Jorge
Domínguez González
Seguramente que todos los actores educativos
estamos de acuerdo en que la educación que se imparte en las escuelas ha de ser
una educación de calidad, las ideas que se tienen como es de que ha de ser una “buena educación” y
cuando sondeamos lo que significa “buena
educación”, las expresiones generalizadas varían. Entre los alumnos, de
diferentes niveles (del básico al superior), las opiniones que se otorgan van desde el ´que nos dejen salir
temprano y que no encarguen tantas tareas´ hasta alumnos quienes empiezan a
entender a las instituciones educativas como lugares para adquirir un conjunto de aprendizajes para conocer,
hacer, convivir y ser.
Otro actor, como es el conjunto de los padres
de familia es difícil encontrar en ellos un sentir homogéneo. Sin embargo, tal
vez, sea posible detectar en su manera
de pensar de lo que es la educación de
calidad con influencias, en diferente grado
de entidades de la sociedad como
los medios, las iglesias, etc., combinados con sus niveles de de escolaridad, formación familiar, entornos
de convivencia, edad y otros que seguramente tienen que ver con la opinión
actual sobre la educación de calidad.
Un actor, al cual seguramente una cantidad
considerable de padres de familia responsabilizan de la formación de sus hijos
somos los profesores, aunque la estancia de sus hijos en la escuela ronda en
alrededor del 10% del tiempo de un año.
En mi opinión, entre los profesores “habemos” de todos, desde quienes hacen su
trabajo con entrega y vocación, hasta otros que trabajamos con menor empeño, ya
qué fue la única opción de trabajo que hallamos. A mi parecer, todos los profesores también nos encontramos
bajo la influencia, en diferente medida, de los mismos factores que afectan y/o
benefician el punto de vista de en torno a lo que es la educación de calidad
y por ende de la práctica educativa y/o
laboral.
Racionalmente, pocos ponen en duda la función
del sindicato como un actor educativo de relevancia, ya que por naturaleza un
sindicato es la organización de los trabajadores para la defensa de sus intereses
comunes, una parte de ello es el obtener mejores prestaciones para sus
agremiados. A mi entender, la defensa de los intereses de los trabajadores es
ante los intereses del patrón y en el caso de los profesores organizados es
dentro el Sindicato de Trabajadores de la Educación (SNTE) ante los intereses
del patrón que es el Estado representado
por el Poder Ejecutivo en todos los niveles de gobierno por medio de la
Secretaría de Educación Pública (SEP).
Los gobernantes se asumen a sí mismos como
representante de los intereses de toda la sociedad, aunque no hayan sido
electos por la mayoría de los ciudadanos, aunque sí de la mayoría de los
ciudadanos que acudieron a votar y se cree y se da por sentado que sucedió en
elecciones libres y auténticas basadas en el debate y la discusión. Se rumora que juran al tomar posesión de sus
cargos “cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos y todas las leyes que de ella emanen”. Luego, forzan a la
privatización de la educación reduciendo
el financiamiento a la educación pública,
permitiendo cobrar cuotas por mantenimiento y sin proporcionar
materiales educativos en todos los niveles, a la par de costosas campañas
mediáticas en el radio, en la televisión
y en los periódicos de “un semestre más sin rechazados”, al mismo tiempo que en las escuelas públicas de educación media y
superior de Chihuahua cobran como si fueran escuelas privadas, con la
consecuente creación de cotos de poder que ello conlleva. Desde hace muchos años, esa, que la clase política llama “la ley máxima del país”, establece en la fracción IV del artículo 3°
(sin mis mayúsculas en las tres letras
finales de la primera palabra) que “TODA la educación que el Estado imparta
será gratuita”.
Estas prácticas gubernamentales y la
percepción de cada uno de los actores de sobre lo que es la educación de calidad, a mi entender, sin duda está relacionado
con un conjunto de deficiente adquisición, ya personal ya social de aprendizajes para conocer, hacer, convivir
y ser. El colmo es que la mayoría de políticos creen que en educación el
énfasis está en la enseñanza y hasta algunos profesores.
Todavía el aprender a conocer es entendido
(por algunos egresados de nivel superior) únicamente como aprender a memorizar
y en las zonas escolares subsisten las “Mesas Técnicas” para reforzar ese
enfoque con la elaboración de exámenes, olvidando el aprender a aprender y la
ejercitación de la atención y del pensamiento; el aprender a hacer es pensado
como las habilidades para obtener de otros beneficios personales y no como una
calificación para el mundo del trabajo; el aprender a convivir es asumir las
relaciones de dominación-subordinación como inevitables y; la parte principal
la cual recogería los tres anteriores, el aprender a ser, se ha convertido
en el abandono del compromiso de
desarrollar la propia personalidad con autonomía, y de la responsabilidad.
En mi opinión, sobre esas bases la Reforma
Educativa que ha sido aprobada y en las
actuales circunstancias, de violencia e inseguridad, no pasará de ser otra
reforma educativa más en la historia del país…la esperanza alcanzar el
contenido de las leyes respectivas se alejará.
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