Jorge
Domínguez González
A diferencias de otras culturas, en la cultura mexicana y la chihuahuense en
particular, los habitantes de estos lugares somos considerados en otros países
como “ruidosos”; en los Estados Unidos en los barrios de clase media donde
conviven gentes originarias de varias
naciones, los mexicanos son llamados con frecuencia a disminuir el volumen de
sus altavoces en sus casas o de sus
muebles, es decir de sus carros y camionetas, previa petición que vecinos
molestos realizan a los policías. Sin duda que, existen diferencias
significativas de tolerancia a los ruidos entre las distintas entidades pero, a
mi parecer están también asociadas a las áreas poblacionales que se encuentran asociadas
a niveles económicos y culturales específicos.
No es extraño que alguna vez, para llamar la
atención “diplomáticamente” a mi vecino quién vivía enfrente de mi casa y quién
en sus borracheras ponía las bocinas de
su estéreo apuntadas hacia mi domicilio y cuando le hube invitado a
sentarse dentro de mi casa y le había preguntado ¿Verdad que la canción de su
carro se oye como si estuviera aquí adentro? Y me respondió con cara de asombro
con otra pregunta ¿Cuál canción de mi carro? O sea que, el hombre no escuchaba
el sonido que producía el estéreo de su carro, a 15 metros de distancia, estaba
en proceso de convertirse un sordo
total; me decía que estaba trabajando en una “pedrera”, en un molino donde
quebraban piedras.
Cuando mi profesora de Física de la escuela
secundaria nos encargó que consultáramos la palabra “ruido” encontré que ruido
es el sonido que nos molesta. Entiendo pues que el ruido tiene un componente
físico que afecta y deteriora la salud y otro componente social que permite de
acuerdo al nivel sociocultural el aumento y la disminución de volumen del
ruido
Lo que sí es cierto es que el ruido es el
elemento principal de la contaminación auditiva llamada también contaminación
acústica, la cual no se puede amontonar,
ni moverla de un lado a otro y tampoco guardarla de un día para otro pero,
produce graves efectos fisiológicos y psicológicos en las personas.
Fisiológicamente la contaminación auditiva
puede causar: 1. Trastornos relacionados con las secreciones gástricas como la
gastritis y la colitis; 2. Aumento en el colesterol y los triglicéridos y; 3.
Subida del azúcar en la sangre.
Psicológicamente la contaminación auditiva puede causar: 1. Insomnio; 2. Fatiga; 3.
Estrés; 4. Irritabilidad y agresividad; 5. Histeria y neurosis; 6. Aislamiento
social; Falta o inhibición del deseo sexual.
El ruido, el sonido que nos desagrada, tiene
efectos negativos sobre: el sueño, la conducta, la memoria, la atención, el
embarazo, los niños, etc. Creo que todos quienes opináramos sobre la
contaminación auditiva deberíamos antes hacernos un examen auditivo como a mi
vecino que menciono en el segundo párrafo.
En nuestro país existen decibelímetros, que
son aparatos para medir la intensidad y las frecuencias del ruido, de diversos precios y de variadas
calidades los cuales podrían ser usados por las instancias de gobierno
interesadas en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, ya para su salud
fisiológica, ya para su salud psicológica. En mi opinión, en los municipios de
la región noroeste de Chihuahua, los
regidores encargados de las comisiones similares y el síndico debieran poseer
uno para conciliar diferencias y opiniones entre quienes han perdido este sentido y los que
no.
Las circunstancias en mi comunidad varían de
un lugar a otro, yo vivo en un fraccionamiento con casas de interés social
casas calientes en verano, casas frías en invierno; su tamaño no excede a los 8
por 20 metros. A veces, los ruidos nocturnos con ritmo de los vecinos avisaban
del cumplimiento del débito conyugal que por lo breve y eventual uno ni se da
cuenta pero, cuando en la casa de enfrente, vacía durante semanas, en la noche
de un sábado (para descansar en domingo)
varios hombres se reúnen con
varias damas para disfrutar de la cerveza y de sus cuerpos, allá ellos son sus
cervezas y son sus cuerpos pero, es el espacio por dónde se disemina el ruido,
entonces ya es otro asunto, ya es un
asunto colectivo porque interfieren con la salud y el descanso no sólo mío,
sino de los demás vecinos.
Sin embargo, la contaminación auditiva no
sólo se produce por vecinos molestos; también se produce por lo que se ha dado
en llamar ruido del ocio como el que producen bares, cantinas discotecas; por
las obras ruidosas: maquinaria de construcción, actividad fuera de horario; el
ruido en el trabajo; el ruido por exceso de tráfico, etc. En las ciudades
medias no se produce el ruido por todas estas causas pero, como un problema de orden público y
ambiental que afecta la calidad de vida de los ciudadanos.
Por un lado en la mayoría de los ciudadanos
hemos de realizar campañas para que sepamos que todos tenemos el derecho a
disfrutar nuestra propiedad; a entender que el ruido afecta la eficiencia y
seguridad de los lugares de trabajo y de que; los espacios públicos son para el
esparcimiento y relajación para los ciudadanos.
¿Qué instancias de gobierno son las encargadas de garantizar la salud y el
descanso de los chihuahuenses?
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