sábado, 19 de enero de 2013

LA REFORMA EDUCATIVA, LA CULTURA SINDICAL Y POLÍTICA

Jorge Domínguez González

La mitad más uno del total de los congresos locales ya avalaron la Reforma Educativa, la cual, forma parte del Pacto por México a mediados de la semana eran: Chihuahua, Guerrero, Colima, Aguascalientes, Baja California, Coahuila, Chiapas, Estado de México, Tamaulipas, Veracruz, Querétaro, San Luis Potosí, Nayarit, Durango, Sinaloa, Campeche Hidalgo, Yucatán, Baja California Sur. La ley, es decir, la Constitución establece que si la mitad más uno de los congresos locales; luego, se comunica a la Cámara de Senadores,  la Cámara de Diputados y al Poder Ejecutivo. Luego se pasa a publicar  el decreto en el Diario Oficial de la Federación; pero no fueron 16 estados más uno, sino 19 entidades federativas.  Me sentiría satisfecho de conocer en qué medida cada una de las entidades federativas anteriores se esforzó en cumplir la fracción IV del artículo 3° constitucional que instituye “Toda la educación que imparta el Estado será gratuita”; de igual manera me gustaría establecer la correlación con la privatización  de los sistemas educativos en esas entidades  y la fórmula que siguieron en cada caso…para no cumplir la ley que habían jurado “cumplir y hacer cumplir” y no sólo la ley federal, sino las leyes de educación propias de cada estado.

La situación actual de la educación en el país no es algo que nos “caiga del cielo” (o del infierno), en mi opinión,  es un complejo y largo proceso. Un punto  importante en esta derechización de la educación, desde mi punto de vista, fue la reunión  del 15 de Mayo del 2008 entre el gobierno federal encabezado por el presidente del país Felipe Calderón Hinojosa y la líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) Elba Esther Gordillo para firmar la Alianza por la Calidad de la Educación…a más de 4 años de signar ese documento, me parece que un importante porcentaje de profesores en servicio desconoce el concepto de calidad de la educación propuesto en ese documento.

El SNTE  a nivel nacional está conformada por 59 secciones sindicales y  es el sindicato más grande no sólo del país, sino de América Latina. Aquí en Chihuahua parece ser desconocido de que aquellas secciones sindicales existen dos: la 8ª y la 42, la primera de maestros federalizados y la otra agrupando profesores   que siempre han sido parte del Poder Ejecutivo Estatal, el gobernador. Aparte de que un porcentaje indeterminado de padres de familia desconoce la existencia de profesores federales y estatales, y no saben a este respecto con quién estudian sus hijos;  tampoco es conocida, por ellos, la diferenciada historia entre las secciones 8ª y 42.

Un sindicato es por definición legal la organización de los trabajadores para la defensa de los intereses generales de sus integrantes. Sin embargo,  en México no es infrecuente que los representantes sindicales de todos los niveles suelan “confundir”  los intereses generales con los intereses personales,  se manifiesta en ejercicio ilegítimo del poder, a veces, creando cotos de poder con  sus allegados, y  en otras ocasiones ejerciendo prestaciones laborales extraordinarias; al igual que  cualquiera de nosotros ninguno de estos compañeros trae un letrero en su camiseta que diga “a mí, mis intereses personales”, no; sin embargo, como dice un libro muy conocido: “por sus hechos los conoceréis”, en mi opinión,  usan la doble cara, manipulan emocionalmente y en posturas polémicas prefieren no dejar huella.

Dentro del SNTE en la Sección 8ª de profesores federalizados existen corrientes de opinión que tienen representación a nivel seccional  y delegacional a diferencia, según la última noticia que tuve, de lo que sucede en la Sección 42, de maestros estatales donde no existen corrientes de opinión y sí representación proporcional de grupos de poder, sí así fuere existe un mayor desarrollo en la Sección 8ª que en la 42. No obstante ahí, (Secc. 8ª) no ha habido de manera institucional mesas redondas, foros o debates para que los sindicalizados aprendamos métodos democráticos de altura con argumentos; a nivel de base y a nivel superior lo último que vi en una reunión  fue el agarrar la palabra o no soltarla, la descalificación previa, o más dramáticamente durante la discusión; sobre todo a ocultar los intereses personales.

En la vida pública de todo el país y en todos los poderes y niveles de gobierno existen dirigentes de partidos políticos y funcionarios públicos electos se observa una situación similar,  una gran cantidad de ellos no conocen los documentos básicos de sus partidos (Declaración de Principios, Programa, Estatutos) pero, la mayoría reacios a dar a conocer los intereses personales por el cargo. Todos evitando el diálogo y el debate  el donde los ciudadanos pudiéramos aprender la política de más altura evitando la descalificación previa y el apabullamiento y otras formas propias de la militancia protofascista.

A mi entender, tanto dentro de la vida sindical como en la vida pública se hace necesario para la convivencia democrática el saber argumentar,  a debatir  respetuosamente, a pensar de manera autónoma.

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