imputados, en este caso eran dos, y además los dos imputados
en medio de ellos. Antes de esta sala
hay otra poco más pequeña que sirve como sala de espera para esta sala penal y
otra del mismo carácter. Los juicios
orales son públicos, por lo cual la ciudadanía
ha de tener en cuenta que Antes de entrar a la Sala de Espera hay que
inscribirse presentando la credencial de elector, no portar ningún tipo de arma
y tener en cuenta de que hay lugares en los cuales puede uno dejar portafolios,
bolsas, etc. Afortunadamente, hasta para los diabéticos, no es obligatorio
permanecer en dónde se lleva a cabo el
evento y tiene uno oportunidad de entrar o salir; eso sí, la violación a la regla de guardar silencio puede conducir
a ser desalojado de la misma; los testigos y los peritos de la defensa y del
ministerio público permanecen en lugares separados en espera de ser llamados a
declarar.
En el nuevo sistema llamado acusatorio adversarial, desde el
primer día se inició la Audiencia de
Debate, la cual se realizó de manera
pública y se presentaron testigos; al
siguiente día el Ministerio Público mostró cada una de las pruebas recabadas
durante el proceso de investigación y comparecieron los policías ministeriales
y otros funcionarios de la Fiscalía General del Estado los cuales tuvieron que
ver con el caso; para mi desmemoria lo terrible fue que a ellos, la defensa
interrogó sobre la fecha en sucedió el evento u otros aspectos nemotécnicos del
evento; afortunadamente cuando respondían que no, una asistente mostraba al interrogado un legajo
donde se encontraba el documento con la fecha requerida u otro detalle, otras
ocasiones, ponían una proyección de fotografías para identificar. En este caso,
los imputados habían renunciado a los defensores de oficio y la defensa estaba
constituida por abogados particulares, con las virtudes y riesgos, que a mi
parecer, conlleva recurrir a miembros de las profesiones liberales en cualquier
ámbito de la vida pues, tienen en lo general, a mi ver, valores muy propios; creo que habían
convenido que al tercer día, en que la defensa mostraría las pruebas de no
culpabilidad de los imputados. Uno de los asistentes me contó no aportaron
ninguna prueba de no culpabilidad de sus defensos. Se esperaba que al cuarto o
quinto día el Juez dictara una sentencia absolutoria o condenatoria pero no, el
juicio se reanudará hasta fines de esta semana por la inasistencia de un
testigo o perito.
El Juez, a quien todos se referían como
“Señoría”, lo cual me parece un vocativo de respeto laico, preguntaba el nombre
de los que iban a testimoniar o explicar pruebas y les pedía que optaran por
dar o no a conocer sus domicilios, les
informaba del número de caso que se trataba,
se dirigía a ellos exhortándolos a decir la verdad y les preguntaba sobre si había casos de
afectividad o legales que les impidieran hacerlo y les hacía prometer que se conducirían verazmente.
A mi entender, los estudiantes del sistema
educativo estatal de Chihuahua, desde el nivel medio superior habrían de
tener por obligatorio el
aprendizaje las características más
generales de los códigos penal y civil, en especial del penal y en los últimos
semestres asistir, al menos, a un juicio
oral; puesto que durante la educación media básica (o secundaria) en la
asignatura de Formación Cívica y Ética habrán conocido las generalidades de las
leyes del país, en especial la Fracc. IV del Artículo 3° Constitucional.
No, no todo ha cambiado para hacer justicia,
a mi ver los tiempos siguen siendo excesivamente largos, al evento que asistí, por ejemplo, era un juicio para deliberar sobre un
homicidio ocurrido hace casi dos ¡Dos años! Después de concluida esta etapa, a
mi ver, no sería raro que interpusieran recursos que retardarían más el
resultado final. Además si alguien decide asistir hay una parte del cuerpo que
debe estar fortalecida pues, a veces, las sesiones duran más de 8 horas.
“Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”
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